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La tasa de horas de trabajo perdidas por ausencias al trabajo alcanza el 7,6% de media nacional. Un informe de Adecco eleva el coste de la factura a 59.109 millones de euros anuales.
El absentismo se ha convertido en uno de los debates centrales del plano político y social. El Gobierno mantiene abierta una mesa de negociación con patronales y sindicatos que de momento ha resultado infructuosa, pero en la que se han planteado medidas para tratar contener el creciente impacto económico que desde CEOE cifran en 34.000 millones, entre los 16.000 millones que asumen las empresas y los 18.000 millones para la Seguridad Social. Una factura creciente que está obligando al departamento de la ministra y portavoz del Gobierno, Elma Saiz, a explorar reformas que mitiguen el coste y también el impacto colateral en términos organizativos para las empresas, especialmente las más pequeñas, y de pérdida de productividad y merma de la competitividad.
En este contexto, el servicio de estudios de la empresas de trabajo temporal Adecco, The Adecco Group Institute, eleva incluso el coste económico del absentismo por encima de las cifras planteadas por las organizaciones empresariales. Teniendo en cuenta que la tasa de absentismo como volumen de las horas pactadas no realizas a causa de las ausencias se situó a cierre del pasado ejercicio en el 7,6% -el máximo de la serie histórica- y en base a la Encuesta de Costes Laborales elaborada por el INE, la factura global para el tejido productivo habría ascendido en el pasado ejercicio a los 59.109 millones de euros, lo que supone un incremento del 11,7% sobre 2024 y casi el doble respecto a 2019 (30.171 millones).
Tal y como aclaran los expertos, la mayor parte del coste total está vinculado con las prestaciones por incapacidad temporal. Este componente supone el 78% del gasto, es decir, unos 46.105 millones de euros. E implica que el volumen de horas de trabajo perdidas por motivos de bajas por enfermedad ajena al entorno laboral se sitúa en el 5,95%, también el máximo histórico.
En este caso, el estudio realizado por el servicio de estudios de Adecco, aporta una distribución regional del impacto del absentismo que arroja dos vertientes. Por un lado, la incidencia por volumen de horas de trabajo pactadas perdidas, de media. Y la segunda, el coste asumido por cada comunidad autónoma sobre el total. Ambas lecturas no son plenamente coincidentes ya que en el segundo caso, la factura se concentra en las regiones con mayor número de ocupados mientras que la primera solo atiende a la incidencia media por cada empleados.
Así, la tasa de absentismo más pronunciada se registró a cierre del pasado ejercicio en País Vasco, con un 9,6% de las horas de trabajo pactadas perdidas, mismo nivel que en Canarias y Cantabria. Le siguen con tasas sensiblemente elevadas y por encima de la media nacional del 7,6%, Galicia (9,1%), Asturias (8,9%), Murcia (8,9%), Navarra (7,9%) y Aragón (7,8%). En la media se encuentran Cataluña y Castilla y León, mientras que por debajo se encuentran Catilla-La Mancha y Extremadura (7,3% ambas), Andalucía y Comunidad Valenciana (7,2% ambas), y en los niveles más bajos aparecen La Rioja (6,7%), Madrid (6,6%) y Baleares (6,2%).
Factura regional
Sin embargo, como se ha mencionado, el ránking de las tasas de absentismo está descompasado respecto al del coste que asumen Seguridad Social y empresas en función del territorio. Al estar vinculado al volumen de procesos y de trabajadores afectados, en este caso Cataluña (11.557 millones), Madrid (10.290 millones) y Andalucía (7.410 millones) copan el 49% de la factura total del absentismo. El plano del coste, les siguen la Comunidad Valenciana (5.424 millones), País Vasco (4.035 millones) -siendo la que registra una mayor tasa-, Galicia (3.215 millones), Canarias (2.963 millones), Castilla y León (2.467 millones) y Catilla-La Mancha (2.020 millones). Y en los niveles más bajos Murcia (1.741 millones), Aragón (1.621 millones), Baleares (1.323 millones), Asturias (1.312 millones), Navarra (994 millones), Extremadura (839 millones), Cantabria (838 millones) y La Rioja (332 millones).
Otra doble lectura arroja el análisis sectorial. A cierre de 2025, la industria es la actividad con mayor tasa de absentismo, con un 8,2%, seguida por los servicios, con un 7,6%, y, a cierta distancia, por la construcción, con un 6,2%. Pero respecto al coste del absentismo son los servicios los que concentran el mayor impacto económico, con 45.096 millones de euros en 2025, seguidos de la industria, con 11.087 millones, y la construcción, con 2.924 millones. En comparación con 2024, el coste aumenta un 13% en el sector servicios, un 16% en la industria y un 11% en la construcción.
Ramas de actividad
Más en detalle, al analizar el absentismo por divisiones de actividad, el informe de Adecco identifica las ramas con mayores niveles de ausencia laboral en 2025, entre las que se encuentran las actividades postales y de correos, con una tasa del 13%, seguida de los servicios de edificios y jardinería, con un 12,5%, y las actividades de juego y apuestas, con un 12,2%.
Mientras que las tasas más bajas se registran en actividades relacionadas con el empleo, con un 3%, seguida de actividades jurídicas y de contabilidad, con un 3,7%, y edición, actividades inmobiliarias y programación y consultoría informática, todas ellas con una tasa del 4%.
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