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Alemania se rearma: ¿qué significa para Europa?

Alemania se rearma: ¿qué significa para Europa?
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Debido al enorme aumento del gasto impulsado por el canciller Merz, el presupuesto de Defensa de Alemania igualará a los de Reino Unido y Francia a finales de esta década y ya está comenzando a alterar el equilibrio de poder en Europa. Leer
Financial TimesAlemania se rearma: ¿qué significa para Europa?
  • ANNE-SYLVAINE CHASSANY
Actualizado 1 MAY. 2026 - 22:54El canciller alemán, Friedrich Merz, saluda a soldados alemanes es unos ejercicios militares en Noruega.

Debido al enorme aumento del gasto impulsado por el canciller Merz, el presupuesto de Defensa de Alemania igualará a los de Reino Unido y Francia a finales de esta década y ya está comenzando a alterar el equilibrio de poder en Europa.

Un mes después de escribir sobre "los peligros del poder alemán", la historiadora Liana Fix recibió una inusual invitación a cenar en Washington. El canciller Friedrich Merz se encontraba en la ciudad en marzo para entrevistarse con Donald Trump y mostró su interés en reunirse en privado con la investigadora alemana para debatir su artículo, que había tomado a Berlín por sorpresa. En el ensayo, Fix exponía cómo podrían fracasar los ambiciosos planes de rearme alemanes: desde la competencia industrial con países como Francia hasta un escenario en el que el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania, afín a Rusia, utilizara su poderío militar para intimidar a sus vecinos. Alemania, escribió, necesitaba contener sus inclinaciones hegemónicas y encontrar la manera de tranquilizar a sus vecinos de la UE.

Los funcionarios sostienen que tales preocupaciones son exageradas y no se reflejan en sus interacciones con sus aliados europeos, que, por el contrario, instan a Alemania a reconstruir sus defensas lo más rápido posible. Aun así, el escrito no está exento de polémica. Debido al enorme aumento del gasto impulsado por Merz, el presupuesto de Defensa de Alemania igualará a los de Reino Unido y Francia para finales de esta década y ya está comenzando a alterar el equilibrio de poder en Europa.

Liderazgo y colaboración

Aunque Berlín asumiría un papel de liderazgo en la defensa del continente, declaró en la Conferencia de Seguridad de Múnich en febrero que se basaría en una estrategia multilateral: "Liderazgo basado en la colaboración: sí; fantasías hegemónicas: no. Jamás volveremos a actuar solos los alemanes". Merz ha presentado el rearme histórico como una respuesta a la amenaza que representa Rusia, al compromiso vacilante de Estados Unidos con Europa bajo la Administración Trump y a la propia evolución de Alemania como una democracia occidental moderna.

En toda Europa se considera una medida necesaria, urgente y esperada. Sin embargo, los planes de gasto también generan inquietud, sobre todo en Francia y Polonia, no tanto por el regreso del poder militar alemán al corazón de Europa, ocho décadas después de la guerra, sino por las consecuencias prácticas para la industria de defensa del continente.

A pesar del llamativo argumento de Fix, la preocupación en París tiene menos que ver con la política de las grandes potencias del siglo XX que con las consideraciones del siglo XXI sobre el poder financiero de Berlín.

El rápido aumento del gasto alemán corre el riesgo de condicionar decisiones clave de adquisición durante décadas, lo que podría aumentar la dependencia de sistemas estadounidenses como aviones de combate y defensas aéreas, al tiempo que impulsa la industria alemana sin garantizar a los países vecinos una parte de los beneficios.

"Se ha pedido a Alemania que se rearme, pero al mismo tiempo, percibo recelo en París ante este rearme masivo y la creciente brecha entre el gasto en Defensa de Francia y Alemania", sostiene Jacob Ross, analista del Consejo Alemán de Asuntos Exteriores, con sede en París.

"Alemania se ha encontrado históricamente en la difícil posición de evitar proyectar una imagen de demasiado poderosa o demasiado grande dentro del equilibrio de poder europeo. Muchos creían que la integración europea había resuelto esa cuestión", añade. Sin embargo, la magnitud de los planes alemanes -en comparación con los de sus aliados europeos- supone una ruptura con la trayectoria de la posguerra.

Dadas las limitaciones fiscales de muchos países de la UE, gran parte de la responsabilidad recaerá en Berlín para cubrir los vacíos de seguridad que dejaría una menor presencia estadounidense. Merz ha prometido estar a la altura de las circunstancias, comprometiéndose a convertir a la Bundeswehr en "el mayor ejército convencional de Europa" una vez más.

Tras relajar el freno constitucional a la deuda el año pasado para desbloquear un gasto prácticamente ilimitado en el sector, Berlín tiene previsto destinar 779.000 millones de euros a Defensa entre 2026 y 2030, más del doble que en los cinco años anteriores. Para finales de la década, más de cinco años antes de la fecha límite de 2035, el país superaría el objetivo de la OTAN de destinar el 3,5% del PIB a Defensa, con un presupuesto anual que alcanzaría casi los 190.000 millones de euros.

"Alemania no solo es capaz de gastar más en Defensa, sino que lo está haciendo, incluso antes de lo previsto", afirma Claudia Major, directora de la oficina de Berlín del German Marshall Fund. "Existe tanto una aspiración por parte de Merz como una expectativa por parte de Europa de que Alemania lidere este sector. Pero hay dos países que no se sienten cómodos: Francia y Polonia".

Reservas de los vecinos

Una ruptura con París en materia de Defensa tensaría la relación franco-alemana, que siempre se ha basado en la cooperación mutua en el seno de la UE. Para algunos veteranos franceses, la historia aún pesa mucho. "La cuestión de la dominación alemana siempre ha sido una verdad tácita" entre Francia y Alemania, afirma Jacques Attali, ex asesor del difunto presidente François Mitterrand. "Para los alemanes, EEUU ha sido una garantía contra sus propios demonios. Creen que si EEUU se retira, tal vez esos demonios podrían resurgir", añade. Pocos de los que ahora ostentan el poder en Francia creen que Alemania pueda volver a representar una amenaza militar. Pero ante el cambiante panorama geopolítico, París presiona a Berlín para que enmarque sus ambiciones dentro de un marco europeo. "Se espera que Alemania lidere dentro de la OTAN, al tiempo que tranquiliza a los socios de la UE asegurándoles que todo esto no pondrá en entredicho el proceso de integración europea, que se construyó sobre la promesa de que ninguna nación dominaría", recuerda.

La propia OTAN se percibe de forma diferente por ambos países. Alemania tiene prohibido constitucionalmente enviar misiones armadas al extranjero sin la aprobación del Parlamento y un mandato internacional -en la práctica, de la OTAN, la UE o la ONU- y alberga armas nucleares estadounidenses en su territorio.

Por el contrario, Francia mantiene una relación más compleja con la alianza liderada por Estados Unidos. A menudo despliega tropas de forma unilateral y se enorgullece de su capacidad nuclear independiente. En Polonia, que durante siglos temió tanto a Alemania como a Rusia, los políticos han emitido advertencias más contundentes.

Mateusz Morawiecki, ex primer ministro del partido de derecha Ley y Justicia, se preguntaba en un ensayo el verano pasado si una Alemania "ya no sujeta a principios pacifistas podría volver a una estrecha cooperación con una Rusia colonial e imperial".

El ministro de Asuntos Exteriores, Radosaw Sikorski, de la Coalición Cívica de centroderecha, declaró ante el Parlamento polaco el año pasado: "Mientras Alemania sea miembro de la UE y la OTAN, me preocupa más la aversión alemana al armamento que el ejército alemán". Pero en un discurso pronunciado en Berlín en 2022, también reconoció que algunos se preguntarían "si Alemania se rearmará contra Rusia o Polonia".

En París, la preocupación se centra en el poderío industrial alemán y su dependencia de EEUU y proveedores no europeos. Funcionarios y expertos en defensa franceses advierten que Berlín está adoptando un enfoque nacional para la reconstrucción de su sector de defensa al tiempo que realiza grandes pedidos de sistemas estadounidenses, a pesar de sus promesas de favorecer las compras europeas y la "autonomía estratégica".

Los funcionarios franceses no creen que el país vaya a ser desplazado como principal potencia militar en Europa, al tener la bomba nuclear y un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU. Sin embargo, Paul Maurice, especialista en relaciones franco-alemanas del think tank Ifri, argumenta que "una afluencia tan grande de dinero cambiará el panorama de la industria de defensa europea al aumentar el tamaño y el alcance de las empresas alemanas". Además, el hecho de que Alemania, a diferencia de Reino Unido y Francia, no tenga que mantener una costosa disuasión nuclear significa que hay aún más dinero disponible para armamento convencional. Las dificultades de proyectos conjuntos como el Futuro Sistema Aéreo de Combate franco-alemán son un síntoma de esta tensión.

Envalentonada por el aumento del presupuesto de defensa de Berlín y el deseo de impulsar el conocimiento interno, la unidad de defensa de Airbus radicada en Alemania se ha visto envuelta en una disputa sobre la toma de decisiones, el reparto del trabajo y la propiedad intelectual con la francesa Dassault Aviation en relación con el avión de combate compartido, lo que ha dejado el programa en una situación crítica.

Otra brecha se ha abierto en torno al proyecto alemán Sky Shield, que busca reunir a un grupo de países para construir defensas aéreas europeas. Alemania y la iniciativa han hecho hincapié en la compra de sistemas de defensa aérea estadounidenses e israelíes, excluyendo una versión franco-italiana.

Alemania también planea invertir 35.000 millones de euros en el lanzamiento de sus propios satélites militares, un proyecto que compite con una iniciativa de la UE.

Muchos en Berlín sugieren que las advertencias de Francia se deben al temor a perder su estatus como potencia de seguridad del continente y centro neurálgico de su industria de defensa.

En los círculos de seguridad berlineses, abundan las críticas a la política de Defensa del Gobierno. Muchos coinciden en que Alemania debería reducir su dependencia militar de Washington en sistemas clave como los cazas F-35 y los sistemas de defensa aérea Patriot. Sin embargo, la desconfianza hacia Francia siempre está presente.

De forma europea

Nico Lange, exasesor de la exministra de Defensa alemana Annegret Kramp-Karrenbauer, afirma apoyar el concepto francés de "soberanía europea". Pero añade: "Como mayor inversor, Alemania tiene la responsabilidad de gastar el dinero de forma europea, pero eso no significa necesariamente que ese dinero se utilice para comprar equipamiento francés".

Algunos políticos alemanes de alto nivel también han advertido de una posible reacción adversa contra Rheinmetall, su gigantesco fabricante de todo tipo de material bélico, que ha construido plantas y estableciendo empresas conjuntas en toda Europa. Les preocupa que si Rheinmetall crece demasiado en Europa a expensas de las empresas de otros países, esto podría avivar el resentimiento hacia Berlín.

Aun así, funcionarios del Gobierno destacan el firme apoyo de los países bálticos y nórdicos a la iniciativa de defensa alemana. Lituania, por ejemplo, ha recibido con agrado a una brigada alemana en su territorio para reforzar el flanco oriental de la OTAN contra Rusia.

Los funcionarios también resaltan el compromiso de Merz con una estrecha cooperación en materia de defensa con París. El mes pasado, el canciller y el presidente francés, Emmanuel Macron, acordaron explorar una colaboración más estrecha con el objetivo de transmitir a los adversarios que la protección nuclear francesa podría extenderse a Alemania.

Según las propuestas, Berlín podría participar en ejercicios conjuntos y desplegar sus fuerzas convencionales en misiones de apoyo a los activos nucleares franceses.

Si bien los planes se encuentran en una fase inicial, funcionarios alemanes y franceses los presentan como un hito que consolidaría aún más la cooperación en materia de defensa entre París y Berlín. Francia también está explorando vínculos similares en materia de armamento nuclear con cerca de media docena de países europeos.

El camino hacia el rearme

Fix, la historiadora alemana afincada en Washington, describe el cambio en la defensa de su país como "un momento histórico trascendental, comparable a la reunificación", y añade: "Se avecina algo nuevo y no sabemos exactamente qué". Argumenta que los alemanes están abandonando una imagen arraigada de sí mismos como potencia puramente civil.

Tras su restablecimiento en 1955 durante la Guerra Fría, el ejército alemán se convirtió en la mayor fuerza terrestre de Europa occidental, pero no fue concebido como una fuerza de combate totalmente autónoma. El presupuesto militar está estrictamente controlado por el Bundestag, que puede vetar las decisiones de adquisición que superen los 25 millones de euros. En el pasado, los planificadores militares alemanes tuvieron que lidiar tanto con movimientos populares como las protestas de la década de 1980 contra el despliegue de misiles nucleares estadounidenses, como con la falta de inversión estructural tras el final de la Guerra Fría.

Sin embargo, en la práctica, la política exterior alemana había cambiado, sentando las bases para la actual apuesta por el poder militar, afirma Fix. "Nos gustaba pensar que no nos gustaba el poder militar, que éramos más ilustrados, más civilizados", señala. "Pero esta identidad hace mucho que no se corresponde con la realidad". Soldados alemanes fueron desplegados en Afganistán, pero se encontraron con hostilidad en su país, señala.

La opinión pública aún refleja esa ambivalencia. Casi tres cuartas partes de los alemanes apoyan los planes para duplicar el gasto en Defensa, según una encuesta de la Fundación Körber. Sin embargo, el 61% todavía se opone a que Alemania asuma un papel militar de liderazgo en Europa.

¿Obtendrá resultados?

Una pregunta que persiste en Francia es hasta dónde llegará la capacidad y preparación militar de Alemania. Existe la creencia arraigada de que Berlín carece de la experiencia estratégica y la voluntad para desplegar sus fuerzas armadas, como demuestra su falta de compromiso para enviar tropas de apoyo a Ucrania tras un alto el fuego, a diferencia de la propia Francia y Reino Unido. El general Nicolas Richoux, ex agregado de Defensa francés en Berlín, afirma que la promesa de Merz de convertir a Alemania en el ejército terrestre más poderoso de Europa le provocó "una sonrisa por lo bajo". Para que el ejército alemán se convierta en una fuerza disuasoria creíble, "tendría que estar dispuesto algún día a pagar el precio con sangre", sostiene. "Dada su historia marcada por un fuerte sentido del pacifismo, eso no parece probable". Richoux considera que un ejército convencional alemán fuerte es positivo, ya que complementa, no reemplaza, a las fuerzas francesas.

Si bien afirma que el presupuesto de Defensa francés de 55.000 millones financia la flota de bombas nucleares, aviones y submarinos del país, así como las fuerzas armadas más capaces de Europa, señala que para Alemania "la frase clave es ponerse al día".

Lange, el exasesor del Ministerio de Defensa en Berlín, añade que París debería preocuparse más por la inercia alemana que por el dominio alemán. "De repente, todo el mundo en el sistema se siente con poder gracias al dinero, pero la tendencia es a que no cambie nada", afirma. "Las estructuras, el personal y la burocracia militar son los mismos; ¿por qué esperar resultados diferentes?". Según el Instituto Kiel, Berlín está destinando a ellos más del 80% del gasto futuro en Defensa. La proporción del gasto previsto en nueva tecnología de defensa no superará el 5% de la inversión total, y la proporción destinada a investigación y desarrollo se estancará.

En última instancia, la verdadera disputa entre Berlín y París podría girar en torno a la financiación. Funcionarios alemanes sospechan que París está avivando el temor al dominio alemán para conseguir que Berlín respalde la emisión de deuda conjunta para Defensa. La idea es defendida por Macron, pero rechazada por Merz, quien teme una reacción negativa de su partido, la CDU.

La UE ha ofrecido el fondo de Acción por la Seguridad de Europa de 150.000 millones de euros, que proporciona préstamos a bajo interés para invertir en Defensa. Sin embargo, París presiona para ampliar el enfoque a áreas como los satélites, la inteligencia y las capacidades de ataque en profundidad, que constituyen la columna vertebral de la guerra moderna.

Funcionarios alemanes y altos cargos de la CDU rechazan la idea, argumentando que los planes de gasto de Merz prácticamente han agotado su capital político con su partido, reacio a la deuda.

El endeudamiento conjunto de la UE sería la vía más rápida para impulsar a la AfD al poder en una nación opuesta a la deuda, según una fuente gubernamental. Sin embargo, algunos miembros de la clase dirigente alemana discrepan rotundamente. Moritz Schularick del Instituto Kiel, asesor del Ministerio de Defensa ha pedido la financiación conjunta en la UE como primer paso para fomentar la contratación pública conjunta.

Desde Washington, Fix también argumenta que lo que frena a Merz es la política interior, y no los intereses europeos.

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Fuente original: Leer en Expansión
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