Con la sentencia a Daniela Klette se cierra el último capítulo de la Fracción del Ejército Rojo, responsable de decenas de asesinatos y secuestros entre 1970 y 1989
Regala esta noticia Añádenos en Google Daniela Klette, condenada a 13 años de prisión. (Reuters)Berlín
27/05/2026 a las 16:35h.La condena de 13 años de prisión dictada por el Tribunal Regional de Verden contra Daniela Klette es el último capítulo judicial del grupo terrorista ... alemán Fracción del Ejército Rojo (RAF), la organización de extrema izquierda responsable de decenas de asesinatos, atentados y secuestros entre 1970 y 1998. Aunque la RAF anunció su disolución hace casi tres décadas, la detención de Klette en 2024 y su sentencia suponen un esperado epílogo.
Tras pasar a la clandestinidad en 1990, logró vivir durante más de treinta años bajo identidades falsas, principalmente como «Claudia Ivone», en el barrio berlinés de Kreuzberg. Allí llevaba una vida aparentemente normal: asistía a clases de capoeira, participaba en eventos culturales, viajaba con frecuencia al extranjero y mantenía un círculo social que nunca sospechó o nunca reveló su verdadera identidad.
Disponía de un arsenal
Su detención, el 26 de febrero de 2024, fue casi cinematográfica. La policía irrumpió en su apartamento tras recibir una pista y encontró allí todo un arsenal: un Kalashnikov, varias pistolas (Walther P5, HK P7), una granada PG7L, inhibidores de señal, documentación falsa, pelucas, oro y 240.000 euros en efectivo. También hallaron una panzerfaust, arma antitanque alemana de un solo uso utilizada en la II Guerra Mundial, lo que confirmó las sospechas de los fiscales sobre su disposición a seguir utilizando la violencia.
La identificación final se produjo gracias a una combinación de investigación policial y tecnología: un periodista de Bellingcat, usando tecnología de reconocimiento facial, comparó fotos antiguas con imágenes recientes de un estudio de capoeira en Berlín y el resultado coincidió en apenas media hora. El tribunal de Verden ha considerado probado que Klette participó en ocho robos cometidos en Niedersachsen y Renania del Norte-Westfalia, con un botín total superior a dos millones de euros, dirigidos principalmente contra supermercados y furgones blindados. En uno de ellos, en 2015, se disparó contra un vehículo de transporte de dinero, lo que la Fiscalía ha presentado como intento de asesinato.
Aunque la RAF ya estaba disuelta cuando estos delitos se cometieron, el tribunal ha concluido que los tres fugitivos actuaban como un grupo organizado que mantenía vínculos ideológicos y operativos con la antigua estructura y que los cometían con el objetivo de seguir financiando su vida en la clandestinidad. Así, aunque los delitos estrictamente terroristas de los años noventa, incluidos atentados con explosivos y ataques armados, han prescrito, Klette ha podido ser juzgada.
Otro juicio abierto
Ahora, otro juicio en Frankfurt sigue abierto por su presunta participación en el intento de atentado con coche bomba contra un edificio del Deutsche Bank en Eschborn (1990), el ataque con armas automáticas contra la embajada de EEUU en Bonn (1991) y la voladura de la prisión de Weiterstadt (1993). Estos hechos, atribuidos a la llamada tercera generación de la RAF, forman parte del legado más oscuro de la organización, responsable de al menos 34 asesinatos y de una campaña de violencia que marcó a varias generaciones de alemanes.
La Fracción del Ejército Rojo, también conocida como Banda Baader-Meinhof, fue una de las organizaciones terroristas más activas y letales de Europa Occidental durante la Guerra Fría. Inspirada en el antiimperialismo, el marxismo-leninismo y la lucha armada, justificó sus acciones como resistencia contra el «Estado fascista» alemán y el capitalismo occidental. Sus atentados incluyeron asesinatos de altos cargos, secuestros, ataques con explosivos y tiroteos contra instalaciones diplomáticas y empresariales.
La tercera generación, a la que pertenecía Klette, actuó entre finales de los ochenta y mediados de los noventa. Aunque menos visible que las anteriores, fue responsable de atentados sofisticados y letales, como el asesinato del presidente del Deutsche Bank, Alfred Herrhausen, en 1989, o el del jefe de la Treuhandanstalt, Detlev Rohwedder, en 1991. Patrick von Braunmühl, cuyo padre fue asesinado por la RAF en 1986, ha celebrado la sentencia, que, «de alguna manera, cierra un capítulo de dolor en la historia familiar y una herida histórica en Alemania».
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