La seguridad en uno mismo es el reducto final de la fuerza y convicción que te permite levantarte cada vez que caes
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01/10/2026 a las 02:00h.Revisité la irregular aunque estimable película 'New York, I Love You' (2009). Está realizada por 11 directores, cuenta con un reparto de lujo y consta ... de pequeñas historias que en varios casos son encuentros entre personas desconocidas. Uno de los temas de la película es la confianza mutua que surge en un momento dado entre personas que no se han visto nunca. Confianza en el sentido de fiabilidad o de confidencia.
También resultan valiosos esos momentos de confianza que se tienen a lo largo de la vida con perfectos extraños con los que sin embargo, por una intuición o especial facilidad para comunicarnos, por tener que ver, llegamos a la confianza de la confidencia. A muchos nos ha pasado en viajes solitarios, con un desconocido en un bar o por circunstancias inhabituales que te ponen de repente en obligada comunicación con una persona. Quizá sólo se deba a que puede ser fácil contarle una cosa muy personal a alguien porque es un desconocido que nada más sabe de ti y al que lo más probable es que no vuelvas a ver. No obstante, esos breves soplos de intensa comunicación tienen algo de mágico, de lo que resulta especial y anima a tirar los dados del juego de la vida.
Otra historia es la confianza propia, la confianza en uno mismo. Como sucede con personas allegadas de presencia intermitente a lo largo de la existencia, puede llegar a perderse y a recuperase varias veces. Conviene no perderla, si uno es capaz de mantenerla porque en verdad se la cree. La confianza en uno mismo (no confundirla con arrogancia, prepotencia o estúpida ceguera) es el reducto final de fuerza y convicción que te permite resistir y que te hace levantar cada vez que caes cuando un golpe de la adversidad te derriba.
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