Recorrió más de 100 kilómetros agarrado a los ejes de las ruedas antes de que los jugadores alertasen de los gritos de socorro
Regala esta noticia Añádenos en Google El autobús del Real Valladolid, en cuyos bajos viajó durante casi 100 kilómetros el menor marroquí, en la parte de atrás. (J. J. L.)Juan J. López
Valladolid
22/09/2026 a las 08:25h.El viaje a Ceuta para el Real Valladolid fue una odisea. Más allá del resultado, la logística para ir y venir de la expedición blanquivioleta ... es la más complicada de la temporada, en un contexto al que se le añade la crisis migratoria existente en la Ciudad Autónoma, que desaconseja el desplazamiento en vuelo a Marruecos, para tener posteriormente que entrar por la frontera a España.
El vehículo entró y salió de una ciudad «tomada por la Policía y los militares», tal y como cuentan miembros de la propia caravana blanquivioleta, ante el clima de tensión que se vive en las calles de Ceuta. Fue inspeccionado por los cuerpos de seguridad del estado en el puerto antes de partir hacia Algeciras en el barco regular que une la Península con la costa africana, en unos controles que se han intensificado, pero que en esta ocasión no fueron todo lo diligentes que cabía esperar a tenor de lo sucedido.
El Real Valladolid salió del puerto de Ceuta pasadas las 21:00 horas del pasado domingo con destino a la costa andaluza. Lo hizo con toda la expedición en el bus oficial, con futbolistas, cuerpo técnico y el resto del 'staff' blanquivioleta.
En Algeciras, poco después de las 22:00 horas, y en las inmediaciones del puerto, esperaba otro autobús para que el viaje fuese más cómodo y holgado, dotando de más espacio a todos los miembros.
Los futbolistas y el cuerpo técnico, incluido los profesionales sanitarios, permanecieron en el vehículo oficial, mientras que el resto del 'staff' se cambió de vehículo una vez se llegó a Algeciras, para hacer el viaje por separado hasta Valladolid, donde estaba prevista la llegada sobre las 8:00 horas de este lunes.
El trayecto, ya de noche y por carretera, dejó «traspuestos» a la mayoría de los futbolistas, que ocupaban en su gran mayoría la parte de atrás del bus, intentando conciliar el sueño ante una noche larga de más de 750 kilómetros de trayecto para llegar a la capital castellana.
Los gritos
Fue poco antes de llegar a Jerez de la Frontera, superado el kilómetro 64, cuando los futbolistas se percataron de unos gritos que parecían proceder de la parte de abajo del autobús.
En un primero momento, algunos de ellos llegaron a pensar en el atropello de algún animal, para enseguida descartar esta hipótesis ante lo que ya parecían gritos de socorro. «Alguien está debajo del autobús», se voceó desde la parte de atrás, algo a lo que enseguida le siguió la preocupación del conductor, que viajaba junto a otro compañero, para intercambiarse en el volante ante un viaje tan largo.
Ambos barajaron estacionar de forma momentánea en el arcén, pero se descartó «por seguridad», y se decidió proseguir hasta la primera salida de la autovía.
Hasta que se llegó a esta, la comunicación entre ambos buses ya era fluida, y se informó de que se realizaría una parada para ver qué sucedía en el autobús oficial del equipo.
Esta llegó poco después, mientras las peticiones de auxilio se mantenían, algo que llevó también al conductor a disminuir la velocidad en una carretera «con muchísimos baches».
Una vez detenida la caravana blanquivioleta la sorpresa de los conductores, los primeros en descender del vehículo, fue encontrarse a comentarios Reportar un error