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El bienestar se convertirá en una variable estratégica de negocio en las próximas décadas, clave para atraer talento, reducir rotación y reforzar el compromiso de empleados y clientes, según un informe de Espacio Futuro, el think tank del Grupo Santalucía. Para Ángel Uzquiza, factores como la salud mental, la autonomía, el tiempo de calidad y la previsibilidad vital desplazarán al salario como principal motor de bienestar y productividad empresarial de aquí a 2040.
El bienestar será una variable estratégica de negocio en 2040. Ésta es la conclusión principal de un informe elaborado por Espacio Futuro, think tank del Grupo Santalucía, que analiza cómo los cambios sociales, económicos y vitales de las próximas décadas redefinirán el papel de las empresas en la vida de las personas. "Será clave en atracción y retención de talento, reducción de rotación y compromiso", asegura Ángel Uzquiza, director de Innovación de dicha empresa, que añade: "Tanto los empleados, como los clientes de las organizaciones, exigirán previsibilidad, coherencia y claridad a sus directivos y políticas empresariales". Por eso, el bienestar tendrá cada vez más presencia en los planes estratégicos. Pero, ¿cómo definimos este concepto? "Se compone de salud mental y emocional, tiempo de calidad y capacidad de desconexión, estabilidad económica y previsibilidad vital, relaciones sociales y vínculos significativos, autonomía y capacidad de proyectar el futuro. Es una trayectoria, no un estado; se construye y se deteriora con el tiempo en función de decisiones, apoyos y contextos vitales". Y es aquí donde la oficina, los compañeros o el salario juegan un papel determinante.
- Ocio y formación. Para un 62% de los trabajadores, disponer de tiempo de ocio de calidad es un factor determinante de su bienestar. "Es más, reducirían su jornada laboral para disfrutar de él, pero manteniendo sus ingresos. Cada vez menos personas identifican bienestar con ganar más. Solo el 18% de los adultos cita la estabilidad financiera entre sus metas vitales a quince años, frente al 25% que prioriza bienestar familiar y el 20% que elige salud y bienestar personal", explica Uzquiza. Otro aspecto que influye de forma determinante en el bienestar es vivir en entornos que ofrezcan estabilidad y disipen incertidumbres. La previsibilidad y la sensación de seguridad impactan en un mayor grado de bienestar. "Respecto a esa incertidumbre, un dato relevante es que muchas personas consideran seguir formándose a través de fórmulas de educación continua como un amortiguador ante un futuro que puede parecerles incierto", asegura Uzquiza.
- Salud mental y autonomía. En los años 90 del siglo pasado y en la primera década de los 2000, el bienestar se equiparaba a la suma de tres factores: salud física, ingresos y ascenso profesional. El progreso de una trayectoria vital se equiparaba a la estabilidad laboral y al patrimonio. "Hoy y hasta 2040, pesan más factores como salud mental, tiempo, relaciones personales y autonomía. Las prioridades vitales son diferentes: la salud mental es la dimensión número uno para todas las edades; la economía pasa a ser una preocupación, no un objetivo aspiracional; y el bienestar emocional pesa más que indicadores tradicionales como salario, empleo o PIB", asegura el director de Innovación de Grupo Santalucía.
- El salario pierde protagonismo. El 78% de los encuestados considera el bienestar tan importante como el salario. "El bienestar deja de ser concebido como un beneficio social para convertirse en motor de productividad y sostenibilidad", explica el directivo que insiste en la necesidad de que las empresas incorporen este concepto en sus planes estratégicos. El informe de Santalucía anticipa que el envejecimiento de la población y la convivencia de varias generaciones en el entorno laboral obligarán a las empresas a gestionar necesidades diversas. Las prioridades de bienestar no serán homogéneas y requerirán enfoques más flexibles, adaptados a distintas etapas de la vida, desde la conciliación y el desarrollo profesional hasta la transición hacia etapas de mayor madurez.
- Los enemigos del bienestar. La incertidumbre, económica, social y política, vivir siempre con urgencia, el estrés y la presión digital son algunos de los enemigos del bienestar. Hay otro: "Uno de cada dos españoles ha sentido soledad y un debilitamiento de sus vínculos familiares en algún momento de su vida", concluye Uzquiza.
Arne Sorenson
Cuando lideraba Marriott International (hasta su fallecimiento en 2021) impulsó políticas globales de bienestar emocional y seguridad de empleados, especialmente durante la pandemia.
Marc Benioff
La multinacional tecnológica Salesforce ha sido pionera en la implementación de políticas de salud mental, el voluntariado corporativo entre sus empleados y los 'wellbeing days'.
Satya Nadella
Microsoft ha impulsado una cultura interna centrada en el crecimiento personal, la salud mental y la flexibilidad. Programas de bienestar digital y balance trabajo y vida son reconocidos globalmente.
Brian Chesky
Airbnb implementó el trabajo flexible permanente y los beneficios orientados al bienestar emocional y el equilibrio, incluyendo una ayuda económica para viajes personales.
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