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«Antes el pan que la moral»

«Antes el pan que la moral»
Artículo Completo 955 palabras
'La ópera de los tres centavos', de Bertolt Brecht y Kurt Weill, una potente crítica social, se ha representado esta semana en el Teatro Cervantes
«Antes el pan que la moral»

'La ópera de los tres centavos', de Bertolt Brecht y Kurt Weill, una potente crítica social, se ha representado esta semana en el Teatro Cervantes

Regala esta noticia Imagen promocional de 'La ópera de tres centavos', programada el pasado miércoles en el Teatro Cervantes.

Cristina Vallejo

03/05/2026 a las 00:46h.

Una versión de 'La ópera de los tres centavos' ha recalado en Málaga esta semana en el marco del segundo acto del festival de teatro. ... La colaboración entre el dramaturgo alemán Bertolt Brecht y Kurt Weill, compositor de la misma nacionalidad, da lugar a un espectáculo en apariencia disparatado, que sucede en los bajos fondos, entre el lumpen, en un ambiente sórdido y corrupto. Es el material con el que los autores trabajan con ánimo de denunciar el orden establecido y la exclusión social con la que castiga a amplias capas sociales en plena Depresión, en los años veinte del siglo XX, cuando en Alemania a punto está de colapsar la República de Weimar y de irrumpir el nazismo, régimen que por otro lado prohibió la representación de la obra por considerar que atacaba los valores familiares y, seguramente sobre todo, por sacar a la luz la arbitrariedad del poder y su putrefacción. Y eso que las peripecias que cuenta acontecen en el Londres victoriano en el que a punto está de celebrarse una ceremonia de coronación real y en el que opera el criminal Mackie Navaja, al que, en esta versión que se pudo ver en el Cervantes -ideada casi cien años después de que se escribiera el libreto original, que data de 1928-, interpretaba Coque Malla.

'La ópera de los tres centavos' de Brecht conecta con otras obras del autor como 'El alma buena de Szechwan' o 'Madre Coraje y sus hijos'

Aunque a veces al pobre se le utiliza como arma, como en este drama en el que el capataz del ejército de indigentes amenaza nada menos que a la Corona con llenarle el recorrido del cortejo de la coronación de menesterosos si no atrapa y ahorca a Mack the Knife (es el nombre que viene a la cabeza si antes de haber visto la obra se ha escuchado por ejemplo a Marianne Faithfull cantarle al maleante) con quien su hija ha tenido la desfachatez de casarse. (Cuántas veces, por otro lado, se ha escuchado cómo se expulsa a los mendigos de ciudades en los que va a tener lugar un gran acontecimiento que no se puede ver deslucido por la realidad más cruda).

Descarnado pero piadoso

Sin duda lo más interesante y universal de lo que escribió Brecht y musicó Weill es la consideración que manifiestan por los pobres, la exculpación que les conceden, la piedad en definitiva con que los miran. Aunque el retrato que hacen de su miseria es descarnado; no pintan a los miserables como seres angelicales, cuentan sus delitos, sus faltas, sus crímenes, sus bajezas. Pero ofrecen una coartada, una explicación y una solución a todo eso: «Antes el pan que la moral», claman los pobres personajes en una de sus canciones, para después quejarse de que la ley está hecha para aplicarse sobre personas que ni la entienden ni la pueden respetar porque la pura supervivencia les lleva indefectiblemente a romper las normas. En las obras de Brecht y Weill el desposeído está condenado a hacer el mal. O lo que hacen los pobres está predestinado a ser tildado de malo o de mal gusto, porque ellos no son quienes tienen en su poder los lápices que dibujan los cánones del bien, lo bueno, lo justo y lo bello.

Mack the Knife, hiperbólico, satírico, irónico, provocador, en una memorable intervención cuando pende la cuerda en la que será colgado, afirma que con su muerte desaparecerá la clase social de los criminales de baja estofa que será sustituida por la estafa convertida en sistema económico -en ese monólogo de despedida de la vida es cuando pronuncia esa famosa frase atribuida siempre a Brecht pero que sólo dice uno de sus personajes de «qué es robar un banco en comparación con fundar uno»-.

Indulto real al criminal

Este artículo está lleno de 'spoilers' de la obra, pero lo exculpa el hecho de que puede ayudar a darle sentido o el de que quizás no sea suficiente verla la sola vez que se ha programado en el Cervantes. Aunque falta otro detalle que destripar: el indulto real al criminal. Es otra crítica al poder arbitrario, pero el libreto original de los autores acaba con estos versos: «No castiguéis en demasía al infractor de la ley. Bastante tiene con helarse de frío».

«No castiguéis en demasía al infractor de la ley. Bastante tiene con helarse de frío»

Brecht retomaría esas mismas tesis en 'El alma buena de Szechwan', donde reflexiona si en este mundo es posible la bondad: «No soy bueno, pero para mí la vida tampoco es fácil», dice uno de los personajes nada más comenzar la obra, o «¿Cómo se puede ser bueno si la vida está tan cara?». Pero a esa disculpa el dramaturgo alemán introduce a veces ánimo de rebeldía como en 'Madre Coraje y sus hijos', donde se canta contra la que llama «Gran Capitulación», contra la derrota consentida de la humanidad que no combate ni su empobrecimiento ni su envilecimiento.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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