El elefante en la habitación puede sentarse a esperar tranquilo. La izquierda que gobierna con Pedro Sánchez, o sea Sumar, no quiere oír ni hablar de un cambio de su situación dentro de la coalición con el PSOE y cierra los ojos ante las señales de alarma que envían las urnas cada vez que hay unas elecciones. Todo lo que huele al Gobierno está siendo castigado y entra en crisis, mientras que las izquierdas que se desmarcan de los socialistas y reniegan de los pactos de coalición se disparan como en Aragón y ahora en Andalucía. La Chunta y Adelante Andalucía han multiplicado con creces sus resultados, recogiendo la desafección y la frustración con la entente PSOE-Sumar, y levantando una nueva «izquierda territorializada» que está «troceando» este espacio.
Lejos de hacer un análisis crítico, la alianza Sumar rechaza que les «penalice» gobernar con el PSOE, «al contrario». Dice que está demostrando que pese a lo «complejo» de ser minoritario, está sirviendo para impulsar políticas como la prórroga del alquiler, la subida del salario mínimo o la reforma laboral que benefician a muchas personas. Por eso, la coordinadora de Movimiento Sumar, Lara Hernández, señalaba ayer que los partidos implicados están asumiendo una posición «valiente». Otra cosa es el balance que hacen las urnas.
Sin un cambio de estatus dentro del Gobierno-ya veremos si la consecuencia no acaba siendo que se sube el tono ante el PSOE a partir de ahora-, la reflexión dentro de Sumar es que hay que tapar ya el enorme agujero de liderazgo que tienen y que les lastra su fuerza en pleno asedio de Gabriel Rufián e Irene Montero por hacerse con ese votante.
De ahí que la conjura sea «acelerar los plazos y ofrecer respuestas». Y esto significa que la nueva alianza que sustituirá a Sumar quiere tener el nuevo líder y candidato que les represente antes de verano, es decir, en el próximo mes y medio.
Hace tiempo que entre los partidos promotores de la nueva coalición -IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comunes- está hecha la reflexión de que si no ocupas un espacio hay otro que lo intenta hacer por ti. Pero elegir al sustituto de Yolanda Díaz es una tarea demasiado importante y compleja como para lanzarse a las primeras de cambio.No se puede fallar. Además, había mucho que reposar y cimientos que poner antes de abordar el cambio más relevante al que se enfrenta ahora el socio minoritario del Gobierno. Es mucho más trascendente el líder que se elija que la nueva marca que enterrará definitivamente a Sumar.
Hubo un intento por parte de IU de meter prisa para que el liderazgo estuviera elegido antes de las elecciones andaluzas y que se llegara al mes de mayo con esta nueva figura tirando del carro. Pero al anticipo de unas cuantas semanas de las elecciones por parte de Juanma Moreno desechó esa opción y paralizó el proceso. Ahora toca retomarlo en un ambiente menos optimista pero que al mismo tiempo puede verse como terapia para recuperar la ilusión.
Al margen de la falta de líder, el otro gran problema que tiene la izquierda alternativa al PSOE es que es un espacio político inmerso en un proceso acelerado de centrifugación. Las organizaciones políticas con una vocación nacional (IU, Sumar o Podemos) están menguando su poder autonómico en detrimento de unas izquierdas regionalistas, con una pulsión más o menos identitaria que está estrechando lazos con el soberanismo. Esto ofrece un puzle a menudo imposible de completar porque los intereses y las estrategias conducen a choques.
Es lo que sucede con Adelante Andalucía. El partido estará en las próximas elecciones generales pero aún tiene que debatir la manera. Si es en solitario para formar un grupo parlamentario andaluz o si en compañía de otros. La cuestión es que en ningún caso concurrirá alentando la hipótesis de reeditar el actual Gobierno, como sí plantea el nuevo Sumar. Esto, por lo pronto, les alejaría.
En IU preocupan mucho las «tentaciones confederales» y el «troceamiento de la izquierda». Antonio Maíllo reivindicó ayer la necesidad de que exista un proyecto «federal» y para el conjunto de España y advirtió de que lo contrario, si todo se atomiza en muchas partes, hace al PSOE el principal beneficiado.
«Yo no soy votante del PSOE ni coincido con su proyecto estratégico, y no voy a bailarle el agua ni a facilitarle el trabajo para que Pedro Sánchez se convierta en el único referente de una izquierda con proyecto de país para España», avisó. Por eso IU se revuelve y afirma que va a lo «combatir» esta disgregación y a «luchar por una izquierda con un proyecto para todo el país».