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Aviso del BCE y la Fed por el giro inflacionista

Aviso del BCE y la Fed por el giro inflacionista
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Lagarde anticipa una nueva subida de los tipos de interés en junio si la inflación no se modera. Los bancos centrales tratan de evitar que se forme otra vez un bucle de precios y salarios al alza. Leer
Editorial ExpansiónAviso del BCE y la Fed por el giro inflacionistaActualizado 1 MAY. 2026 - 07:10La presidenta del BCE, Christine Lagarde.Matias Basualdo / Zuma Press / E

Lagarde anticipa una nueva subida de los tipos de interés en junio si la inflación no se modera. Los bancos centrales tratan de evitar que se forme otra vez un bucle de precios y salarios al alza.

Los bancos centrales actuarán con firmeza si la inflación sigue subiendo al ritmo actual, impulsada por el gran encarecimiento de la energía como consecuencia de la guerra contra Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz. Lo han corroborado tanto Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, como Jerome Powell, aún presidente de la Reserva Federal norteamericana, tras las reuniones de sus respectivas cúpulas esta semana. Aunque ambos coincidieron en que la información disponible no permite calibrar por completo el impacto del giro inflacionista sobre la economía global, al mismo tiempo señalaron que la previsible persistencia de los altos precios hará imperativo endurecer su política monetaria. Lagarde fue más concreta, al avanzar que tan pronto como el próximo 11 de junio, cuando volverá a reunirse el Consejo de Gobierno del BCE, volverán a subir los tipos de interés en la zona euro. Un paso que, por otra parte, viene anticipando desde hace semanas el euríbor, la principal referencia hipotecaria del continente, que ha terminado el mes de abril en su mayor nivel desde septiembre de 2024.

Riesgo de estanflación

Esta nueva espiral inflacionista provocada por una crisis geopolítica ha sorprendido a la economía comunitaria en una situación de débil crecimiento a largo plazo, lo que acrecienta el riesgo de un episodio de estanflación (estancamiento económico combinado con altos precios). Es el escenario más temido por los bancos centrales y de ahí la determinación de Fráncfort a tomar medidas drásticas pese al impacto que tendrán sobre las empresas y los consumidores europeos, por más que Lagarde negase ayer que la zona euro esté en esa situación. En el caso de la Fed, será bajo el mandato de Kevin Warsh, cuya nominación para suceder a Powell a partir del próximo 15 de mayo está sólo a falta de la votación final del pleno del Senado norteamericano, cuando tenga que decidir el camino a seguir, si bien el margen temporal para actuar es mayor debido a la menor dependencia de la energía importada. Estados Unidos es, de hecho, el productor de petróleo y gas que más se está beneficiando de la escasez de oferta procedente del Golfo Pérsico, pero el encarecimiento de los carburantes está laminando el poder adquisitivo de los consumidores estadounidenses a unos meses de las elecciones 'midterm' de noviembre, lo que podría perjudicar gravemente las expectativas de los candidatos republicanos.

Efectos de segunda ronda

La señal que observa el BCE para modificar los tipos de interés es que aparezcan los denominados efectos de segunda ronda. Esto es, un bucle de precios y salarios que confirme el contagio del encarecimiento de los carburantes y la electricidad a través de la cadena de valor pese a las medidas de apoyo a las empresas y familias desplegadas por los gobiernos de la UE. La pasada crisis inflacionaria, en la que se acusó a los grandes bancos centrales de reaccionar tarde al confiar en un episodio pasajero a raíz de la invasión rusa de Ucrania, dejó lecciones que las principales autoridades monetarias del mundo no han olvidado. La hoja de servicios de Powell durante su etapa al frente de la Fed está empañada precisamente por no haber detectado la formación de tensiones en los precios que después obligaron a mantener alto el precio del dinero más tiempo que otros bancos centrales, lo que fue utilizado en su contra por Trump durante su campaña electoral y como argumento para no ratificarle en el cargo.

Sube la factura

El anticipado cambio de sesgo de la política monetaria a ambos lados del Atlántico elevará la factura económica de la guerra en el golfo Pérsico, que según las primeras estimaciones de la Comisión Europea ya ha costado 27.000 millones de euros por la subida de los precios de los carburantes y la electricidad en todo el continente. Por eso los mercados temen más las consecuencias de un conflicto enquistado en el estrecho de Ormuz, que mantenga en mínimos la oferta de petróleo y gas, que la posibilidad en auge de un reinicio de los ataques por parte de Estados Unidos para forzar la claudicación de Teherán.

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Fuente original: Leer en Expansión
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