Emasa contrata la redacción del proyecto de una obra valorada en 18 millones para tratar de aprovechar hasta el 90% del agua que entra en el Atabal
Regala esta noticia Añádenos en Google Desalobradora de El Atabal. (Migue Fernández) 21/08/2026 a las 11:17h.El tratamiento de potabilización por desalación genera de manera inevitable una fracción de rechazo, traducida en volumen de agua descartado. Este condicionante no atañe de ... forma exclusiva a las instalaciones marinas, sino que afecta igualmente a las plantas orientadas a fuentes salobres de embalses y pozos como la de El Atabal. Actualmente, de cada 100 litros brutos que ingresan en las instalaciones bajo gestión de la empresa municipal Emasa, se obtienen 80 litros aptos para el consumo humano. La iniciativa impulsada para redactar un nuevo proyecto técnico busca elevar ese índice de recuperación hasta el 90%, lo que representará un ahorro anual de caudales equivalente al consumo completo de la capital malagueña en un mes.
Financiación
El pliego de condiciones estimaba que el coste de ejecución de las mejoras superará los 18 millones de euros. Dicha actuación dispondrá de una cofinanciación de la Unión Europea de hasta 13 millones de euros mediante el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), adscrito al Programa Plurirregional de España 2021 a 2027. Este soporte financiero ha sido concedido por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades a través de la Línea de Fomento de Innovación desde la Demanda (Línea FID), utilizando la figura de la Compra Pública de Innovación (CPI).
Las claves técnicas
El documento técnico especifica tres ejes de trabajo esenciales: en primer lugar, la optimización de la recuperación, orientada a aumentar el rendimiento general mediante el reciclaje y recirculación de la salmuera en los bastidores de ósmosis inversa para generar más agua de producto y aminorar el rechazo de concentrado mediante el ajuste en las dosificaciones químicas y los sistemas de control; en segundo lugar, la construcción de una nave para el depósito de reactivos químicos de unos 35 por 25 metros, equipada con paneles fotovoltaicos en la cubierta para aumentar la eficiencia energética; y, en tercer lugar, la implantación de mantenimiento inteligente mediante algoritmos de inteligencia artificial aplicados al proceso, lo que permitirá anticipar desviaciones de rendimiento y contener los costes operativos.
La calidad del agua en origen
La desalobradora de El Atabal, única instalación ejecutada en Málaga del extinto Plan Hidrológico Nacional, emplea membranas de ósmosis inversa para filtrar aguas de elevada salinidad. Incluye además sistemas de ozonización para eliminar metales pesados y subproductos, junto a una planta solar para soporte energético.
La calidad del agua de entrada se degrada por dos causas principales: por un lado, el aporte creciente procedente de los 21 pozos activos repartidos en las zonas de Aljaima Fahala y el Bajo Guadalhorce; y, por otro lado, las situaciones de sequía persistente que empeoran sustancialmente las características hídricas.
Actualmente, de cada 100 litros brutos que ingresan en las instalaciones bajo gestión de Emasa, se obtienen 80 litros aptos para el consumo
Durante las sequías, la salinidad del embalse del Guadalhorce puede exceder los 4.000 microsiemens por centímetro (2,56 gramos por litro), frente a sus niveles medios de 2.000 microsiemens por centímetro. Aunque la planta soporta hasta 10.000 microsiemens por centímetro, operar con esos valores incrementa el gasto energético y acelera el desgaste de los equipos.
Adaptación tecnológica
La tecnología convencional de desalación está pensada mayoritariamente para el agua marina. Por ello, Emasa ha recurrido a consultas al mercado para abordar las complejas aguas salobres de El Atabal, caracterizadas por su variabilidad, salinidad, materia orgánica y poder incrustante.
Las obras durarán unos cuatro años por la obligada convivencia con el servicio. Además del aumento en la producción, el proyecto busca reducir el volumen de productos químicos empleados; disminuir la frecuencia de limpieza en los bastidores de filtrado; extender la vida útil de las membranas hasta los 12 años, lo que supone duplicar su duración actual; y aminorar las cargas de trabajo operativas del personal.
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