Actualmente China acapara casi el 60% del mercado de los paneles LCD que se emplean en la fabricación de monitores, televisores y otros dispositivos de visualización. El crecimiento de las compañías chinas BOE y TCL ha provocado que los fabricantes surcoreanos de paneles, como LG Display o Samsung Display, abandonen poco a poco la tecnología LCD para dedicar sus recursos a otras innovaciones más rentables, como la tecnología OLED.
Corea del Sur produce la mayor parte de las matrices orgánicas (OLED) que podemos encontrar en nuestros televisores y teléfonos móviles, entre otros dispositivos, pero la cuota de mercado de China en este segmento no deja de crecer. De hecho, ya roza el 40% en paneles OLED para smartphones, y presumiblemente poco a poco irá creciendo también en el segmento de las matrices OLED de gran formato para televisores y monitores.
No obstante, Corea del Sur no es el único país que está sufriendo la embestida monumental de China. Japón, Taiwán y EEUU también temen que sus fabricantes de dispositivos de visualización acaben en las manos de los proveedores chinos, algo que en esencia ya sucede en gran medida si nos ceñimos a la tecnología LCD. Esta dependencia adquiere, además, un carácter crítico en el ámbito de las pantallas utilizadas en los sistemas militares.
Japan Display será la gran beneficiada por el muy probable acuerdo de EEUU y Japón
Durante los años 80, los 90 y la primera década de los 2000, Japón lideraba el mercado de las pantallas con sus televisores de tubo de rayos catódicos, y posteriormente con sus primeros paneles LCD y de plasma. Sin embargo, a principios de los 2000 las compañías japonesas cometieron un error estratégico: lo apostaron todo a la tecnología del plasma porque creían que se acabaría imponiendo a la tecnología LCD. Corea del Sur, sin embargo, apostó por la producción de estas últimas matrices, y finalmente Samsung y LG ganaron esta guerra.
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La planta de vanguardia que planea construir Japan Display en EEUU costará unos 13.000 millones de dólares
Japón pagó un precio muy alto por este error estratégico: perdió una gran parte de su cuota en el mercado de la producción de paneles para dispositivos de visualización. Veinte años después los Gobiernos de EEUU y Japón están decididos a enmendarlo para competir con las soluciones que llegan desde China. Y planean hacerlo invirtiendo, según Reuters, un paquete de 550.000 millones de dólares procedente de fondos nipones.
Una parte de este dinero presumiblemente se utilizará para construir en EEUU una planta de vanguardia de fabricación de pantallas. Costará unos 13.000 millones de dólares y será administrada por Japan Display, un consorcio creado en 2012 como el resultado de la fusión de las divisiones de producción de paneles de Sony, Hitachi y Toshiba.
Este plan persigue limitar la dependencia que tienen los fabricantes estadounidenses y japoneses de las matrices procedentes de China, especialmente en el ámbito de la tecnología militar, pero no van a tenerlo fácil. Y es que la consultora Counterpoint Research prevé que China ampliará su cuota en el mercado de las pantallas hasta alcanzar el 75% en 2028.
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La noticia
China ya domina el mercado de las pantallas. EEUU y Japón han decidido trazar un plan para detener su avance
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por
Laura López
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China ya domina el mercado de las pantallas. EEUU y Japón han decidido trazar un plan para detener su avance
China acapara casi el 60% del mercado de los paneles LCD
Y ya roza el 40% del mercado de las matrices OLED para smartphones
Counterpoint Research prevé que China ampliará su cuota en el mercado de las pantallas hasta alcanzar el 75% en 2028
Actualmente China acapara casi el 60% del mercado de los paneles LCD que se emplean en la fabricación de monitores, televisores y otros dispositivos de visualización. El crecimiento de las compañías chinas BOE y TCL ha provocado que los fabricantes surcoreanos de paneles, como LG Display o Samsung Display, abandonen poco a poco la tecnología LCD para dedicar sus recursos a otras innovaciones más rentables, como la tecnología OLED.
Corea del Sur produce la mayor parte de las matrices orgánicas (OLED) que podemos encontrar en nuestros televisores y teléfonos móviles, entre otros dispositivos, pero la cuota de mercado de China en este segmento no deja de crecer. De hecho, ya roza el 40% en paneles OLED para smartphones, y presumiblemente poco a poco irá creciendo también en el segmento de las matrices OLED de gran formato para televisores y monitores.
No obstante, Corea del Sur no es el único país que está sufriendo la embestida monumental de China. Japón, Taiwán y EEUU también temen que sus fabricantes de dispositivos de visualización acaben en las manos de los proveedores chinos, algo que en esencia ya sucede en gran medida si nos ceñimos a la tecnología LCD. Esta dependencia adquiere, además, un carácter crítico en el ámbito de las pantallas utilizadas en los sistemas militares.
Japan Display será la gran beneficiada por el muy probable acuerdo de EEUU y Japón
Durante los años 80, los 90 y la primera década de los 2000, Japón lideraba el mercado de las pantallas con sus televisores de tubo de rayos catódicos, y posteriormente con sus primeros paneles LCD y de plasma. Sin embargo, a principios de los 2000 las compañías japonesas cometieron un error estratégico: lo apostaron todo a la tecnología del plasma porque creían que se acabaría imponiendo a la tecnología LCD. Corea del Sur, sin embargo, apostó por la producción de estas últimas matrices, y finalmente Samsung y LG ganaron esta guerra.
La planta de vanguardia que planea construir Japan Display en EEUU costará unos 13.000 millones de dólares
Japón pagó un precio muy alto por este error estratégico: perdió una gran parte de su cuota en el mercado de la producción de paneles para dispositivos de visualización. Veinte años después los Gobiernos de EEUU y Japón están decididos a enmendarlo para competir con las soluciones que llegan desde China. Y planean hacerlo invirtiendo, según Reuters, un paquete de 550.000 millones de dólares procedente de fondos nipones.
Una parte de este dinero presumiblemente se utilizará para construir en EEUU una planta de vanguardia de fabricación de pantallas. Costará unos 13.000 millones de dólares y será administrada por Japan Display, un consorcio creado en 2012 como el resultado de la fusión de las divisiones de producción de paneles de Sony, Hitachi y Toshiba.
Este plan persigue limitar la dependencia que tienen los fabricantes estadounidenses y japoneses de las matrices procedentes de China, especialmente en el ámbito de la tecnología militar, pero no van a tenerlo fácil. Y es que la consultora Counterpoint Research prevé que China ampliará su cuota en el mercado de las pantallas hasta alcanzar el 75% en 2028.