Con sus galas primaverales, algunos de los más poéticos paisajes andaluces, castellanomanchegos y valencianos se convirtieron en el catártico decorado de la trigésimo tercera edición del mayor peregrinaje de motos BMW en España. Un desafío mototurístico de magistral organización en el que adrenalina y camaradería se combinan durante tres días de pasión por la hélice
Regala esta noticia Añádenos en Google BMW PuntApunta 2026. (BMW Press)Iván Bolaño Doforno
Estepona/Granada/Albacete/Gandía
29/05/2026 a las 13:00h.Hay viajes en moto indescriptibles, travesías asfálticas al manillar que te sumergen en cuadros impresionistas de tanta belleza, intensidad y asombro, que las emociones que afloran dentro del casco se convierten en regalos vitales que no se pueden explicar.
No hay relato, por inspirado o detallista que sea, capaz de transmitir en su totalidad la liberadora vivencia que experimenta el motorista cuando encumbra un cambio de rasante o abandona una curva y se abre ante sus ojos un nuevo horizonte atravesado por una sinuosa carretera. Es el privilegio del explorador, del viajero, de quien sacrifica tanto y elige la moto para aventurarse hacia lo desconocido.
Para esa clase de motoristas que aprecian por encima de todo el trayecto, en 2014 BMW Motorrad España organizó una ruta que cruzaba la Península Ibérica de la punta este, en Alicante, a la punta oeste, en Estoril. Participaron 200 motoristas (no era necesario tener una BMW) en un viaje de 1.200 kilómetros divididos en tres etapas en las que se proponía seguir las sencillas instrucciones de un Road Book para encontrar los diferentes puntos de control en donde sellaban su pasaporte, aportando un extra de emoción y aventura gracias a ese reto de navegación. En un acto simbólico, los participantes recogían un poco de agua en una botella del mar Mediterráneo para verterla el último día de ruta en el océano Atlántico.
Fue el primer PuntApunta de BMW, una iniciativa con la que la firma alemana pretendía precisamente regalar a todos los participantes travesías en moto de auténtico ensueño, descubriendo lugares especiales de la geografía española y portuguesa, generando un ambiente de apasionados que compartían esta misma afición y fomentando el uso responsable de la moto, pues no ganaba el primero que llegaba ni se premiaba la velocidad, sino a aquellos que hicieran el recorrido completo.
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