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Internacional

Copland, Ginastera y Prokofiev en la Orquesta Filarmónica de Málaga

Copland, Ginastera y Prokofiev en la Orquesta Filarmónica de Málaga
Artículo Completo 611 palabras
Un programa que conjura la endogámica fijeza del canon europeo

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Francisco Martínez González

Viernes, 20 de marzo 2026, 13:56

... que contó con el concurso del veterano director chileno Maximiano Valdés en el podio y la participación estelar de dos primeros atriles de la agrupación en el rol de solistas. Abrió la velada la obra 'Quiet City', de Aaron Copland, una composición para trompeta, corno inglés y orquesta de cuerda, cuya gestación se remonta a 1939 (como música incidental para un drama de Irwin Shaw), aunque su conversión en pieza independiente para la plantilla antes descrita es de 1941. En palabras del propio Copland, el drama de Shaw «era una fantasía realista que retrataba los pensamientos nocturnos de personas muy diversas en una gran ciudad» y requería una música que evocara «la nostalgia y la angustia interior de una sociedad profundamente consciente de su propia inseguridad». Ante una solicitud así, la página de Copland, auténtica música nocturna, consigue elevarse a la condición de análogo sonoro de esos cuadros desolados de Edward Hopper, con sus personajes desnudos en habitaciones desbordadas de aislamiento, sus cafeterías iluminadas como quirófanos en la madrugada y sus ventanas abiertas a un abismo de incomunicación. El desempeño de ambos solistas fue ejemplar. Por un lado, Ángel San Bartolomé, trompeta, desgranó su parte con un sonido maduro y grávido de armónicos, flexible en los portamentos, seguro siempre en la emisión. Por otro, Pedro Cusac actuó como perfecta contraparte al trazar con sobriedad el perfil de sombra que el corno inglés tiene asignado en esta pieza.

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Tras la lenta elegía de Copland, la contundencia rocosa de la 'Pampeana n.º 3' de Ginastera, obra de 1954, rendida a la evocación de la épica del paisaje argentino, contó con una lectura solvente en manos de Maximiano Valdés, aunque no hasta el extremo de conseguir salvar de una cierta pesada lobreguez los movimientos extremos, algo plúmbeos, redimidos sólo por el 'Impetuosamente' (movimiento rápido central) de este famoso espécimen del llamado 'nacionalismo sujetivo' del compositor bonaerense.

Prokofiev magistral

Y como cumbre del programa, la 'Quinta' de Prokofiev, obra de los terribles años de guerra (1944), cuando ya el Ejército Rojo empezaba a ganarle la partida a los alemanes, «expresión –palabras del autor– de la grandeza del espíritu humano». Maximiano Valdés es rector eficiente, inteligencia ordenadora que sabe colocar cada cosa en su sitio, distribuir pesos y medidas, haces de luz y hondones de tiniebla, aceleraciones y demoras, esculpir instantes y planificar tiempos, detalles mínimos e imponentes frontispicios. Sacó mucho partido de las excelentes secciones de la orquesta, de la cuerda a la percusión, sometidos todos a un nivel de rendimiento intensísimo, preciso, enaltecedor, pero todo eso, que le es innegable, se opera a partir de una gestualidad que el espectador desearía menos envarada, menos lastrada de seriedad, más lúdica, un gesto que en su eficiencia acompañara más expresivamente la emoción y el entusiasmo de las formas sonoras que consigue poner en movimiento.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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