El comisario Villarejo, el exDAO Eugenio Pino, Luis Bárcenas, Rosalía Iglesias, el falso cura Enrique Olivares, el exministro Jorge Fernández Díaz y su número dos, Francisco Martínez. Arte EE
Política Arranca el juicio de la Kitchen: del 'cocinero' que traicionó a Bárcenas al 'falso cura' que secuestró a su familiaEl exministro Jorge Fernández Díaz, el comisario Villarejo y otros ocho antiguos miembros de la cúpula de Interior se sientan en el banquillo a partir del lunes.
El expresidente Rajoy y la exministra Cospedal están citados a declarar como testigos el 23 de abril.
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M.A. Ruiz CollJavier Corbacho Publicada 5 abril 2026 03:13hLas claves nuevo Generado con IA
El extesorero Luis Bárcenas era el hombre que conocía todos los secretos del PP: desde la financiación irregular de campañas electorales al pago de sobresueldos a altos cargos del partido.
Para evitar que esos secretos salieran a la luz, le espiaron en prisión, metieron a un topo en su familia (el chófer y cocinero que da nombre a la operación Kitchen), un falso cura secuestró a su mujer y a su hijo, y un comisario de Policía reventó el zulo en el que ocultaba documentos y grabaciones.
Se hallaba tras el doble fondo de un armario, en el taller de pintura y restauración de muebles que frecuentaba su mujer, Rosalía Iglesias.
"¿Si saco el pendrive de Barcenas que pasa?" "Nos matarán a todos".
Esta conversación de WhatsApp entre el exjefe de la Comisaría de Información Enrique García Castaño y el exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez acredita, según el juez García-Castellón, que los miembros de la trama Kitchen alcanzaron su objetivo.
Es decir, lograron hacerse con los documentos comprometedores que ocultaba Luis Bárcenas, mientras éste se encontraba en prisión.
Lo hicieron con un doble propósito. En primer lugar, evitar que las pruebas de la financiación irregular del PP llegaran a manos del juez que investigaba el caso Gürtel.
Pero además, el comisario Villarejo y otros mandos policiales pretendían atesorar estos documentos para blindarse, o incluso para chantajear a altos cargos del PP, según la Fiscalía.
Con la Justicia en los talones: los diez sumarios que perseguirán a Pedro Sánchez, su familia y su partido durante el 2026El exministro Jorge Fernández Díaz y otros nueve exaltos cargos del Ministerio del Interior se sientan en el banquillo de la Audiencia Nacional a partir del lunes.
Están acusados de prevaricación, cohecho, tráfico de influencias, malversación, encubrimiento, obstrucción a la Justicia, delitos contra la intimidad, descubrimiento y revelación de secretos, y omisión del deber de perseguir los delitos.
La Fiscalía Anticorrupción pide 15 años de cárcel y 33 de inhabilitación para el exministro Jorge Fernández Díaz, el que fuera su número dos, Francisco Martínez; y el exDAO de la Policía Eugenio Pino.
La pena más elevada, 19 años de cárcel, es para el comisario jubilado José Manuel Villarejo (cuyas agendas y grabaciones han ayudado a acreditar los hechos).
"Las cosas así delicadas las tengo emboscadas, y digo, en caso de muerte o en caso de que yo avise ¡pom! Tengo, obviamente unas copias de seguridad en el extranjero, tengo cosas, digamos sensibles, fuera y tal...", relató, en una conversación que él mismo grabó en 2017, al comisario García Castaño.
Anticorrupción pide 12 años y cinco meses de cárcel para el chófer de la familia Bárcenas, Sergio Ríos, que actuó como topo pasando información a la cúpula de la Policía.
Sergio, el chófer chivato de Bárcenas: de portero de un prostíbulo a policía nacional gracias a VillarejoTambién se sientan en el banquillo otros cinco comisarios: Andrés Gómez Gordo (la Fiscalía pide 15 años de cárcel para él y 48 de inhabilitación), el exjefe de la Udef José Luis Olivera (3 años de prisión), el exjefe de la Unidad de Asuntos Internos Marcelino Martín Blas (dos años y seis meses), José Ángel Fuentes Gago (tres años) y Bonifacio Díez (tres años).
Estos dos últimos eran los hombres de máxima confianza del DAO Eugenio Pino.
Entre los testigos citados a declarar se encuentran el expresidente Mariano Rajoy y la exsecretaria general del PP María Dolores de Cospedal. Ambos declaran el 23 de abril.
El juez instructor descartó incluirlos entre los imputados, al no hallar indicios de que ordenaran o conocieran la operación.
Este es el relato de los hechos que hacen tanto el juez instructor, Manuel García-Castellón, hoy jubilado, y la Fiscalía Anticorrupción.
1. El 'cocinero': paseando a Rosalía
Luis Bárcenas ingresa en la prisión de Soto del Real (Madrid) el 27 de junio de 2013, por orden del juez Pablo Ruz, que investiga la financiación ilegal del PP en el llamado caso Gúrtel.
Siguiendo instrucciones de sus superiores (según el juez y la Fiscalía), el comisario Villarejo pone en marcha una operación para captar como confidente a Sergio Ríos, que ha sido el chófer de Bárcenas y ahora cumple el mismo servicio para su mujer, Rosalía Iglesias.
Lo intenta primero, sin éxito, el comisario jefe de información Enrique García Castaño, y lo conseguirá, más tarde, el también comisario Andrés Gómez Gordo.
La cúpula policial consigue conocer así todos los movimientos de Rosalía Iglesias, con quien se reúne (amigos, periodistas o abogados) y el contenido de sus conversaciones telefónicas.
La lucrativa trayectoria de Gómez Gordo, el policía que fue director general de la Junta con CospedalA cambio, el propio Villarejo entrega cada mes al cocinero (le conocen con esta palabra clave) un sobre con 2.000 euros, procedentes de los fondos reservados del Ministerio del Interior.
Estos pagos (de los que se encarga luego Gómez Gordo) se prolongan durante más de dos años, desde junio de 2013 a septiembre de 2015.
También cargan a los fondos reservados 700 euros para comprar a Sergio Ríos una pistola Glock y le facilitan una licencia de armas tipo b.
Agotados los pagos, Villarejo y sus hombres de confianza logran que Sergio Ríos sea admitido en septiembre de 2015 en la Escuela de Formación de la Policía en Ávila.
2. El espionaje a Pedro J. y Gómez de Liaño
Gracias a la información facilitada por el chófer, la cúpula del Ministerio del Interior pone en marcha un dispositivo de vigilancia para seguir todos los pasos de Rosalía Iglesias.
Bajo las órdenes de los comisarios Martín Blas y García Castaño, llegarán a participar en este dispositivo de seguimiento ocho inspectores de la Policía Nacional, dos subinespectores, ocho oficiales y 52 agentes (que desconocían el fin ilícito de la operación), según detalla la Fiscalía en su escrito de acusación.
El objetivo era descubrir dónde ocultaba Luis Bárcenas, que entonces se encontraba en prisión, la contabilidad b del PP.
Los agentes espiaron dos encuentros de Rosalía Iglesias con el periodista Pedro J. Ramírez, entonces director del diario El Mundo, que había publicado los SMS de Rajoy al extesorero del PP ("Luis, sé fuerte") y luego sus Cuatro horas con Bárcenas.
Interior espió en Kitchen dos cenas de Pedro J. Ramírez con la mujer de BárcenasEl primero de estos encuentros se produjo a finales de julio de 2013 en el hotel Adler de Madrid. Tan sólo unos minutos después de comenzar a cenar, llegó una pareja que, a pesar de que el restaurante estaba casi vacío, pidió sentarse en la mesa más próxima a la que ocupaban Rosalía, su hijo Guillermo, Pedro J. y su pareja.
El periodista se vio obligado a llamar la atención a la pareja, ante la evidencia de que estaba grabando la conversación con la cámara trasera de su ipad.
Tres meses después, el 6 de octubre, ocurrió algo similar cuando el El Mundo reservó un salón privado en el restaurante Jai Alai de Madrid, para un encuentro al que asistieron Rosalía Iglesias, sus abogados (Javier Gómez de Liaño y María Dolores Márquez de Prado), Pedro J. Ramírez y el periodista Raúl del Pozo.
Tan sólo dos días después, la web Periodista Digital reprodujo con todo lujo de detalles y frases textuales aquella conversación, resultado del seguimiento ordenado por Interior.
Por orden de García Castaño (que no se sentará en el banquillo, debido a su grave estado de salud) los agentes ocultan en febrero de 2014 una cámara en un portal de la calle Velázquez de Madrid, donde tenía su despacho el abogado Javier Gómez de Liaño. Pretendían conocer así qué visitas recibía el abogado de Bárcenas.
3. Espionaje en prisión
El chófer Sergio Ríos no sólo espió a Rosalía Iglesias. También facilitó a Villarejo anotaciones a mano que Bárcelas conservaba en prisión sobre reuniones con terceros, contratos, justificantes de pago, cuadros de contabilidad e incluso "un presupuesto para una campaña electoral del Partido Popular", detalla la Fiscalía.
A través de "fuentes no identificadas del interior de la prisión", los responsables policiales descubrieron que Bárcenas había pedido a otro preso con conocimientos de informática, llamado Isidro, que borrara varios audios de conversaciones con Mariano Rajoy y Javier Arenas, que había conservado y cifrado en la nube.
El preso debía llevar a cabo este encargo durante un permiso de salida que disfrutó en marzo de 2024.
Sin embargo, relata la Fiscalía, Isidro fue detenido durante aquel permiso "a cuenta de una inexistente causa judicial pendiente y devuelto a la prisión de Soto del Real", por lo que no habría podido cumplir este encargo.
4. El falso cura secuestra a Rosalía
Es sin duda el episodio más inquietante, aunque resulta muy improbable que quede esclarecido durante el juicio, ya que quedó fuera de la investigación.
Un hombre vestido de sacerdote llamó el 23 de octubre de 2023 a la puerta de la familia Bárcenas, donde se encontraban Rosalía Iglesias, su hijo Guillermo y una chica del servicio doméstico.
Aseguró a Rosalía que era un sacerdote de instituciones penitenciarias y quería informarle sobre la situación de su marido, que entonces se encontraba en la cárcel de Soto del Real.
Pero una vez en el interior de la vivienda, sacó un revólver del maletín que portaba, encañonó a Rosalía y ató con bridas a los tres ocupantes. "¡Se acabó el teatro!", exclamó al sacar el arma.
El falso cura, que en realidad era un delincuente común, Enrique Olivares, parecía conocer la disposición de la casa.
Dijo que buscaba pendrives con documentación que "pudiera hundir al gobierno" y se dirigió al despacho del extesorero del PP.
Enrique, el falso cura que asaltó a los Bárcenas: un estafador enfermo por un ictus y su gran secretoSu hijo Guillermo logró liberarse de las bridas e inmovilizó al secuestrador, al que arrebató el arma.
Justo entonces, apareció en la vivienda el chófer Sergio Ríos y, en pocos minutos, llegaron multitud de agentes. Como si estuvieran esperando en las inmediaciones del domicilio, relata la familia en su escrito de acusación.
Enrique Olivares fue condenado por estos hechos a 22 años de cárcel, como autor de delitos de allanamiento, secuestro, amenazas, tenencia ilícita de armas y tres faltas de lesiones.
Cuando el falso cura cumplía condena, el juez García Castellón tuvo que aplazar varias veces su declaración porque, según los médicos, no reunía las "condiciones psíquicas ni físicas" adecuadas.
El juez instructor del caso Kitchen acabó descartando que este incidente tuviera relación con la trama montada por Villarejo.
Finalmente, el falso cura falleció en enero de 2022, a la edad de 72 años, cuando estaba en tercer grado.
5. Un zulo en el taller de pintura
Gracias a los seguimientos y a los chivatazos del chófer Sergio Ríos, la cúpula policial tuvo conocimiento de que Bárcenas había ocultado toda la documentación que se llevó de su despacho de la calle Génova, en un local de la calle General Díaz Porlier de Madrid.
Allí se encontraba el taller de pintura y restauración de muebles antiguos que frecuentaba Rosalía Iglesias. Sospechaban que Bárcenas podía haber ocultado allí grabaciones con dirigentes nacionales del partido como Mariano Rajoy o Javier Arenas.
García Castañó accedió al local, en una fecha no determinada, en torno al mes de octubre de 2013.
A tenor de los mensajes intervenidos, el juez instructor da por hecho que el comisario de Información logró incautarse de la documentación, que se encontraba en un "zulo" , tras el doble fondo de un armario.
6. Chantajear al PP
Los responsables de la trama también tuvieron éxito al apoderarse del contenido de dos teléfonos móviles y una tablet de Bárcenas, que les facilitó el chófer Sergio Ríos.
Una vez con estos dispositivos en su poder, Ríos y García Castaño se dirigieron a un VIPS de la calle Velázquez de Madrid, donde dos agentes les ayudaron a volcar el contenido a un pendrive. Incluía mensajes de texto, correos electrónicos y su agenda de contactos.
García Castaño declaró ante el juez que entregó el pendrive al secretario de Estado Francisco Martínez.
El juez instructor menciona un mensaje SMS que Martínez recibió del ministro Jorge Fernández Díaz el 18 de octubre de 2013: “La operación se hizo con éxito.Se ha volcao todo ( 2 iphone y 1 i pad)".
Tras ser cesado como comisario de Información, García Castaño dirigió el siguiente mensaje a Francisco Martínez, el 24 de febrero de 2017: "¿Si saco el pendrive de Bárcenas qué pasa?".
El juez instructor apunta que, más allá de las órdenes recibidas, "la finalidad que guiaba tanto a José Manuel Villarejo Pérez como a Enrique García Castaño" al conservador la documentación de Bárcenas sería blindarse y obtener "impunidad en las actividades ilícitas que presuntamente venían desarrollando", incluso "extorsionando o presionando con la misma a cargos públicos o responsables del Ministerio del Interior".
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