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Una veintena de países considera que esta tecnología representa ya una amenaza crítica. La destrucción de empleo, entre las mayores preocupaciones.
Los efectos adversos de la inteligencia artificial se perfilan como el riesgo que más aumentará en gravedad en la próxima década, según el informe Global Risk 2026 del Foro Económico Mundial presentado en Davos. La encuesta de percepción de riesgos, que reúne las opiniones de más de 1.300 expertos y líderes políticos y empresariales, sitúa a la IA en el puesto 30 entre los riesgos a corto plazo, pero la eleva al quinto a diez años vista, lo que refleja una preocupación creciente por su impacto sistémico a medida que la tecnología avanza.
Para los empresarios de una veintena de países ya representa una amenaza crítica inmediata, según los datos de una segunda encuesta del informe, que recoge el pulso de 11.000 ejecutivos.
En Alemania, se considera el mayor riesgo para el país; en Estados Unidos ocupa el cuarto lugar, y en Bélgica, el quinto. Los ejecutivos españoles, sin embargo, no la sitúan entre las cinco principales vulnerabilidades, y señalan la polarización social como el riesgo más relevante.
El informe aborda tres de las amenazas de la IA: su impacto en el empleo, la pérdida de identidad y los riesgos militares.
Destrucción de empleo
La IA amenaza con reemplazar al trabajo humano a "una escala histórica". La pérdida de empleo de trabajadores cualificados abre la puerta a un deterioro económico y social en ciudades que hoy son polos de conocimiento y servicios. El proceso sería similar al que vivieron las ciudades del cinturón de óxido de EEUU tras la desindustrialización, pero afectaría a urbes que han prosperado gracias a los trabajadores de cuello blanco. Este escenario podría "generar una fuerza política poderosa y descontenta".
Además, se alerta de que una generación de jóvenes universitarios puede verse abocada a empleos temporales o mal remunerados, lo que aumenta el riesgo de inestabilidad social y de radicalización política.
Pérdida de identidad
Los expertos dibujan un futuro incierto a medida que la IA asume más tareas y las habilidades humanas "se atrofian". Si bien podría surgir una era dorada de creatividad, ocio y aprendizaje, no se puede descartar una deriva hacia "la falta de propósito, la apatía y el deterioro social".
Muchas personas perderán su identidad profesional y sentirán que no tienen un rol claro en la sociedad. Además, la dependencia excesiva de la IA puede erosionar habilidades humanas y reducir el pensamiento crítico de los individuos. En un escenario extremo, gran parte del control sobre la sociedad podría cederse a la IA.
Riesgos militares
Por último, el creciente uso de sistemas de IA en el ámbito militar eleva la posibilidad de errores o malos usos. Los sistemas de IA pueden identificar amenazas de forma incorrecta, actuar de manera impredecible ante situaciones no previstas y ser vulnerables a sabotajes mediante la manipulación de datos. Debido a la velocidad a la que operan los sistemas de IA, una crisis militar que antes tardaba días en desarrollarse podría escalar en segundos.
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