A Carolina Casado-Caro para sus familiares y amigos- la engulló el río Turvilla a su paso por Sayalonga (Málaga), cuando se metió en el agua para rescatar a Rizza, una de sus perritas de agua.
La marcha de Caro, que no dudó en lanzarse a un caudal embravecido para salvar al can, deja un profundo dolor entre sus allegados y su hazaña -comentada en decenas de publicaciones en redes sociales- la ha convertido en un símbolo para todos aquellos que tienen una mascota.
El miércoles al atardecer, Caro fue a pasear con sus dos perras y una amiga a la orilla del Turvilla. Era un lugar que conocía sobradamente y al que acudía prácticamente cada tarde, comenta su hermano José Luis en su perfil de Facebook.
Rizza acabó en el agua y su dueña sintió que estaba en apuros. La mujer no dudó ni un segundo en ir a buscar a una de sus "niñas", una de sus "compañeras de viaje", como a ellas se refiere en sus publicaciones en redes sociales.
Pero la tarde del miércoles el caudal del Turvilla, considerablemente crecido por las intensas precipitaciones de las últimas semanas, bajaba con más fuerza de lo habitual y Caro, aunque logró salvar a su perra, no fue capaz de salir. El torrente se la llevó y la arrastró río a bajo.
Su amiga dio la voz de alerta y pidió ayuda a Emergencias. Rápidamente se puso en marcha el dispositivo de búsqueda a cargo de efectivos de la Guardia Civil. En él han participado el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS), el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), un helicóptero y un dron. También algunos vecinos de Sayalonga.
El viernes se sumaron a la búsqueda los perros del servicio cinológico de la Guardia Civil y el equipo de montaña, el Grupo de Rescate e Intervención en Montaña y Cavidades Subterráneas (GREIM).
Durante dos días los distintos especialistas del Instituto Armado rastrearon el cauce y las orillas del río Turvilla. Al final lograron localizar el cuerpo sin vida de la mujer a un kilómetro de distancia del lugar donde se metió en el agua por última vez.
Caro era profesora de yoga, amaba la naturaleza y a los animales, y sentía "un amor incondicional" por sus dos perritas, dicen quienes la conocían. Era una persona a la que no le importó dar la vida por uno de los suyos, indica con pesar su hermano José Luis.
Había nacido en Torremolinos pero desde hace más de una década vivía con su pareja en esta pequeña localidad de la Axarquía malagueña, donde este sábado los vecinos se han concentrado en la plaza del pueblo y han guardado un minuto de silencio en memoria de la mujer.
Además, el Ayuntamiento de Sayalonga ha decretado dos días de luto oficial por la muerte de Carolina, que han comenzado a las 00.00 horas del sábado día 7 de febrero y que finalizarán a las 23.59 horas del domingo 8.