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Ariana Harwick: «Nunca pensé que la literatura se asociara a hacer justicia»

Ariana Harwick: «Nunca pensé que la literatura se asociara a hacer justicia»
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Después del éxito de la mesa redonda 'El futuro da risa' en la Feria del Libro 2026, organizada por ABC Cultural, igual excelente acogida ha obtenido el encuentro 'La escritura, una justicia a mano propia', también moderado por Jesús García Calero, donde conversaron las escritoras Ariana Harwick (Buenos Aires, 1979), y Karina Sainz Borgo (Caracas, 1987) en un repleto salón de actos de la Biblioteca Eugenio Trías. Tras unas palabras de bienvenida de la directora de la Feria del Libro, Eva Orúe, García Calero señaló que las participantes son dos grandísimas autoras, muy conocidas, cuyos libros son «ásperos y a veces dicen cosas que escuecen y nos llevan a las contradicciones que uno no quiere ver».En efecto, la argentina Ariana Harwick, cuya primera novela 'Mátame, amor' acaba de ser recuperada por Anagrama, y la hispanovenezolana Karina Sainz Borgo, colaboradora de ABC y cuya última novela es 'Nazarena' (Alfaguara) son dos voces tan incómodas como imprescindibles en los tiempos que nos ha tocado vivir, ahogados por la corrección política, que ambas, como quedó patente en la conversación, pulverizan.Noticia relacionada general No No Feria del Libro de Madrid 2026 «No hay nada por encima de la risa» Carmen R. SantosGarcía Calero abrió el fuego lanzándoles la pregunta de que si la escritura, la literatura, la suya y en general, es 'una justicia, a mano propia'. Harwick señaló que le interesa abordar las listas negras, las purgas, el acoso a los escritores y artistas en las dictaduras, y en Argentina, sociedad que conoce muy bien, aunque está afincada en Francia, se usa mucho el lema «tomarse la justicia por su mano», ir a la caza del asesino, puesto que las instituciones no funcionan precisamente de manera adecuada. Pero —afirmó — «nunca pensé que la literatura se asociara a hacer justicia, para eso están los jueces y los tribunales. Mi cerebro se formó con autores que no querían juzgar moralmente a sus personajes». Por su parte, Sainz Borgo apuntó que la literatura no repara injusticias, sino que más bien es «meter la mano en lo que está enfermo», y sacó a colación el ensayo de Harwick, 'El río de una época' (Gatopardo), al que también se refirió García Calero, recordando el concepto de 'prótesis morales' que Harwick emplea.«Hoy no se queman libros, pero se ejerce una 'política del eufemismo'» Ariana HarwickAsí, el debate se centró en un asunto de tremenda actualidad como es la censura, el autoengaño y la autocensura. Para Harwick, hoy, evidentemente no se queman libros, pero se ejerce una «política del eufemismo» y ya ha visto que algunos libros llevan un aviso de que contienen aspectos, escenas… poco ortodoxos que pueden herir y ofender, y que algunas veces se ponen en marcha esas 'prótesis morales' a través de las traducciones. Y recordó que Imre Kertész fue duramente criticado por decir que en el campo de concentración donde estuvo prisionero había tenido momentos felices. Karina Sainz Borgo insistió en que hoy «se suaviza todo», y que se insta a que se sea 'el buen superviviente', 'la buena feminista'… con unos cánones impuestos.Ambas rechazaron la autocensura, y advirtieron de que «la tiranía no empieza con grandes cosas», y Harwick reveló que está viendo ya en países democráticos, el «síndrome del miedo adquirido», característico de regímenes autoritarios y dictaduras, como comprobó, por ejemplo, en Cuba. Y Sainz Borgo manifestó que «hoy a la gente no le gusta verse reflejada. Sucedió con la novela 'Patria', de Aramburu». Y convinieron en la duplicidad de la buena literatura, pues, explicó Harwick, « el arte ha de mostrar dos verdades contrapuestas, una persona es a la vez dos personas, y ahora se pretende eliminar esa duplicidad en aras de la corrección y la ideología». Karina Sainz Borgo confesó que a ella le interesan, busca «personajes averiados». García Calero les interrogó sobre la violencia en sus obras , una violencia que hoy se pretende domar. Para Harwick «hay violencia en todo, hasta en las palabras, por mucho que se quiera domeñar por la ideología» y Karina Sainz Borgo sentenció: «La vida es violenta». Fue un encuentro que despertó numerosas reflexiones para seguir pensando en asuntos cruciales de la literatura y el arte actuales, sobre los que llamaron la atención sus dos participantes de lujo.

Después del éxito de la mesa redonda 'El futuro da risa' en la Feria del Libro 2026, organizada por ABC Cultural, igual excelente acogida ha obtenido el encuentro 'La escritura, una justicia a mano propia', también moderado por Jesús García Calero, donde conversaron las ... escritoras Ariana Harwick (Buenos Aires, 1979), y Karina Sainz Borgo (Caracas, 1987) en un repleto salón de actos de la Biblioteca Eugenio Trías.

Tras unas palabras de bienvenida de la directora de la Feria del Libro, Eva Orúe, García Calero señaló que las participantes son dos grandísimas autoras, muy conocidas, cuyos libros son «ásperos y a veces dicen cosas que escuecen y nos llevan a las contradicciones que uno no quiere ver».

En efecto, la argentina Ariana Harwick, cuya primera novela 'Mátame, amor' acaba de ser recuperada por Anagrama, y la hispanovenezolana Karina Sainz Borgo, colaboradora de ABC y cuya última novela es 'Nazarena' (Alfaguara) son dos voces tan incómodas como imprescindibles en los tiempos que nos ha tocado vivir, ahogados por la corrección política, que ambas, como quedó patente en la conversación, pulverizan.

García Calero abrió el fuego lanzándoles la pregunta de que si la escritura, la literatura, la suya y en general, es 'una justicia, a mano propia'. Harwick señaló que le interesa abordar las listas negras, las purgas, el acoso a los escritores y artistas en las dictaduras, y en Argentina, sociedad que conoce muy bien, aunque está afincada en Francia, se usa mucho el lema «tomarse la justicia por su mano», ir a la caza del asesino, puesto que las instituciones no funcionan precisamente de manera adecuada. Pero —afirmó — «nunca pensé que la literatura se asociara a hacer justicia, para eso están los jueces y los tribunales. Mi cerebro se formó con autores que no querían juzgar moralmente a sus personajes». Por su parte, Sainz Borgo apuntó que la literatura no repara injusticias, sino que más bien es «meter la mano en lo que está enfermo», y sacó a colación el ensayo de Harwick, 'El río de una época' (Gatopardo), al que también se refirió García Calero, recordando el concepto de 'prótesis morales' que Harwick emplea.

«Hoy no se queman libros, pero se ejerce una 'política del eufemismo'»

Así, el debate se centró en un asunto de tremenda actualidad como es la censura, el autoengaño y la autocensura. Para Harwick, hoy, evidentemente no se queman libros, pero se ejerce una «política del eufemismo» y ya ha visto que algunos libros llevan un aviso de que contienen aspectos, escenas… poco ortodoxos que pueden herir y ofender, y que algunas veces se ponen en marcha esas 'prótesis morales' a través de las traducciones. Y recordó que Imre Kertész fue duramente criticado por decir que en el campo de concentración donde estuvo prisionero había tenido momentos felices.

Karina Sainz Borgo insistió en que hoy «se suaviza todo», y que se insta a que se sea 'el buen superviviente', 'la buena feminista'… con unos cánones impuestos.

Ambas rechazaron la autocensura, y advirtieron de que «la tiranía no empieza con grandes cosas», y Harwick reveló que está viendo ya en países democráticos, el «síndrome del miedo adquirido», característico de regímenes autoritarios y dictaduras, como comprobó, por ejemplo, en Cuba. Y Sainz Borgo manifestó que «hoy a la gente no le gusta verse reflejada. Sucedió con la novela 'Patria', de Aramburu». Y convinieron en la duplicidad de la buena literatura, pues, explicó Harwick, «el arte ha de mostrar dos verdades contrapuestas, una persona es a la vez dos personas, y ahora se pretende eliminar esa duplicidad en aras de la corrección y la ideología». Karina Sainz Borgo confesó que a ella le interesan, busca «personajes averiados».

García Calero les interrogó sobre la violencia en sus obras, una violencia que hoy se pretende domar. Para Harwick «hay violencia en todo, hasta en las palabras, por mucho que se quiera domeñar por la ideología» y Karina Sainz Borgo sentenció: «La vida es violenta».

Fue un encuentro que despertó numerosas reflexiones para seguir pensando en asuntos cruciales de la literatura y el arte actuales, sobre los que llamaron la atención sus dos participantes de lujo.

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Ariana Harwick: «Nunca pensé que la literatura se asociara a hacer justicia»

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Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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