Si a esto le sumamos las prácticas perjudiciales con las que los creadores de contenido y los influencers utilizan a los animales para ganar influencia, como montar "rescates" y hacerse selfies intrusivas, o incluso intentar domesticarlos como mascotas, el motivo de preocupación se agrava. De hecho, los biólogos especializados en fauna silvestre que han hablado con WIRED coinciden en que la fama de Jimothy podría ser, en estos momentos, la mayor amenaza para su bienestar.
Castillo-Vardaro señala que los mapaches urbanos tienen "áreas de distribución" reducidas y que los vecinos que siguen a Jimothy para grabarlo "pueden resultar muy molestos y estresarlo". Si acaba trasladándose a un lugar desconocido para evitar la atención, eso puede acarrear nuevos peligros. Podrían producirse una dependencia malsana de los humanos, la exposición a enfermedades, conflictos con mascotas y un mayor riesgo de atropellos.
"En el mejor de los casos, perderemos el rastro de Jimothy dentro de unos meses, y podremos recordar este verano con cariño, pensar en él y esperar que siga ahí fuera, viviendo su pequeña y feliz vida en algún lugar seguro", afirma Castillo-Vardaro.
Artículo originalmente publicado enWIRED.Adaptado por Alondra Flores.