- LAURA CASSERRES Barcelona
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La cuarta ciudad catalana en población tiene proyectos en marcha con un objetivo muy claro: brillar con luz propia tras décadas supeditada al tirón de Barcelona
Badalona está de moda. Es la cuarta ciudad con más población de Cataluña, con 230.000 habitantes. Su proximidad con Barcelona y su pasado fabril la han dejado tradicionalmente en un segundo plano, como la vecina costa del Maresme, con quien comparte la proximidad al mar.
"Ahora empieza a reivindicar su propio espacio, no tiene nada que envidiar", define Adriana Illa, directora en la zona de Engel & Völkers. El delegado territorial para Cataluña de Aedas Homes, Javier Sedó, explica que la demanda de vivienda en el municipio es "muy fuerte". "Hay mucho cliente que proviene de otros enclaves de la provincia e incluso el municipio atrae compradores internacionales", expone.
Entre uno de los extremos de su término municipal y la localidad vecina de Sant Adrià de Besòs, una antigua central térmica situada en primera línea de mar dará paso a un nuevo polo económico. Son las denominadas Tres Chimeneas del Besòs, 32 hectáreas de suelo industrial y comercial que en 2032 acogerán un gran campus audiovisual, las nuevas oficinas de Inditex en el área de Barcelona, 90.000 metros cuadrados de zonas verdes y equipamientos. La red de tranvías se ampliará para dar servicio a la zona y todos los trámites urbanísticos ya están en marcha.
Otra iniciativa destacada es la apertura de un canal entre el mar y el barrio del Gorg con zonas verdes, restauración, paseos y promociones residenciales.
En paralelo, está en marcha la actuación urbanística más grande que se ha ejecutado en la ciudad en la última década, según el Ayuntamiento. La antigua fábrica de la Estrella y sus alrededores darán paso a una área de tráfico restringido, con una zona verde de 5.000 metros cuadrados y más de 200 viviendas.
Todos estos proyectos evidencian los cambios profundos que está viviendo este municipio. "La Badalona actual no tiene nada que ver con la de hace 20 años, pero tampoco con la e hace cinco ", afirma Illa. "Tenemos una zona de playa preciosa, el centro, que aún tiene el atractivo tradicional y de pueblo, y una parte más cosmopolita, de edificios modernos y obra nueva", pormenoriza, al preguntársele sobre los puntos fuertes de la ciudad.
El mercado está respondiendo y prueba de ello es que es el tercer municipio catalán con más obra nueva iniciada, según la Asociación de Promotores y Constructores (Apce). El Colegio de Notarios sitúa el precio medio de la obra nueva en los 4.616 euros y el importe medio de una operación, en los 399.744 euros. Esta cuantía se reduce a los 207.519 euros en la segunda mano. Por barrios, el más cotizado sigue siendo el centro así como las nuevas promociones en el canal del Gorg.
Sedó sostiene que Badalona tiene un mercado de vivienda de obra nueva "en auge" porque la oferta aún sigue siendo "limitada". Illa comparte que la ciudad "aún puede crecer", especialmente en vertical.
En Badalona conviven dos productos inmobiliarios "muy diferentes", según Illa. Junto a las áreas modernas está el casco antiguo, que mantiene la esencia tradicional, junto a la zona de Vila y la de Casagemes. Estos barrios sobresalen por sus calles peatonales y sus casas de poca altura, algunas de las cuales son una muestra viva del modernismo local, menos monumental que el de la capital catalana, aunque más cercano.
Estas viviendas con historia conviven con elementos patrimoniales de corte industrial como la antigua fábrica de Anís del Mono. También sobresale la Casa del Doctor Agustí, obra de Lluís Domènech i Montaner, y la antigua Fàbrica Casacuberta, hoy una biblioteca que recuerda la eclosión que vivió el municipio como consecuencia de la llegada del primer ferrocarril de la Península Ibérica, en el año 1848, y la industrialización.
En cuanto al perfil de los compradores, hay mucha demanda de primera vivienda, y "muchas veces son los primeros pisos de parejas jóvenes". Crece la demanda de extranjeros, "que compran para invertir, son mucho más jóvenes y tecnológicos, y quizás Barcelona se les escapa por precio", recalca Adriana Illa.
En esta línea, Sedó destaca el "cliente de reposición", aquellos que ya poseen una vivienda y buscan otra que se adapte mejor a sus necesidades actuales. En su mayoría son personas de mediana edad que también están interesados en comprar un lugar donde asentarse. En este tipo de perfil predominan los espacios abiertos, la sostenibilidad y la eficiencia energética, concentrados en obras nuevas en puntos donde hay mayor rotación.
Todos los compradores tienen en común que llegan a Badalona atraídos por la "muy buena ubicación, las excelentes conexiones y la combinación de magia de pueblo y ciudad cosmopolita", reflexiona Illa, que en cambio lamenta que la ciudad es todavía "la gran desconocida, todo el mundo ha oído hablar de ella pero nadie le ha prestado suficiente atención". Celebra que "se está consolidando mucho" y augura "un futuro para asentarse, no como la competencia de Barcelona, sino con una posición propia".
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