Artemis II tiene lugar más de tres años después de Artemis I, el primer y único vuelo de prueba sin tripulación del SLS y la nave Orión. Aquel primer vuelo llevaba dos maniquíes llamados Helga y Zohar para medir las dosis de radiación, pero este segundo vuelo llevará astronautas de carne y hueso, las primeras personas que harán el viaje a la Luna desde el Apolo 17 en diciembre de 1972.
Lo que ningún humano ha visto
La tripulación de cuatro personas incluye al comandante Reid Wiseman, piloto de la Armada que ha vivido a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS) y ha realizado dos paseos espaciales; el piloto Victor Glover, también aviador naval que ha vivido y trabajado en la ISS; la especialista de misión Christina Koch, científica de campo e ingeniera de instrumentos espaciales que ostenta el récord femenino de vuelo espacial individual más largo con 328 días; y el especialista de misión Jeremy Hansen, piloto de la Real Fuerza Aérea Canadiense que será el primer canadiense en aventurarse a la Luna.
Estos cuatro se unirán a otros 24 como las únicas personas en la historia en volar hasta la Luna, una distancia media de unos 240,000 kilómetros. Cuando Artemis II despegue, la Luna estará cerca de su punto más lejano, a unos 250,000 kilómetros. Y como los astronautas de Artemis II volarán a mayor altitud sobre la superficie lunar que los del Apolo, viajarán más lejos de la Tierra que nadie antes.
"Dependiendo del período de lanzamiento, es muy probable que veamos cosas que ningún ser humano ha visto jamás", declaró Wiseman durante una conferencia de prensa previa al lanzamiento.
La NASA planea seguir a Artemis II con Artemis III a mediados de 2027. Esa misión probará un módulo de aterrizaje lunar de SpaceX, Blue Origin o ambos en órbita terrestre baja, practicando maniobras de encuentro y acoplamiento. Artemis IV, que la NASA espera lanzar en 2028, aterrizaría entonces con astronautas en la superficie lunar. El objetivo a largo plazo del programa Artemis es continuar con una serie de misiones para establecer una estación lunar tripulada como preparación para misiones a Marte y más allá.
Polaris Dawn, un vuelo privado en una SpaceX Dragon que transportó al actual administrador de la NASA, Jared Isaacson, y a otras tres personas a 875 millas (más de 1,400 kilómetros) de la Tierra. Como referencia, la ISS orbita a unos 250 kilómetros.Así será el viaje a la Luna
"Los viajes al espacio profundo son intrínsecamente arriesgados", advierte Paul Anderson, subdirector del programa de la nave espacial Orion en Lockheed Martin. "[En] la órbita terrestre baja, estás a un par de horas de llegar a casa. Desde la Luna, estás a cuatro días en el mejor de los casos".
El viaje lunar comenzará con el lanzamiento explosivo del cohete SLS, que se convertirá en el vehículo más potente en el que jamás hayan volado personas y en el segundo cohete que envía personas a la Luna.
"A medida que el cohete va subiendo, va recorriendo una trayectoria y hace los ajustes en función de cuáles son las entradas de recepción en vuelo", explica Quintero, de Boeing. "Todo eso tiene que confluir en armonía, algo así como una orquesta".
Unos dos minutos después del lanzamiento, se eyectarán los cohetes propulsores de combustible sólido que proporcionan la mayor parte del empuje de despegue. Unos seis minutos después, se apagarán los motores principales y la etapa central se separará y caerá. En las dos primeras horas de vuelo, la etapa superior del SLS realizará dos quemados para elevar la órbita de la nave espacial, y luego también se separará.
Kelsey Young, geóloga lunar de la NASA que trabaja con los astronautas.A diferencia de las misiones Apolo, que se realizaron con los lugares de aterrizaje en la cara visible de la Luna iluminados por el sol, es probable que Artemis II vea una porción significativa de la cara oculta iluminada por el sol. Y dado que Artemis II volará a unos 7,400 kilómetros sobre la superficie lunar, mucho más alto que Apolo, los astronautas a bordo podrán observar una porción considerablemente mayor del paisaje lunar.
"El programa Apolo nos enseñó que la observación humana del color, el albedo [el porcentaje de radiación de una superficie] y la forma en que la iluminación afecta a la superficie puede aportar detalles científicos que los orbitadores no pueden", afirma Young. "La cámara hace la foto que le pides que haga, mientras que el ojo humano ve el material tal y como es".
Dos características que interesan especialmente al equipo científico son la cuenca Orientale y la cuenca Aitken del Polo Sur. Orientale es una serie de anillos de escombros que se extienden a lo largo de cientos de kilómetros y que se formaron durante impactos hace unos 3,800 millones de años, al final de un período denominado ‘Bombardeo Intenso Tardío’. La cuenca del Polo Sur, Aitken, es el mayor cráter de impacto de la Luna y posiblemente el más antiguo de todo el sistema solar.
"La Luna es como una placa testigo de todo lo que le ha sucedido a la Tierra, pero que ha sido borrado por nuestros procesos de meteorización, tectónicos y geológicos", declaró Christina Koch, astronauta de Artemis II, durante una conferencia de prensa. "En realidad podemos aprender más sobre la formación del sistema solar, más sobre cómo se forman los planetas, quizá alrededor de otras estrellas, más sobre la probabilidad de que haya vida ahí fuera, empezando por estudiar la Luna".
que la causa era una acumulación de gases en el interior del material ablativo exterior del escudo térmico. Para evitarlo en Artemis II, la nave adoptará un ángulo más pronunciado en la reentrada, lo que debería impedir la acumulación de dichos gases.Daniel Dumbacher, profesor de aeroespacial de la Universidad de Purdue y antiguo ingeniero de la NASA en los motores principales del transbordador espacial.Además de completar un módulo de aterrizaje lunar equipado con todos los componentes de vuelo y sistemas de soporte vital necesarios, el plan actual para una misión a la superficie lunar implica repostar el módulo de aterrizaje en órbita terrestre antes de enviarlo a la Luna, algo que nunca se ha hecho.
"Hay toda una nueva generación que no ha ido nunca a la Luna", aclara Dumbacher. "Así que, aunque ya se ha hecho, y eso ayuda a saber que se puede hacer, sigues teniendo un equipo y una industria que tiene que demostrarse a sí misma que puede hacerlo".
Quedan muchos pasos por dar, y Artemis II representa el siguiente gran salto. Con el cohete en la plataforma y la tripulación lista para volar, la humanidad podrá por fin lanzarse de nuevo en viajes a otros cuerpos planetarios.
"Espero que nos olviden", manifiesta el comandante Wiseman. "Si nos olvidan, entonces Artemis ha tenido éxito. Tenemos humanos en Marte. Tenemos humanos en las lunas de Saturno. Nos estamos expandiendo por el sistema solar".
Artículo originalmente publicado enWIRED. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.