Importante movimiento en la primera línea de la política madrileña. Isabel Díaz Ayuso destituye a Emilio Viciana como consejero de Educación, según se confirma desde la Comunidad de Madrid. Se trata del primer cambio que ejecuta la presidenta autonómica en su Consejo de Gobierno desde que posee mayoría absoluta. Un relevo que se produce con el fin de desbloquear la renovación de las universidades madrileñas, uno de los ejes de la legislatura encargados por Ayuso a este departamento. Viciana gestionaba el área educativa desde mediados de 2023 y será sustituido por Mercedes Zarzalejo, quien desde hace apenas unos meses ocupaba la viceconsejería de Universidades. Un giro, un volantazo en materia educativa con el que Sol espera afianzar la "actualización" de estas instituciones.
Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y Administrador Civil del Estado desde 2006, el currículum de Emilio Viciana sorprendió cuando fue llamado por Isabel Díaz Ayuso en junio de 2023 para comandar la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades, el departamento -quizá junto a Sanidad- más en el punto de mira por parte de la oposición. La presidenta escogía un perfil técnico e independiente, sin peso político pero con una importante trayectoria como alto funcionario -ha tenido responsabilidades en varios ministerios, y ha sido vicesecretario de la Junta Consultiva de Contratación Pública del Estado-, para un área delicada y en constante fricción con sindicatos, universidades y asociaciones de familias. Un consejero gestor y sin grandes estridencias para renovar el modelo universitario.
Todo apunta a que es precisamente esa compleja tarea, la "actualización" de las universidades públicas, la que ha terminado de quebrar la confianza entre la presidenta autonómica y el ya ex consejero. Uno de los principales retos de la legislatura era la renovación y modernización de las universidades de la región, con la futura ley de Universidades como punta de lanza del proyecto. Los tiempos que la Comunidad de Madrid manejaba apuntaban, meses atrás, a que esta normativa, importante en la defensa de la "libertad educativa" para la Puerta del Sol, estaría operativa antes del parón navideño. Ha pasado un mes y medio de 2026 y su articulación continúa estancada, con el nuevo modelo de financiación a día de hoy bloqueado.
Unas tensiones evidentes que no sólo han retrasado la tramitación de la futura Ley de Enseñanzas Superiores, Universidades y Ciencia (Lesuc), sino que amagan con desatar "movilizaciones" por parte del alumnado y profesorado de las seis universidades públicas de la región, que precisamente este lunes llamaban a consensuar posiciones de cara a una hipotética huelga si finalmente ve la luz esta normativa y pedían a los rectores que trasladaran a la Comunidad de Madrid esta exigencia.
El desembarco de Mercedes Zarzalejo (Madrid, 1976) como viceconsejera de Universidades el pasado mes de octubre ya fue leído como un rearme desde el punto de vista político del área educativa de la Comunidad de Madrid. Ahora Ayuso profundiza en esta dinámica al situarla al frente de la Consejería. Este lunes, casualidad o no, la presidenta regional compartió acto con Zarzalejo en la Real Casa de Correos, donde ambas entregaron diversos reconocimientos a la excelencia artística en conservatorios y escuelas de arte madrileñas.
Zarzalejo es doctora en Derecho licenciada por la Universidad Complutense de Madrid y diplomada por la Universidad Carlos III. Ha trabajado como personal docente e investigador en varias universidades, y ha formado parte del Consejo Escolar madrileño, así como de la Comisión de Educación de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP).
Zarzalejo, que fue diputada en la Asamblea hasta su salto a la Consejería de Educación en octubre, lideró la ofensiva del Partido Popular en la cámara regional sobre la figura de Begoña Gómez y su relación con la universidad madrileña. Fue ella la portavoz popular en la comisión que investigó desde el ámbito parlamentario la cátedra que coordinó la esposa del presidente del Gobierno. "Su silencio significa que no tiene defensa o que se cree superior a todo", valoraba días después de interrogarla en una entrevista con este diario.