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Con ola de calor o lluvia, nadie le hace sombra a Pogacar

Con ola de calor o lluvia, nadie le hace sombra a Pogacar
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El esloveno desmenuza a sus rivales en el Tourmalet, noquea a Vingegaard en el descenso y final en Gavarnie y reconquista el maillot amarillo con más de dos minutos y medio sobre el danés

6ª etapa

Con ola de calor o lluvia, nadie le hace sombra a Pogacar

El esloveno desmenuza a sus rivales en el Tourmalet, noquea a Vingegaard en el descenso y final en Gavarnie y reconquista el maillot amarillo con más de dos minutos y medio sobre el danés

Regala esta noticia Añádenos en Google Pogacar celebra la victoria. (Afp)

Iván Benito

09/07/2026 Actualizado a las 18:59h.

Christian Prudhomme incluyó en el diseño de la sexta etapa del Tour, la del Tourmalet, un paso por Lourdes. Desde que anunció el recorrido hace ... nueve meses, pedía el milagro. «El aficionado que tengo dentro de mí espera que Pogacar permita algo de suspense, que no mate la carrera desde el principio», declaró el director de la ronda gala a L'Equipe antes del inicio. Con el presidente de la república Emmanuel Macron a su lado, comprobó que ni la naturaleza puede con Pogacar. Resiste a la ola de calor y esquiva la lluvia que cae y refresca a los ciclistas rezagados.

Enfila el camino hacia la atalaya de los más grandes, Anquetil, Merckx, Hinault e Indurain, cinco Tours cada uno, con exhibición. Batió el récord de ascensión del Tourmalet. 43:12, rebajando en más de dos minutos la anterior mejor marca que compartía con Vingegaard desde 2023. «Me vinieron recuerdos de esas etapas», reconoce tras una de sus victorias «más dulces». «Top'5, sin duda». Ayer tras la etapa ya subió al autobús pensando en un final así. Y salió mejor de lo esperado.

Batió el récord de ascensión del Tourmalet. 43:12, rebajando en más de dos minutos la anterior mejor marca que compartía con Vingegaard desde 2023.

Ataque en el Tourmalet a dúo con Del Toro. Así desmenuza a todos sus rivales. Menos a Vingegaard. El danés le persigue a una distancia prudencial. A su ritmo. Le mantuvo durante más de un kilómetro a menos de diez segundos. Si lograba coronar así, podría enlazar en el descenso. Pero tuvo que bajar un poco el ritmo para no explotar. Pasó por la cima a 30 segundos. Y el descenso terminó de noquearle. «No se adapta a mí», se excusó.

Etapa para el recuerdo

Bajaba tenso, pesado, incómodo. Se retorcía encima de la bici. Como el que no puede dormir por la noche por el calor. «Me desperté a las 7 y ya estaba emocionado. Mi mente estaba enloquecida», confesó el esloveno. Capaz de aguantar la sobreexcitación durante horas. De naturaleza inquieta. Rebelde de pequeño. Intratable de mayor. Los 18 kilómetros finales cuesta arriba le estrujó el rostro. Cara de sufrir. Pero siguió logrando ventaja sobre Vingegaard. Más de dos minutos y medio. Y lo hizo en una etapa para el recuerdo. Sobre el mejor decorado: el encadenado Aspin-Tourmalet más un final grandioso. El circo de Gavarnie, la cara norte del Monte Perdido. Un paisaje brutal.

El día lo lanzó el Visma, que esperaba el ataque de Pogacar. Se fue Campenaerts por delante para endurecer, con Pedersen y Huub Artz, el primer protagonista del día. Fue regañado por el comisario de la UCI por la posición de sus manos en el manillar. Ilegal. Un peligro. El corredor del Lotto levantó el pie, mosqueado. Sintió que ese penalti jamás se lo pitarían en contra al Real Madrid o al Barcelona.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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