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Cada vez más atletas están tomando jugo de pepinillos para evitar los calambres. Esto es lo que opina la ciencia nutricional

Cada vez más atletas están tomando jugo de pepinillos para evitar los calambres. Esto es lo que opina la ciencia nutricional
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Desde hace unos días, no hay otro tema de conversación en el mundillo del deporte de élite: deportistas como Carlos Alcaraz o Tadej Pogačar han cambiado las bebidas isotónicas más avanzadas del mundo por algo mucho más sencillo y pedestre: la salmuera de los pepinillos.  Cuando hablamos de deporte de élite, la línea que separa las ideas geniales, las modas absurdas y las supersticiones más delirantes es muy finita. Así que nos hemos preguntado... ¿Tiene sentido todo esto?  Pero expliquémoslo bien. En deportes de resistencia y alto rendimiento se ha popularizado la idea de llevar siempre a mano "pickle juice" (la salmuera de los encurtidos) u otros productos inspirados en ella para "cortar los calambres cuando estos ya han empezado".  Y tiene sentido que se haya popularizado. Para empezar porque los calambres asociados al ejercicio son una de las cosas más frustrantes que hay. Además, durante años, hemos errado el tiro: pensábamos que eran producto de la deshidratación y la falta de sales, pero todo parece indicar que son algo mucho más multifactorial de lo que parecía.  De hecho, todo parece indicar que el problema principal tiene más que ver con un control neuromuscular alterado que con otra cosa.  En Xataka Un estudio trató de averiguar cuál era la bebida que más nos hidrataba. Resulta que no es el agua Y en este contexto llegan los pepinillos. Porque sí tenemos evidencia (algo limitada, es cierto) que muestra que la salmuera funciona. Aunque no por lo que solemos creer: los investigadores se dieorn cuenta de que el mecanismo funciona demasiado rápido como para que sea una cuestión de reposición de electrolitos. Sencillamente, no da tiempo para que la fisiología haga su trabajo.  ¿Entonces? La verdad es que el mecanismo en cuestión es aún misterioso. Parece que la hipótesis más fuerte ahora mismo es que estos líquidos juegan con el reflejo orofaríngeo: un sabor muy ácido/irritante/agresivo podría estimular ciertos receptores y, como consecuencia, desencadenaría una reacción neurológica que resetea y ajusta el control neuromuscular. Y esto es importante porque, de ser así, no sustituyen (en sentido estricto) a las bebidas isotónicas si son necesarias. Al menos, no en el corto plazo. ¿Tiene sentido? A nivel puramente científico, creo que lo más razonale es pensar que tenemos cierta evidencia que sugiere que funciona en algunas personas. No obstante, no nos engañemos: hasta la fecha no tnemeos ninguna prueba de que sea más eficaz que el enfoque tradicional (medidas mecánicas tipo estiramiento o de cambio de carga).  En este sentido, no está de más que recordemos que en deporte de élite la supertición tiene un papel clave.  ¿Superstición? ¿Cómo que superstición? Gracias a los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, se popularizaron las cintas de kinesio. Unas cintas de llamativos colores que dicen servir para casi todo pero cuyos efectos no están demostrados en absoluto. En los juegos de Río de 2016, el boom se lo llevó el cupping.  Como defendía entonces, los deportistas son seres tremendamente supersticiosos. Mucho. Y lo son porque les funciona. Desde los años ochenta, sabemos que los rituales deportivos tienen un impacto positivo en la ejecución de los mismos. Y es que, curiosamente, el aumento de la 'autoeficacia percibida' suele estar relacionado con el aumento de la eficacia en la ejecución real. En definitiva, lo que nos dicen los estudios es que esos rituales "ayudaban a fortalecer los sentimientos de control y confianza que de otra forma fallaban" en momentos de gran estrés.  Poco importa si son unos calzoncillos de la suerte o un lingotazo de salmuera: son cosas que funcionan más allá de su plausibilidad fisiológica. El problema, como siempre, es otro. Que lo queramos o no, los deportistas son modelos de conducta para el público en general. Con estas modas, están diseminando creencias pseudociencias en la sociedad y generando negocio en empresas con pocos escrúpulos.  Algo, ya de por sí, mucho más peliagudo que tomar jugo de pepinillos. Imagen |  Ketut Subiyanto En Xataka | ¿Por qué los mejores deportistas del mundo se están haciendo moratones en la piel? - La noticia Cada vez más atletas están tomando jugo de pepinillos para evitar los calambres. Esto es lo que opina la ciencia nutricional fue publicada originalmente en Xataka por Javier Jiménez .
Cada vez más atletas están tomando jugo de pepinillos para evitar los calambres. Esto es lo que opina la ciencia nutricional

Los pepinillos han entrado en el deporte de élite y la verdad es que no es algo que pueda sorprender a nadie

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Javier Jiménez

Editor Senior - Ciencia

Javier Jiménez

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Desde hace unos días, no hay otro tema de conversación en el mundillo del deporte de élite: deportistas como Carlos Alcaraz o Tadej Pogačar han cambiado las bebidas isotónicas más avanzadas del mundo por algo mucho más sencillo y pedestre: la salmuera de los pepinillos. 

Cuando hablamos de deporte de élite, la línea que separa las ideas geniales, las modas absurdas y las supersticiones más delirantes es muy finita. Así que nos hemos preguntado... ¿Tiene sentido todo esto? 

Pero expliquémoslo bien. En deportes de resistencia y alto rendimiento se ha popularizado la idea de llevar siempre a mano "pickle juice" (la salmuera de los encurtidos) u otros productos inspirados en ella para "cortar los calambres cuando estos ya han empezado". 

Y tiene sentido que se haya popularizado. Para empezar porque los calambres asociados al ejercicio son una de las cosas más frustrantes que hay. Además, durante años, hemos errado el tiro: pensábamos que eran producto de la deshidratación y la falta de sales, pero todo parece indicar que son algo mucho más multifactorial de lo que parecía. 

De hecho, todo parece indicar que el problema principal tiene más que ver con un control neuromuscular alterado que con otra cosa. 

En XatakaUn estudio trató de averiguar cuál era la bebida que más nos hidrataba. Resulta que no es el agua

Y en este contexto llegan los pepinillos. Porque sí tenemos evidencia (algo limitada, es cierto) que muestra que la salmuera funciona. Aunque no por lo que solemos creer: los investigadores se dieorn cuenta de que el mecanismo funciona demasiado rápido como para que sea una cuestión de reposición de electrolitos. Sencillamente, no da tiempo para que la fisiología haga su trabajo. 

¿Entonces? La verdad es que el mecanismo en cuestión es aún misterioso. Parece que la hipótesis más fuerte ahora mismo es que estos líquidos juegan con el reflejo orofaríngeo: un sabor muy ácido/irritante/agresivo podría estimular ciertos receptores y, como consecuencia, desencadenaría una reacción neurológica que resetea y ajusta el control neuromuscular.

Y esto es importante porque, de ser así, no sustituyen (en sentido estricto) a las bebidas isotónicas si son necesarias. Al menos, no en el corto plazo.

¿Tiene sentido? A nivel puramente científico, creo que lo más razonale es pensar que tenemos cierta evidencia que sugiere que funciona en algunas personas. No obstante, no nos engañemos: hasta la fecha no tnemeos ninguna prueba de que sea más eficaz que el enfoque tradicional (medidas mecánicas tipo estiramiento o de cambio de carga). 

En este sentido, no está de más que recordemos que en deporte de élite la supertición tiene un papel clave. 

¿Superstición? ¿Cómo que superstición? Gracias a los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, se popularizaron las cintas de kinesio. Unas cintas de llamativos colores que dicen servir para casi todo pero cuyos efectos no están demostrados en absoluto. En los juegos de Río de 2016, el boom se lo llevó el cupping.  Como defendía entonces, los deportistas son seres tremendamente supersticiosos. Mucho.

Y lo son porque les funciona. Desde los años ochenta, sabemos que los rituales deportivos tienen un impacto positivo en la ejecución de los mismos. Y es que, curiosamente, el aumento de la 'autoeficacia percibida' suele estar relacionado con el aumento de la eficacia en la ejecución real. En definitiva, lo que nos dicen los estudios es que esos rituales "ayudaban a fortalecer los sentimientos de control y confianza que de otra forma fallaban" en momentos de gran estrés. 

Poco importa si son unos calzoncillos de la suerte o un lingotazo de salmuera: son cosas que funcionan más allá de su plausibilidad fisiológica.

El problema, como siempre, es otro. Que lo queramos o no, los deportistas son modelos de conducta para el público en general. Con estas modas, están diseminando creencias pseudociencias en la sociedad y generando negocio en empresas con pocos escrúpulos. 

Algo, ya de por sí, mucho más peliagudo que tomar jugo de pepinillos.

Imagen |  Ketut Subiyanto

En Xataka | ¿Por qué los mejores deportistas del mundo se están haciendo moratones en la piel?

Fuente original: Leer en Xataka
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