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Algo oscuro no para de crecer en el hielo de Groenlandia. Y está derritiendo la masa helada a una velocidad inesperada

Algo oscuro no para de crecer en el hielo de Groenlandia. Y está derritiendo la masa helada a una velocidad inesperada
Artículo Completo 843 palabras
Groenlandia fue durante siglos sinónimo de inmovilidad, un territorio que parecía ajeno al paso del tiempo, protegido por una capa de hielo tan vasta que incluso los exploradores polares la veían como algo eterno. Desde los primeros asentamientos inuit hasta las expediciones europeas del siglo XIX, la isla fue más un símbolo de resistencia que de cambio, un lugar donde el paisaje imponía sus propias reglas. Precisamente por eso, cualquier alteración en su superficie tiene hoy un peso histórico que va mucho más allá de lo que parece a simple vista. Una mancha oscura sobre el hielo. Sobre la inmensa capa de hielo de Groenlandia está creciendo algo aparentemente insignificante, pero con un efecto desproporcionado: algas microscópicas que tiñen la nieve de verde, rojo o marrón grisáceo y reducen su capacidad de reflejar la radiación solar.  En un Ártico que se calienta hasta cuatro veces más rápido que el resto del planeta, esta denominada como “zona oscura” acelera la pérdida de cientos de miles de millones de toneladas de hielo cada año, contribuyendo de forma directa al aumento del nivel del mar y añadiendo una nueva capa de complejidad a un sistema climático ya desestabilizado. En Xataka Alemania ha tenido una idea loca para solucionar uno de los problemas de las renovables: cubrir un lago con paneles solares Polvo, nutrientes y un ciclo. Contaba el New York Times la semana pasada que muchas de las investigaciones más recientes muestran que el viento arrastra polvo rico en fósforo desde las franjas rocosas descubiertas en los márgenes de Groenlandia hacia el interior del hielo, alimentando las floraciones de algas.  Aquí está el quid de todo, porque a medida que el hielo se derrite, libera además nutrientes atrapados durante décadas o siglos en sus capas profundas, lo que crea una especie de círculo vicioso: uno donde más deshielo libera más alimento, las algas proliferan, el hielo se oscurece y se derrite aún más rápido.  Este mecanismo, una y otra vez, convierte el calentamiento en un proceso autoacelerado difícil de frenar una vez iniciado. El impacto medible de un fenómeno microscópico. En el suroeste de Groenlandia, una de las regiones que más rápido se está derritiendo, las algas ya explican alrededor del 13% del agua de escorrentía generada por el deshielo estival.  De hecho, estudios publicados en revistas como Environmental Science and Technology y Nature Communications han demostrado que incluso cantidades ínfimas de fósforo y nitrógeno, liberadas desde el hielo o transportadas por el aire, bastan para sostener estas comunidades biológicas, lo que sugiere que el fenómeno podría extenderse a zonas mucho más amplias del casquete. Un problema climático. Plus: el oscurecimiento del hielo no ocurre en un vacío político ni económico. El retroceso del hielo marino alrededor de Groenlandia está abriendo nuevas rutas marítimas y facilitando el acceso a recursos minerales, petrolíferos y gasísticos, aumentando el interés estratégico por la región.  Cualquier actividad industrial adicional podría liberar, por ejemplo, hollín y partículas que agraven aún más el oscurecimiento del hielo, acelerando un proceso que, en el peor de los escenarios, podría contribuir a una subida global del nivel del mar de hasta siete metros si la capa de hielo desapareciera por completo. En Xataka Un hombre se compró una isla desierta en 1962: plantó 16.000 árboles y la convirtió en un santuario anti-ricos Lo que se sabe… y lo que aún no. Los científicos coinciden en que las algas no son la causa del calentamiento global, sino más bien una consecuencia que amplifica sus efectos, mientras subrayan que la raíz del problema sigue siendo la quema de combustibles fósiles en el planeta.  Sin embargo, todavía se desconoce con precisión hasta qué punto esta “mancha oscura” puede expandirse y cómo integrar su impacto en los modelos de subida del nivel del mar. Mientras tanto, Groenlandia parece ofrecernos una advertencia de lo más inquietante (otra más): que incluso los cambios más pequeños, aquellos invisibles a simple vista, pueden inclinar el equilibrio de uno de los sistemas más grandes y frágiles del planeta.  Imagen | Jenine McCutcheon/University of Waterloo En Xataka | Por qué encontramos 50.000 meteoritos en la Antártida si caen igual por todo el planeta: el hielo tiene la respuesta En Xataka | La Antártida estrena su "Bóveda del Juicio Final": un santuario a -50 °C para salvar la memoria de los glaciares - La noticia Algo oscuro no para de crecer en el hielo de Groenlandia. Y está derritiendo la masa helada a una velocidad inesperada fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .
Algo oscuro no para de crecer en el hielo de Groenlandia. Y está derritiendo la masa helada a una velocidad inesperada

Los científicos coinciden en que las algas no son la causa del calentamiento global, sino una consecuencia que amplifica sus efectos

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Miguel Jorge

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Groenlandia fue durante siglos sinónimo de inmovilidad, un territorio que parecía ajeno al paso del tiempo, protegido por una capa de hielo tan vasta que incluso los exploradores polares la veían como algo eterno. Desde los primeros asentamientos inuit hasta las expediciones europeas del siglo XIX, la isla fue más un símbolo de resistencia que de cambio, un lugar donde el paisaje imponía sus propias reglas. Precisamente por eso, cualquier alteración en su superficie tiene hoy un peso histórico que va mucho más allá de lo que parece a simple vista.

Una mancha oscura sobre el hielo. Sobre la inmensa capa de hielo de Groenlandia está creciendo algo aparentemente insignificante, pero con un efecto desproporcionado: algas microscópicas que tiñen la nieve de verde, rojo o marrón grisáceo y reducen su capacidad de reflejar la radiación solar. 

En un Ártico que se calienta hasta cuatro veces más rápido que el resto del planeta, esta denominada como “zona oscura” acelera la pérdida de cientos de miles de millones de toneladas de hielo cada año, contribuyendo de forma directa al aumento del nivel del mar y añadiendo una nueva capa de complejidad a un sistema climático ya desestabilizado.

En XatakaAlemania ha tenido una idea loca para solucionar uno de los problemas de las renovables: cubrir un lago con paneles solares

Polvo, nutrientes y un ciclo. Contaba el New York Times la semana pasada que muchas de las investigaciones más recientes muestran que el viento arrastra polvo rico en fósforo desde las franjas rocosas descubiertas en los márgenes de Groenlandia hacia el interior del hielo, alimentando las floraciones de algas. 

Aquí está el quid de todo, porque a medida que el hielo se derrite, libera además nutrientes atrapados durante décadas o siglos en sus capas profundas, lo que crea una especie de círculo vicioso: uno donde más deshielo libera más alimento, las algas proliferan, el hielo se oscurece y se derrite aún más rápido. 

Este mecanismo, una y otra vez, convierte el calentamiento en un proceso autoacelerado difícil de frenar una vez iniciado.

El impacto medible de un fenómeno microscópico. En el suroeste de Groenlandia, una de las regiones que más rápido se está derritiendo, las algas ya explican alrededor del 13% del agua de escorrentía generada por el deshielo estival. 

De hecho, estudios publicados en revistas como Environmental Science and Technology y Nature Communications han demostrado que incluso cantidades ínfimas de fósforo y nitrógeno, liberadas desde el hielo o transportadas por el aire, bastan para sostener estas comunidades biológicas, lo que sugiere que el fenómeno podría extenderse a zonas mucho más amplias del casquete.

Un problema climático. Plus: el oscurecimiento del hielo no ocurre en un vacío político ni económico. El retroceso del hielo marino alrededor de Groenlandia está abriendo nuevas rutas marítimas y facilitando el acceso a recursos minerales, petrolíferos y gasísticos, aumentando el interés estratégico por la región. 

Cualquier actividad industrial adicional podría liberar, por ejemplo, hollín y partículas que agraven aún más el oscurecimiento del hielo, acelerando un proceso que, en el peor de los escenarios, podría contribuir a una subida global del nivel del mar de hasta siete metros si la capa de hielo desapareciera por completo.

En XatakaUn hombre se compró una isla desierta en 1962: plantó 16.000 árboles y la convirtió en un santuario anti-ricos

Lo que se sabe… y lo que aún no. Los científicos coinciden en que las algas no son la causa del calentamiento global, sino más bien una consecuencia que amplifica sus efectos, mientras subrayan que la raíz del problema sigue siendo la quema de combustibles fósiles en el planeta. 

Sin embargo, todavía se desconoce con precisión hasta qué punto esta “mancha oscura” puede expandirse y cómo integrar su impacto en los modelos de subida del nivel del mar. Mientras tanto, Groenlandia parece ofrecernos una advertencia de lo más inquietante (otra más): que incluso los cambios más pequeños, aquellos invisibles a simple vista, pueden inclinar el equilibrio de uno de los sistemas más grandes y frágiles del planeta. 

Imagen | Jenine McCutcheon/University of Waterloo

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Fuente original: Leer en Xataka
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