- SERGIO SAIZ. NUEVA YORK
Criptoactivos, negocios en Oriente Medio, actividad de 'lobby' y hasta 'merchandising'. La familia presidencial de EEUU acumula más de 4.000 millones de dólares en beneficios tras su vuelta al poder.
En su primer mandato como presidente de EEUU, Donald Trump llegó a la Casa Blanca prometiendo que ni él ni su familia harían nada que pudiera interpretarse como un aprovechamiento personal del cargo. Tolerancia cero con los conflictos de interés. En la segunda vuelta ha optado por un modelo radicalmente distinto, en el que los negocios familiares no solo no se esconden, sino que se exhiben sin complejos bajo el efecto multiplicador del poder que emana del Despacho Oval.
Es un cambio de actitud, pero también de magnitud, ya que ha disparado la fortuna de la familia presidencial. Si en su primer mandato Trump trató de mantener una cierta separación formal entre la presidencia y sus intereses privados, en el segundo ha asumido que ese cortafuegos ya no es necesario.
Él mismo lo ha explicado: tras años de críticas y denuncias, concluyó que a la opinión pública no parecía importarle. La única barrera que ha establecido es que no es él quien lidera la ofensiva empresarial de los Trump, sino su entorno más cercano, su esposa, sus hijos, su yerno...
Tras unos meses para tomar las riendas de EEUU, desde el pasado verano, la familia Trump ha intensificado una estrategia para capitalizar su valor político, combinando grandes operaciones internacionales, acuerdos financieros complejos y una apuesta decidida por el negocio de las criptomonedas.
En las últimas semanas ha sido muy criticado el cheque de 23 millones de dólares que la primera dama de EEUU ha cobrado de Amazon por un documental que está lejos de arrasar en taquilla. Por ponerlo en contexto, es un 50% más de lo que cobran reinas de Hollywood como Julia Roberts o Nicole Kidman por un papel protagonista.
Cuestiones éticas a un lado, la cifra que ha cobrado Melania apenas representa un 0,6% del beneficio que han acumulado los Trump desde que el patriarca regresó a la Casa Blanca y que, a día de hoy, ya superan los 4.000 millones de dólares. Y subiendo.
Esta cifra, calculada por The New Yorker, no es la suma de toda su fortuna, ya que no incluye los negocios previos, sino que se trata solo de las actividades nuevas desde que juró el cargo como el 47 presidente de EEUU. Es decir, deja fuera del cálculo los campos de golf, sus hoteles o la cartera inmobiliaria previa. Ni siquiera incluye las acciones de Truth Social, sometidas a una altísima volatilidad y que han perdido casi el 90% de su valor desde su máximo histórico.
Falta de transparencia
Tampoco incluye los beneficios atribuidos a rumores sin confirmar -aunque tampoco desmentidos por la Casa Blanca-, como la apuesta de 30.000 dólares que los medios norteamericanos atribuyen al hijo menor, Barron Trump, en la plataforma en la que se apostaba por la detención de Nicolás Maduro antes de que se produjera. La operación le reportó supuestamente un beneficio neto de casi medio millón de dólares.
No todas las apuestas familiares de los últimos meses han sido grandes éxitos, pero con todas han ganado dinero. Invirtieron en bitcoins antes de que empezara el rally, que el propio presidente provocó gracias a sus promesas políticas, aunque ahora la criptomoneda está en horas bajas. Aun así, y pese a la fuerte corrección, los Trump siguen acumulando plusvalías.
La industria cripto es el principal pilar sobre el que se sustenta la nueva fuente de la riqueza patrimonial de la familia presidencial, pero lo cierto es que sus nuevos negocios no se limitan solo al mundo digital. Empresas cotizadas, acuerdos con gobiernos extranjeros y proyectos inmobiliarios con socios internacionales se entrecruzan en un tablero en el que se diluyen las fronteras entre el poder político y el interés privado.
Polémica fue la inversión de 2.000 millones de dólares comprometida por la familia real saudí -con posterior visita oficial a la Casa Blanca- al fondo de capital riesgo de Jared Kushner, el yerno de Donald Trump, y él mismo que sin tener un cargo oficial jugó un papel clave en las negociaciones de paz y el alto el fuego entre Israel y Hamás que se gestó el año pasado. También es quien ha promovido el plan de reconstrucción de Gaza en foros internacionales, como Davos.
Aun así, esta cifra no se incluye en el cálculo total, pero sí la comisión de casi 300 millones que le corresponden a Kushner como artífice del acuerdo, al igual que la de otros negocios vinculados a la familia real de Arabia Saudí.
Nuevas vías de ingresos
Más allá de las cifras ya consolidadas, el entorno de Trump sigue explorando nuevas vías de monetización que dejarán la cifra de 4.000 millones de dólares de nuevo patrimonio obsoleta en cuestión de meses. Entre ellas destaca la entrada en el sector de la fusión nuclear mediante una integración empresarial que sitúa al presidente como accionista relevante de una compañía cuyo éxito depende de permisos y ayudas federales que él mismo debe autorizar desde elDespacho Oval.
A ello se suman demandas multimillonarias contra grandes bancos regulados por su propia Administración, como JPMorgan, y una expansión inmobiliaria internacional apoyada en alianzas con promotores saudíes, desde hoteles de ultralujo en Maldivas hasta complejos residenciales y campos de golf en Arabia Saudí todavía por concretar.
En paralelo, Donald Trump Jr. ha fichado como asesor o consejero por múltiples empresas, tanto cotizadas como en manos de capital privado, la mayoría de ellas directamente expuesta a decisiones del Gobierno federal. Ya lo dejó claro su padre: "La ley está de mi parte; un presidente no tiene conflictos de interés".
World Liberty Financial: la diplomacia de la 'stablecoin'
Donald Jr. y Eric Trump en la salida a Bolsa de Alt5, sociedad cripto vinculada a WLFEXPANSIONEl núcleo del nuevo imperio 'cripto' de la familia Trump gira en torno a World Liberty Financial (WLF), una plataforma de finanzas digitales en la queel presidente figura como cofundador honorífico y sus hijos ocupan cargos ejecutivos. El proyecto lanzó una 'stablecoin' vinculada al dólar, diseñada para captar grandes volúmenes de capital institucional. El punto de inflexión llegó cuando una entidad controlada por Emiratos Árabes Unidos adquirió esa moneda digital por un valor de 2.000 millones de dólares, mientras en paralelo se producían en Washington negociaciones sensibles entre EEUU y Emiratos Árabes Unidos (EAU). El dinero captado se invierte en deuda pública estadounidense, generando rendimientos recurrentes mientras la moneda permanece en circulación. World Liberty recibió otro espaldarazo gracias a la mayor plataforma 'cripto' del mundo, Binance, que incentivó activamente el uso de esa moneda con bonificaciones excepcionales. Esa estrategia disparó la circulación total hasta cerca de 5.000 millones de dólares y la familia Trump percibe cerca de un terciode los beneficios. Mientras, el presidente de EEUU concedió un indulto al fundador de Binance, condenado por blanqueo de capitales. Así, el que era considerado como el preso más rico que ha pisado una cárcel estadounidense vio cómo desaparecían hasta sus antecedentes penales.
También ligado a World Liberty figura una operación relacionada con los llamados 'tókenes de gobernanza', activos digitales sin derechos económicos claros cuyo principal atractivo es la conexión política. La compañía logró colocar una cantidad masiva de estos tókenes a través de una empresa cotizada (Alt5) que mutó varias veces de actividad hasta convertirse en vehículo de inversión 'cripto'.
La operación permitió monetizar cerca de 750 millones de dólares en tókenes, de los que aproximadamente el 75% acabó en manos de una sociedad vinculada a la familia Trump. Pese a los problemas financieros, regulatorios y reputacionales de la empresa compradora, el dinero ya había sido transferido. Como resultado, se trata de uno de los mayores ingresos directos obtenidos durante el mandato: más de 560 millones de dólares.
American Bitcoin: cómo minar el poder político
Dos de los hijos del presidente, Eric Trump y Donald Trump Jr., obtuvieron el año pasado una participación significativa en American Bitcoin, compañía especializada en minería de esta criptomoneda. No invirtieron ni un dólar. Su aportación al proyecto fue esencialmente reputacional:el uso del apellido Trump y la cercanía directa al presidente en ejercicio. A cambio de su apellido lograron una participación cercana al 13%. La clave del acuerdo fue la percepción de que una empresa asociada al presidente de Estados Unidos contaba con una ventaja competitiva extraordinaria.
Sus hijos se han encargado de decirlo alto y claro, sin ambages. "La comunidad bitcoin abrazó a mi padre como nunca antes lo había visto; y espero que esto dé sus frutos con creces, porque [en la familia Trump] amamosa esta comunidad". Son palabras de Eric Trump durante una gira de promoción por Asia el pasado verano.
Tras su salida a Bolsa mediante una fusión con una compañía de bajo perfil, el valor de mercado del grupo se disparó. Aunque la venta masiva de acciones podría provocar fuertes correcciones, el valor atribuible a los dos hermanos se estima en el entorno de los 200 millones de dólares.
Trump Media se reinventa como monedero digital
Trump Media es la empresa matriz dueña de la red social Truth Social, pero tras la última victoria electoral se ha reconvertido en sociedad inversora en criptomonedas, especialmente bitcoins. El conjunto de operaciones vinculadas al mundo 'cripto' ha generado un monedero valorado a día de hoy en más de 1.150 millonesde dólares.
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