El centrocampista del Real Madrid se luce con un doblete en una victoria sufrida frente a Noruega (2-1) y hace soñar a los de Thomas Tuchel. Haaland no brilló e incluso fue sustituido en la prórroga
Regala esta noticia Añádenos en Google Bellingham celebra uno de sus goles. (Reuters)Javier Ansorena
Enviado especial a Miami
12/07/2026 Actualizado a las 03:07h.«Vamos a remar por encima de Inglaterra». Lo dice a este periódico Ole Froystad, el más famoso de la muy famosa hinchada noruega, en ... la previa del Noruega-Inglaterra de cuartos de final en Miami. Froystad es el creador del célebre 'remo vikingo', el rito que quedará como una de las imágenes de este Mundial.
El partido empieza raro porque la toca Haaland y no ocurre nada. Le llega una pelota alta en el área al delanterazo noruego y, en lugar de reventarla, o tocarla con decisión a un compañero, le da una patada insulsa, blanda, débil, todo lo que no es él. Poco después, más raro todavía, toca un balón en su propio campo, como esos arietes aburridos que se hunden para tocar balón. Y más tarde no aprovecha, de forma incomprensible, un regalo del central inglés Stones en su propio área. Haaland no es Haaland, y es una noticia terrible para Noruega.
Pero los nórdicos se han hartado de recordarnos que Noruega es más que Haaland. Ya sabíamos que también es Martin Odegaard, el talento precoz que fichó el Real Madrid y que ha funcionado en el Arsenal. O Berg, un bajito guindilloso entre tanto vikingo alto y sobrio. O Nyland, portero sin contrato que fue el héroe en el partido histórico de octavos contra Brasil. Pero también Schjelderup, el extremo izquierdo que ya dio dos asistencias contra la 'canarinha'. Y que ahora recibe el balón en su banda y mete un centro-chut que hace pensar en Jon Andoni Goikoetxea, y en el gol que metió a Alemania en estas tierras en el Mundial de 1994.
El navarro se la coló entonces a Bodo Illgner y a Schjelderup le ayuda ahora Pickford, que encoge el brazo de forma incomprensible. Un gol que reivindica a Stole Solbakken, el míster noruego, al que el centro envenenado sorprende sentado sobre la nevera, a lo Bielsa. El cambio más arriesgado fue dejar fuera a Nusa, una de las estrellas noruegas, y meter a Schjelderup.
El gol noruego desata la locura en el estadio de Miami, en una tarde nada nórdica, muy tropical. Se mueve de forma literal la grada por los saltos de la hinchada vikinga.