- ANDRÉS STUMPF Bruselas
La Comisión Europea lanza un plan de acción ante el encarecimiento de los fertilizantes en más de un 70%. No moviliza nuevos recursos, pero propone reasignar fondos de otras partidas del presupuesto a la agricultura.
La crisis de Oriente Medio golpea a Europa por un nuevo frente. Si el varapalo energético quedó patente desde el primer día del cierre del estrecho de Ormuz, el de la agricultura ha sido el siguiente en llegar. El precio de los fertilizantes se ha disparado en más de un 70% respecto a los niveles de 2024, algo que puede amenazar la viabilidad del campo en la región.
Aproximadamente un 35% de las exportaciones globales de fertilizantes provienen del Golfo Pérsico y el 70% de la producción del nitrógeno necesario para los fertilizantes sintéticos depende del gas natural, cuyo precio también se ha disparado por la guerra en Irán.
La situación es crítica, según entienden desde el Ejecutivo. Aunque no existe escasez de fertilizantes porque el aprovisionamiento se lleva a cabo con una anticipación de al menos seis meses, los altos precios de esta materia prima básica para la agricultura podrían llevar al campo europeo a recortar su producción de cara al próximo ejercicio, lo que encarecería los precios de los alimentos.
"Si tenemos fertilizantes insuficientes o excesivamente caros, tendremos problemas con la asequibilidad de los alimentos en Europa y con la seguridad alimentaria a nivel mundial unos meses después", indican fuentes comunitarias.
El precio de los fertilizantes representa aproximadamente un 8% del coste total de los alimentos, aunque la proporción se eleva en el caso de los cereales. Pero el verdadero impacto vendría de un potencial recorte de la producción agraria por el aumento de los costes, algo que los agricultores suelen decidir después del verano. Si para entonces el alivio no ha llegado al campo, se podría registrar una caída de la oferta de alimentos para 2026, con el consecuente aumento del precio final.
"No es solo una cuestión agrícola. Se trata de la producción de alimentos. Se trata de la resiliencia. Se trata de una autonomía estratégica abierta", aseguran desde la Comisión Europea que añade que "la última vez es que los precios de los alimentos subieron se mantuvieron altos. No bajaron ni siquiera cuando los precios de los fertilizantes disminuyeron".
Liquidez inmediata
Frente a esta situación, la Comisión Europea ha elaborado un plan de acción con medidas a corto plazo orientadas a acolchar el impacto sobre los agricultores de la crisis de precios de los fertilizantes.
Christophe Hansen, comisario europeo de Agricultura y Desarrollo Rural, ha anunciado la propuesta de una enmienda sobre el reglamento de la Política Agraria Común con el objetivo de permitir a los Estados miembros reprogramar sus planes estratégicos para ofrecer una compensación parcial a los agricultores por los costes adicionales de los fertilizantes derivados de la crisis en Oriente Medio.
La finalidad de esta medida no es conceder más ayudas, sino poder adelantar en el tiempo las que ya están contempladas para abordar los problemas a más acuciantes.
Este apoyo financiero no será incondicional y, según explican desde Bruselas, está diseñado para incentivar a los agricultores a utilizar ecoesquemas para mejorar la eficiencia en la gestión de nutrientes y aplicar los fertilizantes de forma más efectiva.
Se prevé que esta medida esté disponible para los años 2026 y 2027. La Comisión espera presentar la propuesta formal antes del verano para generar un "efecto de señalización" positivo hacia los agricultores antes de que tomen decisiones sobre la siembra de otoño.
Junto a esta medida, Bruselas también propone reforzar la reserva agrícola de la PAC reasignando fondos de otras partidas del presupuesto de la Unión Europea. Se trata de un fondo de emergencia de activación excepcional para ayudar a la agricultura en momentos difíciles como la actual crisis de fertilizantes o catástrofes naturales, entre otras. Actualmente apenas quedan unos 200 millones de euros en este fondo, por lo que reforzarlo se considera imprescindible si se quiere abordar la crisis actual con garantías.
Pese a ello, la Comisión no ha especificado el volumen de recursos que se inyectarán al fondo ni de dónde procederán. Fuentes comunitarias se limitan a señalar que será "sustancial" y que "se decidirá antes del verano".
Junto a ello, la institución que preside Ursula von der Leyen recuerda que los Estados miembros tienen autorización para conceder ayudas nacionales al sector agrícola en la revisión de las normas sobre las ayudas de Estado anunciada a finales de abril. La agricultura es, junto a la pesca y el transporte, uno de los sectores que gozarán de esta flexibilidad especial hasta finales de año.
Junto con estas medidas a corto plazo, la Comisión Europea también ha anunciado una serie de iniciativas a futuro pensadas para reforzar la cadena de suministro comunitaria de fertilizantes y blindarse frente a nuevas crisis. Para ello, Bruselas plantea buscar fórmulas para cerrar la brecha de costes entre los fertilizantes orgánicos, inicialmente más caros, y los sintéticos. Además, evaluará la viabilidad de mantener reservas de seguridad de estas materias primas críticas para la agricultura y analizará la posibilidad de recurrir a instrumentos de compra conjunta similares a los utilizados en otros sectores.
El sector agrario pide más ambición entre protestas en Estrasburgo
No es suficiente. Eso es lo que señala el sector agrario tras conocer las medidas propuestas por la Comisión Europea para blindar al campo de los efectos del encarecimiento del precio de los fertilizantes por la guerra en Oriente Medio.
En una acción de protesta convocada por la patronal europea Copa-Cogeca frente a la sede del Parlamento Europeo de Estrasburgo, donde se celebra hoy el pleno, los representantes del sector agrario han señalado que el plan "no satisface las expectativas de la comunidad agrícola europea ni aborda la magnitud de la crisis que se ha venido desarrollando desde el estallido del conflicto en Irán". La asociación empresarial que reúne a uno de los sectores más beligerantes de la economía europea señala que "la Comisión Europea cuenta con las herramientas y los medios para actuar a corto, medio y largo plazo", pero entiende que no lo ha hecho.
Ante esta situación, el sector considera que está "contra las cuerdas" en un momento en el que los agricultores ya comienzan a preparar sus cultivos para la próxima temporada. "Esto puede tener graves consecuencias para los precios al consumidor en Europa y para nuestra capacidad de contribuir a la seguridad alimentaria mundial", aseguran desde la patronal.
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