En la década de los 50, el transporte público en la ciudad inglesa de Leeds funcionaba como el de cualquier otra gran urbe, con billetes que costaban unos pocos peniques y cobradores que revisaban la calderilla. Un día, alguien sacó una moneda extraña para pagar su billete y el responsable de cobrar el billete notó inmediatamente que aquello no era una moneda británica de curso legal. Y en lugar de tirarla, decidió guardársela.
La historia. Lo que no sabía este cajero que se guardó la moneda, y lo que su familiar tardaría siete décadas en descubrir, es que aquel billete de autobús se había pagado con una reliquia de hace más de 2.000 años y con origen español.
En Xataka
Si la pregunta es cómo proteger una antigua ciudad maya, México acaba de dar la respuesta en Toniná: expropiando
De una caja de madera al museo. La historia de este peculiar hallazgo ha salido a la luz recientemente gracias a los Museos y Galerías de Leeds, al apuntar que durante unos 70 años, la moneda estuvo olvidada dentro de una pequeña caja de madera. Lo importante aquí es que, tras el fallecimiento de James Edwards, que fue el que cobró este billete de bus, la pieza pasó a manos de su nieto, Peter Edwards, que hoy tiene 77 años.
Intrigado por el aspecto antiguo y gastado del objeto, Peter decidió investigar su procedencia con la ayuda de expertos de la Universidad de Leeds, y aquí es donde se vio que no era un trozo de chatarra, sino una moneda de bronce del siglo I a.C.
Desde donde vino. El análisis de la moneda reveló que no fue acuñada en Reino Unido, sino que su origen estaba a miles de kilómetros de distancia. Concretamente en Gadir, la actual Cádiz, en uno de los asentamientos fenicios más antiguos y prósperos de Occidente.
El diseño con el que cuenta la moneda, la verdad es que es un clásico de la influencia cartaginesa y fenicio-púnica en la península ibérica, con un anverso que muestra el perfil de Melqart, una deidad de los fenicios y reconocible por llevar la mítica piel del León de Nemea. En su reverso, la moneda luce dos atunes, el símbolo indiscutible de la milenaria industria pesquera gaditana, acompañados de inscripciones en alfabeto fenicio.
Cómo llegó a Inglaterra. Son muchas las dudas que se generan cuando hablamos de una moneda del el siglo I a.C que acabó siendo un método de pago en una estación de autobús en Inglaterra.
La principal hipótesis que manejan los investigadores es fruto del contexto histórico reciente, puesto que se cree que la moneda fue encontrada en la región del Mediterráneo por un soldado británico durante o justo después de la Segunda Guerra Mundial. Tras llevársela al Reino Unido como un souvenir o amuleto, la pieza debió acabar mezclada con la calderilla de uso diario. A partir de aquí, se fue intercambiando como una moneda de curso legal hasta que acabó en la caja de una persona curiosa que sabía que esa moneda tenía algo único.
En Xataka
Vikingos, polinesios, chinos: todos los que llegaron (o pudieron llegar) a América antes que Colón
Su nuevo hogar. Tras desvelar el misterio, Peter Edwards ha decidido donar la pieza de su abuelo a las autoridades locales y hoy, la moneda de Gadir forma parte del Leeds Discovery Centre, una institución que alberga miles de monedas históricas. Y es que, aunque no sea un gran tesoro, sin duda es un artefacto que muestra a la perfección las migraciones de objetos cotidianos de hace miles de años.
Imágenes | Museos y Galerías de Leeds
En Xataka | El norte de África estaba fuera del mapa de la Edad de Bronce. Un desecho metálico lo ha puesto en el centro de la Historia
-
La noticia
Alguien pagó el autobús en Inglaterra con una extraña moneda en los años 50. Resultó ser un tesoro de Cádiz de hace 2.000 años
fue publicada originalmente en
Xataka
por
José A. Lizana
.
Alguien pagó el autobús en Inglaterra con una extraña moneda en los años 50. Resultó ser un tesoro de Cádiz de hace 2.000 años
Una moneda antigua española ha aparecido en Inglaterra, y cuando alguien intentó pagar un billete de bus
En la década de los 50, el transporte público en la ciudad inglesa de Leeds funcionaba como el de cualquier otra gran urbe, con billetes que costaban unos pocos peniques y cobradores que revisaban la calderilla. Un día, alguien sacó una moneda extraña para pagar su billete y el responsable de cobrar el billete notó inmediatamente que aquello no era una moneda británica de curso legal. Y en lugar de tirarla, decidió guardársela.
La historia. Lo que no sabía este cajero que se guardó la moneda, y lo que su familiar tardaría siete décadas en descubrir, es que aquel billete de autobús se había pagado con una reliquia de hace más de 2.000 años y con origen español.
De una caja de madera al museo. La historia de este peculiar hallazgo ha salido a la luz recientemente gracias a los Museos y Galerías de Leeds, al apuntar que durante unos 70 años, la moneda estuvo olvidada dentro de una pequeña caja de madera. Lo importante aquí es que, tras el fallecimiento de James Edwards, que fue el que cobró este billete de bus, la pieza pasó a manos de su nieto, Peter Edwards, que hoy tiene 77 años.
Intrigado por el aspecto antiguo y gastado del objeto, Peter decidió investigar su procedencia con la ayuda de expertos de la Universidad de Leeds, y aquí es donde se vio que no era un trozo de chatarra, sino una moneda de bronce del siglo I a.C.
Desde donde vino. El análisis de la moneda reveló que no fue acuñada en Reino Unido, sino que su origen estaba a miles de kilómetros de distancia. Concretamente en Gadir, la actual Cádiz, en uno de los asentamientos fenicios más antiguos y prósperos de Occidente.
El diseño con el que cuenta la moneda, la verdad es que es un clásico de la influencia cartaginesa y fenicio-púnica en la península ibérica, con un anverso que muestra el perfil de Melqart, una deidad de los fenicios y reconocible por llevar la mítica piel del León de Nemea. En su reverso, la moneda luce dos atunes, el símbolo indiscutible de la milenaria industria pesquera gaditana, acompañados de inscripciones en alfabeto fenicio.
Cómo llegó a Inglaterra. Son muchas las dudas que se generan cuando hablamos de una moneda del el siglo I a.C que acabó siendo un método de pago en una estación de autobús en Inglaterra.
La principal hipótesis que manejan los investigadores es fruto del contexto histórico reciente, puesto que se cree que la moneda fue encontrada en la región del Mediterráneo por un soldado británico durante o justo después de la Segunda Guerra Mundial. Tras llevársela al Reino Unido como un souvenir o amuleto, la pieza debió acabar mezclada con la calderilla de uso diario. A partir de aquí, se fue intercambiando como una moneda de curso legal hasta que acabó en la caja de una persona curiosa que sabía que esa moneda tenía algo único.
Su nuevo hogar. Tras desvelar el misterio, Peter Edwards ha decidido donar la pieza de su abuelo a las autoridades locales y hoy, la moneda de Gadir forma parte del Leeds Discovery Centre, una institución que alberga miles de monedas históricas. Y es que, aunque no sea un gran tesoro, sin duda es un artefacto que muestra a la perfección las migraciones de objetos cotidianos de hace miles de años.