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Christine Lagarde, la gran dama de las finanzas

Christine Lagarde, la gran dama de las finanzas
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Cada uno de los movimientos profesionales de Christine Lagarde ha supuesto romper un nuevo techo de cristal. Los que trabajan con ella destacan su capacidad de trabajo y su calma en los momentos de presión. Leer
PROTAGONISTAChristine Lagarde, la gran dama de las finanzas 21 FEB. 2026 - 00:08Christine Lagarde tiene 70 años.

Cada uno de los movimientos profesionales de Christine Lagarde ha supuesto romper un nuevo techo de cristal. Los que trabajan con ella destacan su capacidad de trabajo y su calma en los momentos de presión.

Christine Lagarde (París, 1956) es el equivalente en el mundo político y económico a una estrella del rock. Cuando llegó a la sede del Banco Central Europeo (BCE), donde ocupa la presidencia desde 2019, cuentan fuentes presentes que causó estupefacción ver cómo ella sola tenía más seguidores en redes sociales que toda la plataforma de Fráncfort. Hoy, casi siete años después, esa situación no ha cambiado por más que el BCE haya disparado su presencia online.

Lagarde se ha convertido en la protagonista indiscutible de la semana ante las informaciones que apuntan a que pueda abandonar la presidencia del BCE de forma prematura y su polivalencia lleva a que nadie pueda anticipar cuál será su nuevo destino si finalmente se materializa esa salida. Porque la francesa no puede estar más alejada de la imagen de personalidad gris y académica que durante décadas representó a los banqueros centrales.

Eso es así, entre otras cosas, porque su trayectoria dista mucho de la que habitualmente han recorrido los que llegan a la cima de las grandes autoridades monetarias.

Lagarde se ha convertido en banquera central en la propia cúpula del BCE, pues llegó al cargo sin experiencia monetaria previa y nada menos que con la misión de sustituir a todo un Mario Draghi que contaba con la vitola de salvador del euro. En un arranque lleno de dudas, que prácticamente coincidió con el estallido de la pandemia global, muchos apuntaban a su falta de formación económica como principal debilidad creyendo que la autoridad monetaria quedaba debilitada o con menos juicio bajo el liderazgo de la francesa, pese al titánico equipo con el que cuenta la estructura del banco central.

"No soy un super duper economista, pero tengo sentido común y la habilidad de escuchar y aprender", reconocía ya con cierto sarcasmo Lagarde en su etapa al frente del Fondo Monetario Internacional (FMI), donde también tuvo que enfrentar esas mismas críticas.

Porque Lagarde es abogada de formación, tal y como ella misma repite a la primera ocasión que se le presenta. La banquera central desarrolló gran parte de su carrera en Baker & McKenzie desde la delegación de París, donde empezó llevando casos sobre conflictos laborales, demandas antitrust y fusiones y adquisiciones (M&A). Su trayectoria fue meteórica en la compañía y, en 1991, se le otorgó la condición de socia ejecutiva. Apenas cuatro años después, contaba ya con un asiento en el Comité Ejecutivo Global en Chicago y, para octubre de 1999, Lagarde culminó su recorrido en el mundo del derecho con el acceso a la presidencia del comité ejecutivo global.

Su trayectoria en las finanzas está marcada por su experiencia de campo más que por títulos. Según señalan diferentes fuentes que trabajan codo con codo con la presidenta del BCE, "su capacidad de trabajo es absolutamente brutal hasta el punto de que en ocasiones llega a abrumar". Lagarde, insisten, es una esponja que siempre está dispuesta a escuchar y aprender, aunque ni mucho menos se deja vapulear por las circunstancias.

En la presidenta del BCE, cada detalle está medido. Sirve como ejemplo el broche de un búho con el que llegó a su primera cumbre al frente de la institución mientras los periodistas especulaban sobre si sería una paloma (banqueros centrales más cautos) o un halcón (ala dura). También el colgante en el que se leía "in charge" (al mando) cuando se llegó a hablar de cierta división en el Consejo de Gobierno.

"A veces hace falta recordar quién está al mando", señaló a EXPANSIÓN en esa fecha en una entrevista en junio de 2024.

La carrera de Lagarde está marcada por una constante ruptura de techos de cristal. Hay muchos hitos en su trayectoria. Fue la primera mujer en presidir Baker & McKenzie y también la primera en alcanzar el puesto de ministra de Finanzas de una economía del G7 (Francia), la primera en dirigir el FMI y también la primera presidenta del BCE.

Ahora, aparcadas las críticas con las que inició su andadura y a base de enfrentar todas las crisis que se han sucedido durante su mandato, como la pandemia global o el shock inflacionista derivado de la invasión de Rusia de Ucrania, cuenta con una sólida reputación. Ha llegado incluso hasta el punto de que será la sustituta de Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, al frente de dos grupos globales clave como la Reunión de la Economía Global (GEM) y del Comité Económico Consultivo (ECC) del Banco de Pagos Internacional (BPI).

Al frente del BCE, será recordada por saber gestionar situaciones extremas. Bajo su liderazgo se puso en marcha la mayor expansión monetaria de la historia, con compras de deuda casi ilimitadas en los peores meses de la crisis del coronavirus en una reacción que tuvo que coordinar por videollamada desde la cocina de su casa en Fráncfort.

Por contra, y aunque se demorara meses en actuar, su banco central también protagonizó la subida más rápida y potente de los tipos de interés de la historia monetaria europea para llevar el precio del dinero a niveles récord del 4% tras el estallido del conflicto en Ucrania y el repunte estratosférico de la inflación.

"Cuando hay más mujeres en los puestos de decisión, los equipos son más equilibrados, se toman decisiones más reflexivas y se tiende a gestionar mejor el riesgo. Honestamente, pienso que nunca debería haber demasiada testosterona en una habitación", indicó Lagarde hace años como uno de los diagnósticos sobre el estallido de la crisis financiera global.

Lagarde es reconocida por su capacidad diplomática, su habilidad comunicativa y su enfoque en el consenso. A diferencia de muchos tecnócratas tradicionales, su formación jurídica y política le ha permitido desempeñar un papel estratégico en negociaciones habituales tanto en la política como en el BCE y el FMI, que funcionan como órganos colegiados. En su juventud, Lagarde formó parte del equipo francés de natación sincronizada, una experiencia que ella misma destaca como un pilar de su éxito a la hora de mantener la calma bajo presión.

Según ha destacado en varias entrevistas, la natación le enseñó a "no perder la sonrisa aunque el esfuerzo sea enorme", como ocurre debajo del agua.

¿Quién es?

-Primera mujer presidenta del Banco Central Europeo desde 2019.

-Primera mujer directora gerente del Fondo Monetario Internacional entre 2011 y 2019

-Primera mujer ministra de Finanzas de una economía del G7, en Francia.

-Primera mujer en presidir el Comité Ejecutivo mundial de Baker & McKenzie.

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Fuente original: Leer en Expansión
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