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Ciencia

Cómo Francis Halzen, ganador del Nobel de Física 2026, convirtió el hielo en un detector de partículas cósmicas

Cómo Francis Halzen, ganador del Nobel de Física 2026, convirtió el hielo en un detector de partículas cósmicas
Artículo Completo 489 palabras
El científico fue reconocido por impulsar IceCube, un detector enterrado bajo el hielo del Polo Sur capaz de identificar neutrinos provenientes de fuentes cósmicas lejanas.
Fernanda GonzálezEspacio6 de octubre de 2026neutrinos.

aceleradores de partículas en la superficie terrestre.

Estas características les permiten atravesar la materia, incluso en la Tierra, sin ser detectados. La KVA señala que “cada segundo, sin que te des cuenta, 65,000 millones de neutrinos provenientes del Sol atraviesan la uña de tu dedo meñique”.

Estas partículas elementales también se originan en otras regiones del espacio, por lo que pueden transportar información sobre eventos violentos y de alta energía que ocurren, incluso, fuera del sistema solar.

Su relevancia científica radica en que funcionan como “mensajeros fantasma” que permiten comprender qué objetos del universo más distante son capaces de acelerar partículas hasta alcanzar energías extraordinariamente altas. Esto se debe a que, desde su origen, los neutrinos viajan sin cambiar su dirección y sin perder energía, lo que otorga a los científicos información sobre las fuentes que los producen y las condiciones ambientales en las que fueron generados.

Diego García Gámez, profesor titular en el departamento de Física Teórica y del Cosmos de la Universidad de Granada, señaló a SMC España que “al ser partículas neutras y apenas interaccionar durante su viaje, los neutrinos llegan hasta nosotros sin desviarse y, cuando los detectamos, su dirección nos permite apuntar hacia el lugar del universo donde fueron producidos. La información que proporcionan es, por tanto, complementaria a la de otros mensajeros cósmicos más habituales, como los fotones o partículas cargadas como protones”.

Sin embargo, su detección es peculiarmente difícil debido a su nula interacción con la materia. Rara vez se puede identificar un neutrino cuando interactúa con los cuerpos a su paso y genera otra partícula que se conoce como muon, que emite una luz azul visible en medios transparentes como el agua o el hielo.

un muon. El destello de luz resultante es identificado por los sensores colocados dentro del hielo y, a partir de él, los científicos pueden calcular información sobre las condiciones de origen de la partícula subatómica inicial.

La ubicación del IceCube no es casualidad. El hielo glaciar del polo sur es particularmente transparente, lo que permite que la luz producida por estas interacciones viaje hasta los sensores sin contratiempos. Además, el lugar presenta pocas interferencias que puedan dificultar las mediciones y es geológicamente estable, por lo que los sismos no representan un problema importante para el detector.

los agujeros negros o la materia oscura. “Francis Halzen tuvo la visión fantástica de construir este enorme detector en el polo sur. [Y ahora] al detectar estos neutrinos, podemos aprender algo sobre fuentes cósmicas que de otro modo no estarían a nuestro alcance”, concluyó.

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Fuente original: Leer en Wired - Ciencia
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