En uno de los primeros momentos de su intervención en la primera sesión del juicio oral que se sigue en la Diputación de Badajoz contra David Sánchez Pérez-Castejón, su abogado defensor, Emilio Cortés, sorprendió a los presentes pidiendo expresamente al tribunal que permitiera que constase en la causa los títulos homologados en España del artista que había cursado en Rusia. No pareció este tema, durante el periodo de instrucción, una cuestión importante. Por eso, chocó que fuera una de las primeras decisiones que el experto jurista penal tomó en las denominadas actuaciones previas. Quiso adelantarse a los acontecimientos.
Minutos antes de que comenzara la sesión, a las puertas de la Audiencia Provincial, Alexis Aneas, abogado de la asociación Liberum -que ejerce una de las acusaciones populares- había anunciado una "nueva prueba clave" para el desarrollo del juicio. En el plenario, este letrado recogió guante de Cortés y solicitó en su turno de intervenciones que el acusado entregara los diplomas originales de sus estudios en Rusia y no las homologaciones, conseguidas como luego se ha comprobado de una manera exprés en España.
Los originales, o copias compulsadas, nunca fueron entregados por el músico ni en el proceso administrativo cuando se presentó a la plaza en junio de 2017 -para algunos expertos este hecho, de no corregirse en el periodo de subsanaciones, le hubiera supuesto la no admisión a la prueba y por lo tanto hubiese quedado inhabilitado para conseguir la plaza- ni tampoco a lo largo de todo el proceso judicial.
La cuestión no es baladí. En el cómputo de baremación del total de los 11 aspirantes, el hermano del presidente del Gobierno obtuvo la máxima puntuación en el apartado de títulos, con 15 puntos en relación a la "Titulación Académica de Profesor Superior de Música, especialidad en Dirección de Orquesta".
Lo que adjuntó en su expediente fueron dos diplomas en español traducidos en septiembre y noviembre de 2010, respectivamente, y homologados por el Ministerio de Educación sólo unos días después de haber iniciado los expedientes, cuando lo normal es que la documentación requerida tarde en cursarse no sólo meses, sino años, y mucho más si no son de la Unión Europea, como es el caso.
David Sánchez no estudió en España ningún tipo de artes musicales. Tampoco estuvo en conservatorios durante su infancia. Fue cuando se trasladó a Rusia -después de haber estudiado ICADE en la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid- cuando comenzó en el Conservatorio Estatal de San Petersburgo Rimsky-Korsakov, donde, según el currículum que presentó al concurso, se graduó en las cátedras de Composición, Profesor de Teoría Musical y Dirección Operística y de Orquesta Sinfónica. Todo ello, según señala, entre los años 1998 y 2010.
La traducción del primer diploma con la especialidad de Composición se realizó por una empresa especializada en interpretación de idiomas -requisito imprescindible para la homologación- el 3 de septiembre de 2010 y ya el 27 de ese mes obtiene, con la firma del subdirector general del Ministerio de Educación, la homologación a efectos de Licenciado Universitario.
La declaración jurada del otro diploma sigue los mismos pasos. Primero la traducción a comienzos de noviembre de ese mismo año e, igualmente, la homologación la obtiene unos días más tarde, el 23, en esta ocasión en la especialidad en Dirección de Orquesta.
El procedimiento de homologación de títulos extranjeros no europeos se regula por un real decreto. Los plazos nunca suelen bajar de los seis meses, según todos los expertos consultados, quienes apuntan que la documentación tiene que enviarse primero al Ministerio de Exteriores, donde se encuentra la Oficina de Interpretación de Lenguas. Es al cuerpo de traductores e intérpretes del Estado dentro de este organismo donde hay que presentar como requisito imprescindible una traducción jurada realizada por un traductor habilitado. Luego, hay que dirigirse al Ministerio de Educación para poder conseguir la convalidación definitiva.
"Siempre son procesos muy largos", exponen dichos expertos. Sin embargo, en 2010, David Sánchez tuvo la fortuna de obtenerlo en tan sólo unos días. En aquel tiempo, el músico se trasladó de Rusia a España para trabajar en distintos proyectos dentro del Ciclo de Música programado para el Ayuntamiento de Madrid.
En las bases del concurso, publicadas el 19 de mayo de 2017, se subraya que "además de las funciones generales que como personal directivo profesional le corresponden", las funciones esenciales del cargo son la "coordinación de las actividades de los Conservatorios Superior y Profesional" pero también la "dirección de orquesta sinfónica, banda sinfónica y orquesta de cámara".
"Hemos pedido que se aporten a la causa los títulos originales en ruso, pero también las copias de las solicitudes de las dos homologaciones para comprobar las fechas y cómo es posible que los trámites duraran tan poco tiempo", señaló ayer a este periódico el abogado Alexis Aneas.