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Cómo afecta la inflación al bitcoin

Cómo afecta la inflación al bitcoin
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Las criptomonedas no reaccionan directamente a la inflación, pero sí a sus efectos. Prueba de ello son las caídas registradas a raíz de los últimos datos de IPC. Los analistas cripto consultados vigilan estas presiones inflacionistas, pero apuntan que a medio y largo plazo este entorno puede convertirse incluso en "un factor de apoyo". Leer
CriptomonedasCómo afecta la inflación al bitcoinActualizado 21 MAY. 2026 - 11:50Moneda de bitcoin sobre billetes de dólarDREAMSTIMEEXPANSION

Las criptomonedas no reaccionan directamente a la inflación, pero sí a sus efectos. Prueba de ello son las caídas registradas a raíz de los últimos datos de IPC. Los analistas cripto consultados vigilan estas presiones inflacionistas, pero apuntan que a medio y largo plazo este entorno puede convertirse incluso en "un factor de apoyo".

La inflación ha ido ganando cada vez más protagonismo en los mercados financieros, hasta el punto de convertirse ahora en una de sus grandes amenazas. La creciente correlación entre los mercados 'tradicionales' y el cripto amplía su incidencia sobre la cotización del bitcoin.

Los últimos datos de IPC de Estados Unidos fueron precisamente el detonante de unas caídas que han sacado al bitcoin del rango de cotización en el que se había anclado durante la primera mitad del mes. La criptomoneda se ha replegado a 77.000 dólares, justo por debajo del rango de 78.000-83.000 dólares vigente desde el inicio de mayo.

"Bitcoin no reacciona directamente a la inflación, sino a la respuesta que provoca en los bancos centrales", incide Jaime Muñoz, gestor de Miralta AM, antes de resaltar que "cuando la inflación no termina de ceder, como ocurre ahora, con el IPC todavía cerca del 4 % en Estados Unidos y el 3 % en la eurozona, la Reserva Federal y el BCE mantienen los tipos altos y siguen drenando liquidez del sistema".

La cadena de transmisión entre la inflación y los bancos centrales es también el apartado clave que destacan el resto de los analistas cripto consultados. Dovile Silenskyte, directora de Activos Digitales en WisdomTree, explica que "cuando aumentan las expectativas de inflación, los mercados suelen anticipar subidas de tipos de interés o retrasos en los recortes de tipos. Esto impulsa al alza las rentabilidades de los bonos y endurece las condiciones financieras en general. En este entorno, los inversores tienden a reducir su exposición a activos de riesgo, incluido el bitcoin".

En una línea similar Román González, gestor cripto de A&G, expone que "la inflación afecta a bitcoin principalmente a través de las expectativas sobre los bancos centrales y los tipos de interés. Cuando el mercado teme un repunte inflacionista, los inversores descuentan que la Reserva Federal y el BCE podrían retrasar las bajadas de tipos o mantener políticas monetarias más restrictivas durante más tiempo. Eso provoca subidas en las rentabilidades de la deuda pública y fortalece temporalmente activos considerados seguros, drenando liquidez de activos de riesgo como la tecnología o las criptomonedas".

El impacto más destacado de la inflación sobre el bitcoin es su influencia sobre la política monetaria de los bancos centrales, como recuerda Javier Pineda, gestor cripto de Renta4, al señalar que "si la inflación se mantiene elevada, la Reserva Federal y el resto de los bancos centrales no bajarán tipos y los mantendrán altos para controlarla. Esto afecta a activos de más alta volatilidad como bitcoin", puesto que en un entorno de tipos bajos "los inversores asumen más riesgo buscando rentabilidad".

A corto plazo

La incidencia de la inflación es clara. Pero sus efectos pueden variar significativamente en función del horizonte temporal. Las últimas jornadas han puesto de relieve su impacto negativo sobre la cotización del bitcoin. A raíz de datos como el IPC de EEUU, publicado a finales de la semana pasada, la criptomoneda ha corregido desde los 82.000 hasta los 77.000 dólares actuales.

"El reciente repunte de las expectativas de inflación ha generado presión bajista sobre bitcoin", si bien "solo ha retrocedido un 6,84%, situándose actualmente en 77.000 dólares", tal y como detalla Javier Pineda, de Renta4.

Como indica Román González, de A&G, "a corto plazo, sigue reaccionando muchas veces como un activo de liquidez global: si el dinero se encarece, suele aumentar la volatilidad y aparecen correcciones".

Esta respuesta bajista es fruto de una paradoja. Jaime Muñoz, gestor de Miralta AM, llama la atención sobre la "paradoja" de que "un activo que muchos consideran cobertura contra la inflación termina sufriendo justo cuando la inflación repunta".

El origen de esta paradoja es que los tipos de interés elevados frenan liquidez del sistema, y según subraya Jaime Muñoz, "el verdadero termómetro de bitcoin no es el IPC, sino la liquidez global, es decir, la masa monetaria que circula por las grandes economías". El gestor de Miralta AM ahonda en este sentido al recordar que "cuando esa liquidez se expande, bitcoin tiende a subir unas semanas después; cuando se contrae, baja con la misma lógica". A día de hoy, añade, "esa masa lleva meses estancada, y eso explica buena parte de la debilidad reciente del precio, mucho mejor que cualquier dato puntual de inflación".

A medio y largo plazo

Los analistas consultados matizan sin embargo que las presiones bajistas a corto plazo pueden disiparse, incluso tornarse en positivas, a medio y largo plazo.

Ahí es donde entra en escena el perfil de cobertura contra la inflación del bitcoin. Dovile Silenskyte, directora de Activos Digitales en WisdomTree, llama la atención sobre el hecho de que "la relación entre inflación y bitcoin no es completamente negativa. La inflación persistente y las preocupaciones sobre la depreciación de las divisas fiduciarias forman parte de la tesis de inversión a largo plazo del bitcoin como activo digital escaso y de oferta limitada".

Los inversores, añade la responsable de WisdomTree, "valoran el hecho de que el calendario de emisión de bitcoin esté predeterminado por código y no pueda ser alterado por gobiernos, bancos centrales o responsables políticos individuales".

Un análisis de la serie histórica apuntala este posible impacto positivo. Dovile Silenskyte resalta que en un entorno inflacionista, "el modelo sugiere que el oro se beneficia inicialmente de forma más directa de los temores inflacionistas, mientras que el bitcoin reacciona con cierto retraso". Concretamente, apunta que "en un horizonte de 12 meses, la inflación termina siendo un factor de apoyo para el precio del bitcoin, a medida que los inversores buscan cada vez más depósitos alternativos de valor".

La alternativa de inversión que ofrece el bitcoin frente a activos muy sensibles a la inflación como la deuda pública y la divisas no es el único factor que puede soplar a favor de la criptomoneda a medio y largo plazo. Los periodos de fuertes tensiones inflacionistas suelen tener como origen una crisis geopolítica, como ha sucedido en este caso con la guerra en Irán. Como sugiere Javier Pineda, gestor cripto de Renta4, "bitcoin se empieza a ver como un activo neutral geopolíticamente, ya que en conflictos entre países se pueden congelar reservas, bloquear sistemas bancarios e imponer sanciones; en cambio bitcoin no depende de ningún país, no se puede congelar y se puede transferir globalmente".

Es más, incluso si las presiones inflacionistas son más elevadas y persistentes de lo esperado, sus efectos pueden dar un vuelco a la economía que acabe derivando en políticas monetarias más favorables. Román González, gestor cripto de A&G, no pasa por alto que una crisis inflacionista puede propiciar una crisis económica. De hecho pone de relieve "el debilitamiento del consumo, el exceso de deuda y la desaceleración económica que ya empieza a verse en muchos indicadores adelantados".

En ese contexto, concluye Román González, "pensamos que los bancos centrales volverán a verse obligados a bajar tipos y reactivar políticas monetarias expansivas. Y cada vez que las máquinas de imprimir dinero vuelven a ponerse en marcha, bitcoin y el resto de criptomonedas suelen reaccionar con muchísima fuerza, porque son activos escasos y extremadamente sensibles a la liquidez global".

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Fuente original: Leer en Expansión
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