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Economía

De vender ropa en Londres sin saber inglés a liderar un imperio familiar de moda

De vender ropa en Londres sin saber inglés a liderar un imperio familiar de moda
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Mercedes Ortega llegó a Londres con 18 años para aprender inglés y acabó vendiendo ropa con una sola frase apuntada en la mano: Can I help you?. Décadas después, aquella experiencia se ha transformado en Brownie, una firma de moda con 130 tiendas en todo el mundo, dirigida hoy junto a sus hijos y convertida en uno de los ejemplos más reconocibles de empresa familiar del sector textil español. La empresaria repasa los orígenes del negocio, la pérdida de su marido y las claves que han permitido a la marca crecer durante dos décadas. Leer
Estilo de VidaDe vender ropa en Londres sin saber inglés a liderar un imperio familiar de modaActualizado 6 JUN. 2026 - 00:32Mercedes Ortega lidera Brownie, una firma de moda femenina que en España tiene 80 puntos de venta entre tiendas propias y córners en El Corte Inglés.

Mercedes Ortega llegó a Londres con 18 años para aprender inglés y acabó vendiendo ropa con una sola frase apuntada en la mano: Can I help you?. Décadas después, aquella experiencia se ha transformado en Brownie, una firma de moda con 130 tiendas en todo el mundo, dirigida hoy junto a sus hijos y convertida en uno de los ejemplos más reconocibles de empresa familiar del sector textil español. La empresaria repasa los orígenes del negocio, la pérdida de su marido y las claves que han permitido a la marca crecer durante dos décadas.

Can I help you?Es la frase que Mercedes Ortega (Barcelona, 1958) tenía apuntada en la mano cuando empezó a trabajar en una tienda de ropa de Londres con 18 años. "Me marché un año para aprender inglés, pero un día fui a comprarme unos pantalones y el dueño de la tienda me dijo que si quería trabajar de dependienta". La falta de dominio del idioma no impidió que vendiera "como una descosida". Al regresar a Barcelona, Ortega decidió abrir su propio negocio de moda, que fue expandiendo hasta que junto a su marido, Juan Morera, fundó Brownie hace 20 años, una firma que actualmente tiene 130 tiendas a nivel internacional, 80 de ellas en España. Morera falleció hace diez años, pero Ortega ha continuado al frente de este negocio donde se visten las jovencitas (y muchas veces también sus madres) mientras toma la medida a sus tres hijos, ya incorporados a la empresa. El mayor, Juan, es el consejero delegado; Lucas es director corporativo, y Mar (que tiene su propia marca) se ha incorporado al departamento de Tendencias. Con sus dos nueras trabajando también en Brownie, todo queda en casa.

En su casa, precisamente, aprendió lo que es tener un negocio con el hotel-restaurante que regentaban sus padres. ¿Qué recuerda?Ver a mis padres tristes porque tuvieron una mala experiencia con unos socios. Aprendí de eso.También creció viendo a sus tías coser, pero en un negocio propio hay mucha tela que cortar. ¿Por qué decidió aventurarse?Tuve claro que quería abrir tiendas de ropa al volver a España y me funcionó muy bien la empresa porque tenía una clientela muy privilegiada.¿Qué le dijeron sus padres cuando se hizo emprendedora a finales de los setenta?Para empezar, mi madre se desmayó cuando me llevaron al aeropuerto para coger el vuelo a Londres... Yo era una rebelde con causa; primero quise ser azafata de vuelo porque quería viajar, pero cuando mi madre vio que venía de Reino Unido con ganas de trabajar le encantó.Juan [su marido] venía de una familia de tradición textil y tenía su negocio; usted, el suyo. ¿En qué momento decidieron casarse profesionalmente?En 2005 él tuvo una crisis porque los fabricantes no le pagaban y le aconsejé cerrar. Yo vi que en España no había tiendas para jóvenes, sólo para niños o adultos; había una oportunidad de negocio y la aprovechamos. Mi marido tenía mentalidad de empresario y quería abrir más tiendas, así que Brownie me empezó a dar tanto trabajo que tuve que cerrar mis otros negocios.¿En qué momento se dieron cuenta de que lo que parecía al principio un 'marrón' iba a ser un éxito?Cuando vimos que la gente hacía cola para entrar a la tienda. Volverse empresario tampoco es tan difícil; mi marido controlaba el sector y él me da daba mucha seguridad, éramos un pack. Esa bicefalia fue clave para el éxito de la marca.Brownie y usted se mantuvieron en pie tras su pérdida. ¿Cómo lo consiguió?Fue el peor momento de mi vida. Por suerte mi hijo Juan se incorporó cuando su padre falleció. La gente con los cargos más importantes tienen que ser de la familia; son los que más luchan por el negocio, siempre que sean profesionales, claro.Cualquiera le dice a un hijo que no da la talla, ¿no?Yo me atrevo a decirles cuando algo me parece mal y ellos se lo toman bien y me dan la razón. No doy puntada sin hilo y antes de hablar me preparo. Gato viejo ve mucho más que uno joven.¿Y araña antes que delegar?Claro que delego en gente joven y profesional, pero controlo, les hago reflexionar. Los jóvenes están muy preparados pero el alma de este negocio y la que lo siente al 100x100 soy yo.Parece que habemus jefa durante varias temporadas más.Siento la responsabilidad, no les puedo dejar aquí solos. Cuando mis amigas me preguntan si me voy a jubilar les digo que nunca. Esto no es un trabajo cansado, sino que me lo paso bomba. En esta vida te tiene que gustar mucho lo que haces.Tiene pinta de tener don de gentes y capacidad de convicción.Soy una persona muy abierta a todo y siempre he sido muy recta: si empiezo algo, lo acabo. Yo no repliego las velas jamás.Además de la constancia y el tándem que formaron, ¿cuáles han sido las claves para que la marca despunte tanto?Una estética natural, no ostentosa, con prendas monas y fomentar una imagen de gente joven que busca tendencias. Ahora tenemos que mantenernos y hacerlo bien. Empezar algo de cero y subir es fácil, pero mantenerte es muy complicado. En las empresas nunca se hace todo bien al 100%.Están inmersos en un ambicioso plan de expansión. ¿No le da vértigo?Antes no soportaba pensar que tenía decenas de tiendas y me daba vértigo que tanta gente dependiera de nosotros. Ya me dijeron que no podemos parar, así que no paremos.Tienen presencia internacional en mercados como Portugal, Andorra, Francia, México, Chile o Uruguay. En Estados Unidos podrían entender el nombre de la marca...No es el momento de llegar allí.Vio en sus propios padres lo que puede pasar cuando se tienen socios y las cosas no salen bien. ¿Se arriesgaría?No nos lo planteamos. Es un tema que ni sale en las comidas familiares.Ha sacado usted el tema... ¿cuánto se habla de la empresa en esas comidas?Yo a veces intento sacarlo pero mi hijo Juan lo corta rápido (risas).Por cierto, ¿por qué el nombre de Brownie?Mi hija Mar quería un perro desde pequeña, pero mi marido decía: "Yo chuchos, no". La niña lo deseaba tanto que al final el Papá Noel de hace veinte años le trajo un caniche toy marrón al que bautizamos como Brownie. Al poco tiempo ya teníamos también el nombre del negocio.Además de las mascotas, ¿qué aficiones tiene?Hago ballet, tonificación, juego al bridge que me encanta y al golf. Ahora he empezado a tocar el piano con una concertista. Nunca se sabe todo.El exatleta que creó una empresa de membrillo 'gourmet' a los 80 añosQué es el 'poolworking', la moda que crece al calor del teletrabajoUn business más caro pero más gourmet: así compensan las aerolíneas la subida de precios Comentar ÚLTIMA HORA
Fuente original: Leer en Expansión
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