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«Cuando me ha faltado el amor he sido un desgraciado con un pincel en la mano»

«Cuando me ha faltado el amor he sido un desgraciado con un pincel en la mano»
Artículo Completo 599 palabras
A sus 90 años, el artista hace un hueco en su ajetreado día a día laboral y abre las puertas de su casa y de su intimidad

Antonio López | Pintor y escultor

«Cuando me ha faltado el amor he sido un desgraciado con un pincel en la mano»

A sus 90 años, el artista hace un hueco en su ajetreado día a día laboral y abre las puertas de su casa y de su intimidad

Regala esta noticia Antonio López, en su casa de Madrid. (Óscar Chamorro)

Isabel Ibáñez

02/05/2026 a las 17:23h.

En casa de Antonio López (Tomelloso, Ciudad Real, 1936) las fotos que importan se cuelgan sin marco en la pared, una chincheta y a correr. ... El encuentro con este gigante en su casona de Madrid devuelve abruptamente al visitante a lo esencial, largos pasillos, pequeñas estancias, olor a madera de casa de abuela, a siglo XX. Dice el artista que vivimos tiempos caóticos, pero aquí, de puertas para adentro, lejos queda la distopía, y todo parece funcionar en un lugar donde el ornamento es el que va imponiendo la vida. Las cosas están ahí para ser usadas, y las hay a miles en este refugio con patio y la palmera que se trajeron de Elche él y su familia. Juguetes de los nietos, cuadros a cientos, libros por doquier, una escultura de su mujer a tamaño casi natural...

Sobre una mesa camilla, dos membrillos que ni cogiéndolos parecen del yeso del que están hechos. Cajas de medicamentos. Al fondo, la cocina con el frigorífico, ese que inmortalizó abierto en 'Nevera nueva' (1991-1994): huevos, botella de leche, pollo entero, cazo con tapa... Y un misterio; por la puerta del electrodoméstico discurre la misma línea horizontal turquesa, a veces discontinua, plantada a brochazos por las paredes de buena parte de la casa, pintada en blanco cuando este color no necesitaba de más calificativos.

Membrillos. (Ó. Chamorro)

– ¿Es creyente?

– Depende de lo que se entienda por ello. Conozco creyentes de verdad que van a misa y creen como podía creer un hombre del siglo XVI. Y eso me impresiona mucho, he estado cerca de todo eso. Pues debajo, bien debajo de toda tu vida, aparece lo religioso en aspectos diversos, como lo espiritual, y de lo espiritual a lo religioso hay un paso. Se puede hacer hoy un arte religioso digno que no se puede comparar con el que se hacía cuando la gente vivía lo religioso como algo de importancia total, atemorizados, pues la religión cristiana es así, está el infierno y Dios castiga.

Obreros y señoritos

– ¿Cuál ha sido el mejor premio?

–Cuando me eligieron para ingresar en la escuela de Bellas Artes; al volver a mi pueblo era feliz.

– En Tomelloso le quieren, ¿no?

– Pienso que sí. Yo quiero a Tomelloso, he estado enamorado del pueblo y de su gente. A la que conocí de joven, la que trabajaba. Los señoritos no trabajaban, pero los obreros, muchísimo. Me quedé con eso y ha sido un esquema que me ha servido para vivir. He pensado que eso era lo que tenía valor y lo otro me parecía despreciable, personas que no sabían vivir, unos idiotas.

– ¿Suele votar?

– La justicia es un sueño del hombre. En la naturaleza no hay justicia. Nacen personas deformes, niños que se mueren... Y si existe, tiene unas reglas que el hombre no entiende. El hombre sueña con la justicia, y cuando veo la injusticia, me parece un fracaso del hombre , la sociedad no va en la dirección de la justicia.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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