Daniella Cabello posa junto a su padre, Diosdado Cabello, en una imagen de archivo difundida en redes para reivindicar su militancia chavista desde la adolescencia. Redes.
Reportajes la herencia del poder Daniela Cabello, la 'influencer' y musa chavista hecha ministra de Turismo por 'papá' Diosdado para vender un país en ruinasA los 33 años, la hija del hombre fuerte del chavismo asume un ministerio tras haber puesto rostro a la propaganda oficial, producir el programa que estigmatiza a la oposición y exhibir en redes una normalidad blindada.
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Julio César R. A. Publicada 26 febrero 2026 02:02hDaniella Cabello no llegó al Ministerio de Turismo de Venezuela, más bien aterrizó en él con un billete en primera clase. Tiene 33 años, un apellido que pesa más que cualquier currículum y un cargo que en el chavismo no se gana: se hereda.
Delcy Rodríguez la nombró ministra en un Gobierno que se reordena bajo presión internacional y con una economía sostenida a base de parches, sanciones sorteadas y propaganda.
El turismo —ese "petróleo que no se acaba" del que habla el oficialismo venezolano— es una cartera simbólica, un ministerio para la foto, la feria internacional y el vídeo pulido de redes sociales. Un escaparate. Y Daniella Cabello es, ante todo, eso: una imagen.
Daniella Cabello en su despacho, en una imagen difundida por su equipo en redes sociales para proyectar una rutina de trabajo "normalizada". Redes.
La heredera del poder
Nacida en 1992, Daniella Desirée Cabello Contreras creció dentro del ecosistema del chavismo. Su trayectoria académica ha sido difusa en los registros públicos: inició estudios universitarios en Ciencias Políticas, sin titulación conocida, y se formó en áreas vinculadas a la gestión pública en instituciones del Estado.
Su carrera profesional no se construyó en el sector turístico ni en la empresa privada. Se forjó, de principio a fin, dentro del aparato gubernamental de Venezuela.
Antes de llegar al ministerio presidió la Fundación Marca País —creada para vender la "marca Venezuela" al exterior— y la Agencia de Promoción de Exportaciones; dos oficinas pensadas para proyectar normalidad en un país que se vacía por la frontera.
En ambas, su tarea fue vender un país que se desmorona puertas adentro. Ahora el reto es mayor: le toca vender un destino al que apenas llegan turistas.
No es la primera vez que el turismo queda en familia. Entre 2015 y 2019 el ministerio lo ocupó su madre, Marleny Contreras, exdiputada y figura orgánica del chavismo.
Lo que hace entender que en Venezuela los cargos no rotan, se heredan. El Estado funciona como una finca en la que los ministerios cambian de manos dentro del mismo círculo íntimo.
El apellido Cabello es una marca de poder. Daniella lo porta con naturalidad en redes sociales, donde se muestra como madre, cantante, productora televisiva y, ahora, ministra.
Daniella Cabello, entonces menor de edad, posa junto a Hugo Chávez y su padre, Diosdado, en una imagen de 2011 que ella misma recuperó en redes para reivindicar su militancia chavista desde la adolescencia. Redes.
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Diosdado Cabello no es un ministro más: es, desde hace más de dos décadas, uno de los hombres más poderosos del chavismo.
Militar de formación, acompañó a Hugo Chávez en el intento de golpe de Estado de 1992 y se convirtió después en uno de los pilares del régimen.
Fue presidente de la Asamblea Nacional, vicepresidente del partido gobernante (PSUV) y hoy controla el Ministerio del Interior, desde el que gravita el aparato de seguridad del Estado.
Su figura se asocia al ala más dura del chavismo. Desde 2014 conduce el programa de televisión Con el mazo dando, un espacio de señalamiento público de opositores, periodistas y disidentes, convertido en instrumento de intimidación política.
Estados Unidos lo sancionó en 2018 y mantiene desde 2020 una recompensa de 25 millones de dólares por información que conduzca a su captura, en el marco de investigaciones por corrupción y narcotráfico que el Gobierno venezolano niega.
En la arquitectura del poder chavista, Cabello ha sido durante años el "número dos" y uno de los principales operadores de la lealtad interna.
Daniella Diosdado y Nicolás Maduro durante el lanzamiento de la campaña "Venezuela: Si vienes, lo entiendes", una estrategia impulsada por el Gobierno para promover la imagen del país en el exterior. Redes.
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Daniella Cabello creció bajo la sombra de Hugo Chávez. Le cantó al comandante en actos oficiales, puso su rostro al videoclip de la feria internacional de turismo y convirtió su incipiente carrera musical en un gesto de adhesión política.
Aprendió pronto que en Venezuela la política es escenografía: la escena importa tanto como el cargo. También se integró al plató familiar: fue productora de "Con el mazo dando", el programa de su padre.
Su nombramiento como ministra lo firma Delcy Rodríguez, hoy presidenta encargada y figura central del régimen tras la salida de Nicolás Maduro del primer plano del poder.
Delcy —hermana de Jorge Rodríguez, otro de los hombres fuertes del chavismo— encarna la continuidad del núcleo duro. Colocar a la hija de Diosdado en un ministerio visible no es solo un gesto de confianza: es un mensaje interno de blindaje del apellido dentro del reparto de cuotas del poder.
Daniella Diosdado conversa con Delcy Rodríguez en un acto nocturno de agenda oficial. Redes.
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La escena importa tanto como el cargo. Por eso su primer gesto como ministra fue grabar un vídeo: gafas de sol porque "no le dio tiempo de arreglarse", dejar a su hija en el colegio, reunión internacional, tacones al final del día. Influencer institucional en un país que sobrevive con sueldos que no alcanzan para comer.
La secuencia no pasó desapercibida. En redes, el contraste fue inmediato: mientras millones de venezolanos viven entre apagones, salarios pulverizados y migración forzada, la nueva ministra exhibía una normalidad pulida.
No era una discusión estética. Era la grieta entre una élite que se gobierna a sí misma y un país que sobrevive como puede. La imagen, pensada para humanizar, terminó subrayando la distancia.
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Daniella Cabello no es sólo hija del poder. También está sancionada por él. En noviembre de 2024, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos la incluyó en la lista de funcionarios chavistas señalados por apoyar políticas "antidemocráticas".
EEUU percibe a Cabello como "principal saboteador" de Delcy en Venezuela con el general Padrino como árbitroMientras, ella habla de "multidestino", de "cartera de inversión", de "motor turismo". Palabras limpias para una realidad áspera: aeropuertos sin rutas, hoteles vacíos, países que recomiendan no viajar a Venezuela, infraestructuras colapsadas, inseguridad estructural.
El turismo como tabla de salvación funciona como consigna cuando el Estado no garantiza ni luz ni agua. En el chavismo, las consignas sustituyen a las políticas públicas.
Su perfil es el de una heredera política con estética pop: cantante en el lanzamiento del relato oficial, productora del programa de su padre, funcionaria sancionada, ahora ministra de un sector fantasma.
No llega para transformar el turismo venezolano, llega para administrar un símbolo. Para ponerle rostro joven a un poder viejo. Para recordar que, en la Venezuela del chavismo, el poder no se gana: ya tiene apellidos.