Sánchez diseña su campaña electoral de espaldas a la ciudad autónoma y los indignados vuelven a la carga
Regala esta noticia Añádenos en Google 29/09/2026 a las 02:00h.Quién puede culpar a Marruecos de querer Ceuta? Yo no, desde luego, y Sánchez tampoco. La única diferencia es que yo no cedería Ceuta a ... Marruecos ni por todo el oro del mundo y Sánchez sí, por mucho menos. Después de reunirse con el alcalde de Nueva York, Mamdani, seguro que planea aplicar sus políticas al orbe español. Abolición de la propiedad privada, eliminación de las cárceles y la policía, colectivización de los bienes, etc.
Pero Sánchez anda de la ceca a la meca con Ceuta y no sabe cómo frenar el desgaste. Ha ido hasta Harvard a ver si los sabios doctores del lugar le iluminaban en la materia arábiga, tan escabrosa. Ya se sabe que la izquierda occidental conjuga los versículos satánicos del multiculturalismo como dogma de fe. Qué atractivo, por cierto, es el prestigio académico para esta gente. No le basta con falsear tesis doctorales ni crear cátedras regadas con el sudor de las saunas, necesita apropiarse además del aura académica por todos los medios, exhibiendo su desvergüenza en tribunas universitarias de reputación internacional. Cuanto menos me esfuerzo, más méritos quiero tener, así dice la ley paradójica de la picaresca nacional.
Las políticas de Sánchez en Cataluña o Euskadi no difieren mucho de cómo gestiona la invasión ceutí. Si en unos casos trata a las comunidades autónomas como naciones soberanas acogidas por conveniencia al paraguas estatal, en el otro, como hará en Melilla y Canarias cuando toque, tolera la intromisión de otro país en la gestión de su futura anexión. Como se ve, Sánchez gobierna España para deconstruirla con la convicción de que esa nación y la idea que la sustenta pertenecen por origen y tradición a la derecha católica y castiza.
Y así aspira a pasar a la historia como el presidente que transformó España en un ente republicano y plurinacional. Conviene reconocer la verdad y luego que cada cual elija su bando en esta diabólica partida de ajedrez.
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