El riesgo cero no existe, pero sí es posible minimizarlo siguiendo unas normas básicas de seguridad
Regala esta noticia Añádenos en Google 27/07/2026 a las 00:10h.Ana, de repente, comenzó a recibir en el móvil avisos para que autorizara operaciones realizadas con su tarjeta. Como no estaba comprando nada, abrió la ... aplicación de su banco para comprobar qué estaba sucediendo y vio que tenía saldo retenido correspondiente a adquisiciones que ella no había realizado. Supo inmediatamente que había sido víctima de un fraude y llamó por teléfono a su entidad primero para cancelar la tarjeta, pero también para pedir información respecto a esas retenciones de efectivo. No le supieron decir nada: ni de qué compras se trataba ni si finalmente le harían los cargos. La mujer protestó ante el banco al que había confiado su dinero alegando que tenía la obligación de protegérselo y que en lugar de haber sido ella misma la que le había avisado del fraude que había sufrido, debería haber sido la entidad la que tendría que haberla alertado a ella de operaciones realizadas a horas intempestivas y que no eran acordes con sus hábitos de consumo. El servicio de atención al cliente de la entidad se limitó a informarle verbalmente del procedimiento que debería seguir: habría de esperar a que le hicieran los cargos para ir a denunciarlos a la policía y sólo entonces podría solicitar la restitución del dinero. Ella pidió que le remitieran por escrito el detalle de lo que tenía que hacer. La entidad se negó. Ana ha terminado presentando una reclamación al defensor del cliente del banco.
27%
de las reclamaciones
presentadas por residentes en Málaga ante el Banco de España tienen que ver con el fraude sufrido en los pagos con tarjeta o por transferencia
18%
crecieron las quejas al Banco de España
relacionadas con operaciones de pago fraudulentas en el año 2025, de acuerdo con la última memoria de reclamaciones
Son dos testimonios, dos ejemplos, de un fenómeno que el Banco de España ha detectado que va a más. El regulador ha publicado hace unos días su memoria de reclamaciones (las que presentan los clientes que no ven resueltas las demandas que realizan directamente a sus entidades y que deciden elevar a esa máxima instancia, al supervisor). En ese informe, el Banco de España explica que de las 1.101 reclamaciones que recibió procedentes de residentes en la provincia de Málaga en el año 2025, las relacionadas con las tarjetas fueron protagonistas del 30,8%, seguidas de las que se referían a cuentas, transferencias y adeudos, con otro 30%. En ambos casos, muchas de las quejas tuvieron que ver con contextos de fraude o engaño al cliente bancario. De hecho, el organismo afirma explícitamente que los datos del año 2025 confirman que se está produciendo una transición desde reclamaciones de carácter coyuntural asociadas a procedimientos judiciales (como el último más relevante, el de los gastos hipotecarios) hacia incidencias derivadas del incremento de pagos por medios digitales y del aumento de las ciberestafas. Así, las quejas relacionadas con operaciones de pago fraudulentas aumentaron en el país un 18% en 2025 y representaron prácticamente un tercio del total, por encima de las que tuvieron que ver con el cobro de gastos de formalización, las comisiones, la no satisfacción de peticiones de información y documentación por parte de los clientes o conflictos alrededor de la cancelación de productos. El supervisor financiero ha detectado que en este 2026 los expedientes que le están llegando por fraude continúan aumentando.
Cuidado con las redes públicas y filtrado de llamadas
Así que es hora de tomar precauciones y tener en cuenta que, como comenta Juan Manuel Lozano, de Bejarano Abogados, nos encontramos en un momento en el que la tecnología y el desarrollo de la inteligencia artificial suponen un enorme reto: «Vivimos a un ritmo tan frenético que nos hace abrir correos, pinchar enlaces, visitar páginas web, hacer compras en tiendas virtuales en las que ofrecen productos a precios sorprendentemente baratos... Eso nos pone en la diana de sufrir una estafa virtual». Y enfatiza: «Basta con mirar a los adolescentes como abren y cierran a una velocidad vertiginosa publicaciones en redes sociales, aceptan las 'cookies' de páginas que no conocen… Miran, sí, pero no ven, y lo mismo nos pasa a los adultos, y ahí está el peligro».
Porque, efectivamente, el riesgo está en la red. Como expresa Juan Carlos Galindo, investigador y perito especializado en cibercrimen, «hoy el mayor riesgo ya no es que nos roben la tarjeta física, sino los datos para utilizarla de forma fraudulenta». Y lanza las primeras recomendaciones: a la de no perder la tarjeta de vista y no compartir las claves suma la de activar las notificaciones de cada pago. También dice que conviene evitar realizar compras o acceder a la banca online desde redes WiFi públicas o desconocidas (eso que hizo tan mal Laura en Tesalónica). Sólo hay que comprar en páginas web seguras (las que comienzan con https) y de comercios conocidos. También invita a activar la autenticación reforzada siempre que el banco la ofrezca. Conviene, además, revisar periódicamente los movimientos de la cuenta para detectar pequeños cargos sospechosos (eso que hizo bien Ana y de lo que informó a su banco). Galindo recuerda, asimismo, que hay desconfiar de SMS, correos o llamadas que pidan verificar datos bancarios: «Los bancos nunca solicitan claves completas por estos medios», insiste. «Hoy el fraude suele empezar por la ingeniería social: el delincuente consigue que sea la propia víctima quien facilite la información», enfatiza.
Glosario
Phishing: Envío de correos electrónicos fraudulentos que suplantan a tu banco. Incluyen enlaces a páginas web falsas diseñadas para robar tus claves o datos de acceso.
Smishing: Una variante del phishing que utiliza mensajes de texto (SMS) o mensajería instantánea para alertar sobre problemas urgentes, bloqueos de cuentas o transacciones sospechosas, incitándote a hacer clic en un enlace malicioso.
Vishing: Estafa telefónica en la que los delincuentes llaman haciéndose pasar por empleados de tu entidad bancaria. Utilizan tácticas de ingeniería social para infundir miedo o urgencia y conseguir que reveles contraseñas, códigos de seguridad o realices transferencias.
SIM Swapping: Los estafadores consiguen un duplicado de la tarjeta SIM de tu móvil, usurpando tu identidad. Esto les permite interceptar los SMS de verificación y acceder a tu banca online o autorizar pagos.
A esta batería de consejos, Juan Manuel Lozano agrega más, como el de tener actualizado el antivirus en el ordenador. «Muchas veces, la pereza o no querer pagar un antivirus o usar uno gratuito abre las puertas a los estafadores», afirma. En cuanto a la intromisión de «los malos» por el teléfono móvil, confiesa sus propios hábitos personales para evitar llamadas fraudulentas: «Yo utilizo iPhone, y me imagino que en Android será similar, y tiene varias opciones, como el filtro de llamadas o silenciar números desconocidos, que permiten elegir que el teléfono suene sólo con tus contactos o que pregunte el motivo de la llamada y así el propio aparato te avisa de quién es el que te llama y para qué. También existe la opción de agrupar los mensajes en remitentes conocidos o desconocidos«.