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Macron y Merz EP Alemania, Francia y Polonia trabajan en una respuesta a Trump sobre GroenlandiaLa ofensiva, que se lleva a cabo sin Reino Unido, tiene como propósito «respaldar ambos territorios» y «evitar una escalada»
Rosalía Sánchez
Jueves, 8 de enero 2026, 19:45
... de Estados Unidos de hacerse con Groenlandia. Junto con Francia y Polonia, articula una posición común de cara a la primera reunión de Marco Rubio con la responsable de Exteriores groenlandesa, Vivian Motzfeldt, y con el ministro danés Lars Løkke Rasmussen. Lo primero reseñable es que la ofensiva se lleva a cabo en el formato Triángulo de Weimar, sin la presencia de Reino Unido, que en todo lo relativo a Ucrania ha estado presente como un europeo más. Cuando se trata de situarse frente a Estados Unidos, sin embargo, Londres declina discretamente la invitación y deja que los europeos profundicen solos en su propio nudo gordiano. Berlín, París y Varsovia afirman que su propósito es «respaldar a Dinamarca y a Groenlandia», aunque resulta evidente que habrán logrado un triunfo si, sencillamente, consiguen no quedar completamente fuera. El objetivo declarado de la ofensiva diplomática es «evitar una escalada» y una legión de técnicos está analizando las consecuencias de varios posibles escenarios: desde un tratado en el que Dinamarca y Groenlandia cedan soberanía a Estados Unidos hasta una ocupación, pasando por la conversión de la isla en un «estado asociado» o la aplicación de medidas económicas coercitivas desde Washington para forzar el resultado deseado.¿Cuánto costaría comprar Groenlandia?
«Nos conviene en interés común que los aliados de la OTAN cooperen ante todo y piensen en nuestro interés común, y que no haya escalada. (...) Es de nuestro interés que la OTAN esté unida y que Europa coopere entre sí y con Estados Unidos», declaraba ayer sobre estos contactos el portavoz del gobierno polaco, Adam Szłapka, en un comunicado. El ministro francés, Jean-Noel Barrot, ha señalado por su parte que «ya no estamos en la era en la que Luisiana podía comprarse o venderse». «Estas intimidaciones deben cesar, y Dinamarca sabe que cuenta con la solidaridad de los países europeos», insistía en otro comunicado. El tono de las declaraciones del ministro alemán de Exteriores, Johannes Wadephul, que buscaban un tono más tranquilizador, apuntaban al principal peligro que entraña el enfrentamiento entre Estados Unidos y Dinamarca, la destrucción de la OTAN. «No tengo la menor duda de que estamos juntos en la unidad más estrecha posible y que esta Alianza seguirá siendo exactamente lo que siempre ha sido: la alianza de defensa más exitosa del mundo«, dijo ayer dicho en Berlín.
Indignación y pragmatismo
La posición que adopten estos tres países, que toman la iniciativa que correspondería formalmente a las autoridades europeas, se debate necesariamente entre la indignación y el pragmatismo. «El objetivo es evitar que el mundo se convierta en un nido de ladrones en el que los más sin escrúpulos tomen lo que quieren, en los que regiones y países enteros sean tratados como propiedad de unas pocas grandes potencias», clamaba el presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, en un simposio a última hora del miércoles. La ofensiva diplomática adoptará sin embargo unamodulación más prosaica. «Es de esperar que los líderes europeos prioricen las preocupaciones sobre la soberanía de Groenlandia en todos los escenarios salvo en los más extremos de su cooperación con Estados Unidos. Al fin y al cabo, Europa sigue necesitando el apoyo estadounidense en Ucrania y dentro de la OTAN. Además, la UE tiene un fuerte interés en no agravar de nuevo las tensiones comerciales. Por lo tanto, cualquier rechazo por parte de la UE de las medidas estadounidenses respecto a Groenlandia probablemente se mediría de manera que evite una escalada«, escriben los analistas de Capital Economics.
Fuentes de la diplomacia alemana comentan en Berlín que «la decisión política de ayudar al gobierno danés es de lo más firme, pero el gobierno danés todavía no ha precisado en qué forma espera que se materialice esa ayuda». Fredriksen, desgastada por los años de gobierno y debilitada internamente por los rumores sobre que abandonaría la política danesa en pos de un cargo internacional, se enfrenta a un problema de última hora con el que no contaba y que debilita gravemente su posición negociadora. Durante una reunión de la Comisión Parlamentaria de Seguridad de Groenlandia, el partido de oposición groenlandés Naleraq, concretamente Juno Berthelsen, exigió conversaciones directas del gobierno regional con Trump, sin Dinamarca. «Podemos hablar fácilmente con otros países nosotros mismos sin tener que tomar la mano de ministros daneses», dijo. Incluso el presidente de esta comisión, Pipaluk Lynge, que representa al partido gobernante en el Naalakkersuisut, asintió a las críticas al «neocolonialismo» danés. Estas primeras grietas entre Dinamarca y Groenlandia abren una puerta a Trump que el Triángulo de Weimar no podrá cerrar, a pesar de que a Europa le va mucho en ello. Además del valor estratégico y los recursos de la isla, la impotencia europea está dañando las primas de riesgo. Y, mientras las acciones estadounidenses siguen valoradas en 26 veces sus beneficios anuales esperados, el factor en Europa es solo 17.
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