- BARBARA MOENS, ALICE HANCOCK Y HENRY FOY
El presidente del Consejo Europeo culpa a las capitales naciones de la inercia que ha dejado a la economía a la zaga de China.
Europa necesita un momento "big bang" donde las capitales de la UE dejen de lado sus intereses nacionales y aborden finalmente la inercia regulatoria que ha dejado al continente a la zaga de EEUU y China, según afirma el presidente del Consejo Europeo.
António Costa declara a Financial Times que los problemas de Europa se deben tanto a la inercia de los reguladores nacionales como al exceso de regulación de Bruselas.
"Tenemos que proporcionar un nuevo impulso político. Tenemos que hacer en 2026 en competitividad lo que hicimos el año pasado en materia de defensa", sostiene el ex primer ministro portugués, refiriéndose a los acuerdos para aumentar el gasto en defensa y la gestión conjunta de las compras.
Exigiendo una apertura política al compromiso que esté a la altura de la omnipresente retórica a favor del crecimiento, Costa aboga por reformas transversales en el mercado único para reducir drásticamente la burocracia. "Eso podría suponer un gran impulso para el mercado interior", concluyó.
Un ejemplo podría ser la introducción de un principio según el cual las empresas sólo deban entregar datos a una autoridad en Europa una vez, en lugar de tener que hacerlo en cada estado miembro donde operan, señala.
Quiere que los líderes den instrucciones inequívocas para poner fin a las críticas quisquillosas de las capitales nacionales que han obstaculizado los esfuerzos para construir una unión de mercados de capitales de la UE o una red energética verdaderamente integrada.
En cuanto a la aplicación de las normas vigentes, insta a los líderes a "enviar un mensaje político muy contundente a sus gobiernos" para detener la sobrerregulación, que hace que las gravosas normas de la UE se vean "multiplicadas por las 27 burocracias nacionales".
Costa explica que uno de los objetivos de la reunión celebrada este jueves en un castillo belga del siglo XVI es alcanzar un acuerdo sobre la iniciativa francesa de una política de "Compra Europea" que exigiría que ciertos productos clave se fabriquen en Europa, algo que rechazan los países más orientados al libre mercado.
Costa afirma que la UE debe seguir siendo un "mercado abierto" y rechazar el proteccionismo, pero reconoce que se necesitarían medidas para proteger industrias estratégicas como los productos químicos, el acero y el aluminio.
Su enfoque coincide con la preocupación de otras capitales como Berlín, que temen que una política de compra europea en todos los sectores pudiera ser excesiva. Dicha política "debe ser una excepción y una medida de último recurso", advierte un alto funcionario alemán a FT. "Y debería centrarse en tecnologías críticas y estratégicas, no en sectores enteros y por un período limitado".
Costa, que preside y establece la agenda de las cumbres de líderes de la UE, afirma que su objetivo es lograr un acuerdo político sobre una serie de medidas, como la eliminación de las barreras en el mercado único de la UE y la creación de un "verdadero mercado único" en energía, telecomunicaciones y mercados de capitales.
También insta al bloque a alcanzar más acuerdos comerciales, utilizar medidas de represalia y revisar sus normas de competencia "para permitir que nuestras empresas se expandan" en el continente y así competir a nivel mundial.
"No podemos ser ingenuos. Si algunos actores globales nos desafían con competencia desleal, debemos reaccionar", añade. "Si otros utilizan el comercio como una amenaza, como un instrumento de coerción, debemos utilizar nuestras herramientas".
Uno de los aspectos clave del esfuerzo para reactivar el crecimiento en Europa es acelerar los esfuerzos para reducir la onerosa regulación, gran parte de la cual ha surgido de las ambiciosas leyes climáticas del bloque.
Muchas empresas han apoyado los esfuerzos de la UE a favor de la simplificación a pesar de temer que los cambios continuos en la legislación estén socavando las señales de inversión.
"No necesitamos contaminar más nuestra sociedad con un exceso de regulación para alcanzar nuestros objetivos de reducción de las emisiones", sostiene Costa.
Costa muestra cautela con respecto a que Estados miembros con ideas afines avancen en una legislación para eludir el veto de países como Hungría, una opción planteada tanto por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, como por el primer ministro sueco, Ulf Kristersson.
"Por el momento, no veo ninguna razón especial para impulsar una 'cooperación reforzada', ya que entiendo que todos los líderes, los 27, tienen una clara sensación de urgencia para resolver estos problemas", afirma Costa.
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