'El fondo y las formas', la opinión de Carlos Carpio
Florentino Pérez saluda a Xabi Alonso en la entrega de medallas en la Supercopa de EspañaCHEMA REY- CARLOS CARPIO Madrid
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Los futbolistas del Real Madrid se han hecho fuertes en los despachos y débiles en el campo. Hasta desembocar en esta situación contra natura el deterioro ha sido progresivo durante el último año y medio. La mezcla de estómago lleno en una generación de futbolistas jóvenes tras ganar dos Champions en tres años junto a un debilitamiento institucional evidente ha hecho crisis. Tras perder dos torneos en cuatro días lo que más preocupa al socio es la sensación de que en el club no hay un rumbo claro y reina la improvisación. Los jugadores han olido la sangre y se han empoderado. Más centrado en tratar de resolver las deficiencias del nuevo estadio para poder cumplir con el plan de explotación comprometido; abandonado por su único socio, el Barcelona del Caso Negreira, en su proyecto de la Superliga; enfrentado a casi todas las instituciones futbolísticas tanto en el plano nacional como internacional, y empantanado con un cambio de modelo de propiedad poco claro y con bastantes detractores dentro del propio club, Florentino Pérez emite señales de desgaste preocupantes por cuanto no se percibe una sucesión prevista. Por primera vez en su segunda etapa, su presidencia al frente del Real Madrid está cuestionada por los aficionados, que empiezan a elevar la voz ante numerosas decisiones fallidas y la ausencia total de explicaciones. El Caso Negreira y los vídeos institucionales denunciando los errores de los árbitros no alcanzan a taparlo todo.Pérez ha relegado el fútbol a un segundo plano y el que se está quedando en segundo plano es el club. Tanto en el campo como en los despachos.
Veinte años después el presidente ha vuelto a caer en el mismo error que le llevó a dimitir en 2006: “Les he maleducado y se han confundido”. Esta vez no hay confusión posible, hay dejadez y permisividad. Vinicius se siente legitimado a torear a su entrenador después de que el club decida no viajar a la Gala del Balón de Oro en protesta porque no le han dado el premio y los jugadores se creen con capacidad de desbaratar el plan de juego de Xabi Alonso por exigente y complicado. Las insólitas palabras de Arbeloa minutos después de protagonizar el desplome copero agradeciendo al brasileño su presencia en Albacete refuerzan la percepción de que las estrellas del vestuario tienen demasiados privilegios, pocas obligaciones y menos compromiso. Florentino insiste en defender el nivel de la plantilla, pero la realidad es tozuda: falta calidad. El Madrid necesita una nueva remesa de futbolistas con talento diferencial para volver a la elite europea. Empecinarse en que la solución es el regreso de Pintus y sus cinco Champions suena a broma de mal gusto. Y el madridismo no está para bromas. O se arremanga él con una Operación Renove a la altura de su legendaria gestión o le van a pedir que dé un paso a un lado para que lo haga otro.
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