Este sobrevuelo (acercamiento y paso) forma parte de dicha misión y supone un reto de cara a su llegada al asteroide “1998 KY26”, su destino final, prevista para 2031.
Muy cerca de Torifune
Se estima que Torifune es un asteroide de forma alargada, con un eje mayor de poco menos de 800 m, un eje menor de unos 400 m y un diámetro medio de entre 450 y 500 m.
Cuando se le preguntó en una rueda de prensa sobre la dificultad de pasar con precisión a tan corta distancia del asteroide, Yuya Mimasa, líder del equipo de la misión extendida, explicó: “La precisión requerida para aproximarse a 5 km por segundo y pasar a una distancia de entre 800 m y 1 km a una distancia de 100 millones de kilómetros es, para ponerlo en perspectiva en la Tierra, tan difícil como disparar a una moneda de 1 yen colocada en Hokkaido con un cañón electromagnético (un dispositivo que acelera y dispara objetos mediante fuerza electromagnética) desde Okinawa”, o entre Ciudad de México y Cancún, por ejemplo.
El nombre del asteroide, Torifune, se eligió mediante un concurso público. Proviene de los nombres de dioses que aparecen en la mitología japonesa y de las naves en las que viajan dichos dioses, y encierra el deseo de que la sonda Hayabusa 2 pueda llevar a cabo con seguridad esta exploración de sobrevuelo. Su designación provisional es “2001 CC21” y se clasifica como asteroide cercano a la Tierra (NEO).
Inicialmente se consideraba un asteroide de tipo L, diferente de Ryugu, pero observaciones posteriores revelaron que se trata de un asteroide de tipo S, igual que “Itokawa”, que fue explorado por la primera misión Hayabusa y del que se trajeron muestras a la Tierra. Aunque su clasificación ha cambiado, la JAXA lo considera un cuerpo celeste que proporciona datos valiosos para comprender la diversidad y la evolución de los asteroides cercanos a la Tierra.
Esta es también una iniciativa importante desde la perspectiva de la “defensa planetaria”
Este sobrevuelo también se considera una iniciativa importante desde la perspectiva de la "defensa planetaria", que busca prevenir colisiones con cuerpos celestes que se aproximan a la Tierra. Tiene tres pilares principales.
Uno de los objetivos es adquirir tecnología de guiado orbital de precisión mediante sobrevuelos a alta velocidad. La capacidad de pasar con exactitud a tan solo 800 metros del centro del asteroide sentará las bases para futuras tecnologías que impactarán o colisionarán intencionalmente sondas con pequeños cuerpos celestes.
Otro objetivo es utilizar una sonda desarrollada originalmente para un propósito diferente para simular una búsqueda de emergencia en caso de una posible colisión celeste. Y el tercer objetivo es alcanzar el asteroide ultrapequeño "1998 KY26", lo cual está previsto para 2031.
El 1998 KY26 es un asteroide de rotación rápida cuyo diámetro se estima en tan solo unos 30 m, o incluso menos, y en él la Hayabusa 2 se enfrentará al primer encuentro de exploración (aproximación y vuelo paralelo) de la historia. Los cuerpos celestes de este tamaño corren el riesgo de atravesar la atmósfera y colisionar con la Tierra una vez cada varias décadas, por lo que conocer sus propiedades físicas está directamente relacionado con las futuras medidas para evitar colisiones.
una transmisión en vivo oficial de la JAXA en YouTube. Está previsto que comience alrededor de las 12:00 am (Hora de México) del domingo 5 de julio y se transmitirán imágenes de las pantallas de medición de los datos enviados por Hayabusa 2, imágenes de la sala de control y explicaciones con imágenes generadas por computadora. En España podrá verse a las 7:00 am del mismo 5 de julio.Sin embargo, la transmisión no permitirá ver imágenes del propio Torifune en tiempo real. La forma de Torifune comenzará a aparecer en el campo de visión de la cámara a bordo de Hayabusa 2 apenas un minuto antes del momento de máxima aproximación; hasta entonces, solo se verá como un píxel. Se prevé que las imágenes tarden entre unas horas y un día en llegar a la Tierra tras completarse el sobrevuelo.
En otras palabras, lo que se podrá seguir a través de la retransmisión será el progreso de la guiada orbital, la telemetría y los comentarios en vivo desde la sala de control, pero no la imagen del propio asteroide. Aun así, se trata de una oportunidad única, ya que permitirá comprobar en tiempo real cómo se desarrolla este desafío. Por otra parte, se prevé que el éxito o el fracaso del sobrevuelo se conozca unas seis minutos después del momento de máxima aproximación, debido al desfase temporal que tardan las ondas de radio en llegar a la Tierra.
En 2012, la sonda china “Chang’e 2” se acercó a unos 770 m de la superficie del asteroide “Totatis”, por lo que este desafío supondrá un acercamiento extremo comparable a aquel. Esperamos poder seguir en vivo los resultados de esta maniobra de navegación de precisión que se llevará a cabo a 100 millones de kilómetros de distancia.
Editado por Daisuke Takimoto
Artículo originalmente publicado enWIRED Japón. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.