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Del salmorejo a las tortillitas de camarones: de ruta por Andalucía sin salir de Málaga

Del salmorejo a las tortillitas de camarones: de ruta por Andalucía sin salir de Málaga
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Aprovechamos el 28F para recorrer algunos restaurantes que ofrecen en nuestra provincia los sabores típicos de otras zonas de la Comunidad

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Del salmorejo a las tortillitas de camarones: de ruta por Andalucía sin salir de Málaga

Aprovechamos el 28F para recorrer algunos restaurantes que ofrecen en nuestra provincia los sabores típicos de otras zonas de la Comunidad

Marina Martínez

Sábado, 28 de febrero 2026, 00:20

... bote pronto le viene a la cabeza también más de un plato y producto típico: desde el salmorejo y el flamenquín de Córdoba hasta las tortillitas de camarones de Cádiz o las gambas y las albóndigas de choco de Huelva. Quien tenga antojo ya no necesita salir de Málaga. Son ya unos cuantos los emprendedores que han decidido instalarse en nuestra provincia para traer un trozo de la suya. Aprovechando el 28F, recorremos algunos de esos lugares.

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Tataki que prepara Javier Reyes en El Comienzo.

Abrió el pasado verano en Churriana, pero es como si estuviera en su Cádiz. De hecho, todas las indicaciones que Javier Reyes tiene en la puerta apuntan a varias localidades gaditanas, entre las que no se incluye su Barbate natal. «Porque está aquí», advierte este inquieto cocinero enamorado de su tierra y, como no podía ser de otra forma, del atún. Es el protagonista de la carta que sustenta El Comienzo, restaurante con el que empezaba una nueva etapa, huyendo de la vorágine de sus tabernas en el Centro y el barrio de La Paz. En julio de 2025 quiso hacer un punto y aparte y arrancar de cero en plena calle Torremolinos, en un modesto local con seis mesas en el interior y otras cinco en la terraza. Buscaba algo más cercano, más familiar. Tanto que su mujer, Vanesa Isturiz, es su mano derecha en el negocio... y la 'culpable' de que acabara afincándose en Málaga.

Tras su paso por distintas cocinas, tanto de hoteles como de cadenas de restauración y hasta las suyas propias, Javier Reyes se consagra al producto de su tierra, desde los chicharrones hasta el queso payoyo o las croquetas y las albóndigas de choco. Aunque el rey de su carta es el atún en múltiples formas: tanto el clásico morrillo o mormo a la parrilla como propuestas más creativas. Por ejemplo, la falsa lasaña de atún marinado con tortillitas de camarones y nube de payoyo; o el taco barbateño con tortita de maíz, guacamole y atún marinado. Además de otros imprescindibles como el tartar de atún trufado con huevo frito o el de atún picante con salsa de mango. Aunque no todo es atún, también tienen su hueco la vaca retinta en forma de entrecot o albondiguillas, el pan bao frito de pollo al curry o el cruasán de costilla barbacoa, kimchi y huevo frito. «Cocina gaditana con un guiño a Japón y Perú», resume el barbateño, que juega habitualmente con el producto de temporada, el mercado y las sugerencias.

  1. Er Pichi de Cai

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Tortillitas de camarones de Er Pichi de Cai.

Más desenfadado es este concepto también gaditano y más extendido aún. Y es que cuando se piensa en cocina gaditana en Málaga, el primer nombre que se suele venir a la cabeza es Er Pichi de Cai, tapeo informal que tiene su origen en Huelin en 2017, pero que poco a poco ha ido ganando terreno hasta extenderse por media Málaga y parte de la provincia.

Ocho locales suma ya (seis en la capital, otro en Alhaurín de la Torre y un octavo en Fuengirola, inaugurado hace apenas un mes) dentro de un plan de expansión que contempla otras localidades cercanas e incluso el salto a otros puntos de Andalucía. Israel Vieyte e Iñaki Teijón son los artífices de este fenómeno hostelero especializado en cocina gaditana, con especialidades ineludibles como las tortillitas de camarones, las papas aliñás, el atún en manteca o los chicharrones.

  1. De Huelva / Los Choqueros / La Lepera

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El pescado y el marisco centran la carta de los restaurantes De Huelva, Los Choqueros y La Lepera. Mairlú Báez

La familia García Gómez está detrás de esta pequeña red de restaurantes con sabor a Huelva que iniciaron en el barrio de Huelin hace casi diez años junto a Daniel De Garay y Laura Galicia. No tiene pérdida, De Huelva le pusieron por nombre. Como se puede imaginar quien aún no lo conozca, mucho sabor marinero de la costa onubense y, sobre todo, ganas de hacerse un hueco en el mapa gastronómico malagueño.

Fueron valientes eligiendo una zona habituada al pescado y el marisco, pero pasado el tiempo, no sólo se han afianzado con su oferta, sino que además han ido creciendo. Primero, con Los Choqueros, taberna que inauguraban en 2022 y, el pasado verano, con La Lepera, a pocos pasos de aquella, en el mismo Camino del Pato, como homenaje a la matriarca, Encarna Gómez, la lepera. Albóndigas de choco, chicharrones, atún en manteca y, por supuesto, gambas son algunos de sus imprescindibles.

  1. La Taberna de Monroy

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En La Taberna de Monroy, Carmen y Alejandro dominan muy bien los guisos cordobeses.

Para Alejandro Fernández, su restaurante siempre ha sido una pasión más que un negocio. Quizás por eso sus platos saben a autenticidad. Pero con un sello indiscutible: el de un cordobés de Montilla que ha ido evolucionando como empresario, aunque manteniendo esa esencia de 'outsider' de la cocina. Siempre sin querer hacer mucho ruido, cocinando a fuego lento, tanto la carta como sus establecimientos. Primero en Las Chapas como Terral Gastrobar y, después en el Centro, como La Taberna de Monroy y la Vinoteca de Moreno. Hasta que hace un par de años decidió apartarse del mundanal ruido y mudarse al Puerto de la Torre.

Allí da continuidad a su Taberna de Monroy junto a su mujer, Carmen Pozo, manteniendo su concepto de exclusividad para apenas doce personas. Lo suyo es dejarse llevar por sus guisos típicos, especialmente el rabo de toro, la joya de la corona. Sin olvidar la mazamorra, el salmorejo, el pisto cordobés o las habas con papada ibérica y huevo frito. Tampoco descuida Alejandro la bodega, otra de sus pasiones. Unas 500 referencias dan buena cuenta.

  1. Casa Antonio

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Platos típicos de la cocina cordobesa que ofrecen en Casa Antonio. Migue Fernández

Cocina casera cordobesa es también la apuesta de Antonio Expósito y Pilar Pérez desde hace catorce años en Teatinos. Allí, en la calle Parménides, recalaron con la intención de cambiar de aires. «Lo que empezó como una pizzería ahora es un restaurante de fuegos», recuerda este afable cordobés que arrancó con dos personas y ya cuenta con un equipo de doce para un restaurante que también ha ido creciendo a la par, ampliando sus instalaciones hasta abarcar una capacidad de cerca de 150 comensales. Cocina tradicional cordobesa es su fuerte. No faltan el típico flamenquín, el rabo de toro ni el salmorejo.

Aunque otro de sus pilares es la carne madurada. De hecho, cuenta con una cámara de maduración surtida de carnes selectas, como buey, wagyu japonés o vaca Sashi, cuyas carnes se caracterizan por su sabor, ternura y jugosidad. Este apartado se completa con propuestas que van desde entrecot, solomillo y carrilleras, hasta pierna de chivo lechal, cochinillo, codillo o chuletón del Valle de los Pedroches.

  1. D'Graná

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El concepto granadino de la tapa es la base de este establecimiento situado en Torremolinos.

Si hay algo típico en Granada es la tapa con la bebida. Zeus Anguita y José Manuel de la Torre se han traído ese concepto a Málaga. Concretamente, a Torremolinos. Desde hace ocho años, este tándem formado por un cordobés y un granadino apuestan por este formato que no existía en la zona y que llevaban en su ADN. Con cada bebida ofrecen una tapa gratuita. No es a elegir, avisa Zeus.

Aunque lo raro será que no guste. Desde callos hasta tortilla, montaditos, migas, arroz o carne en salsa. Quien quiera, además, compartir otros platos en ese mismo ambiente informal de tapeo, cuenta con otras opciones como las roscas, las ensaladas, los huevos rotos y el flamenquín, entre otras tantas elaboraciones. En su top de ventas, las patatas bravas y el tartar de jamón serrano.

  1. La Cueva de 1900

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Migas al estilo granadino que se sirven en La Cueva de 1900.

Granada también tiene presencia en el Centro de Málaga de la mano de esta empresa familiar granadina que se inició en el despiece y secado de jamón y en la fabricación de embutido en los años setenta. Ese fue el germen de una firma que evolucionó hacia la hostelería, aunque manteniendo aquella esencia que aún hoy perdura tanto en su ciudad de origen como en sus restaurantes.

En ellos destaca, no sólo el jamón y la chacina de elaboración propia, sino también esa filosofía tan granadina de cerveza-tapa y de los platos para compartir, con propuestas como el paté de la casa, las berenjenas fritas con miel, el lomo de bacalao en tempura, los canelones de carrillera asada o las migas al estilo granadino con pimiento verde, longaniza, panceta y melón.

  1. Casa Gaspar

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Una de las especialidades de Casa Gaspar es la casquería típica de Jaén.

Sus vacaciones en la Costa del Sol fueron determinantes para que Gaspar Rodríguez se decidiera a emprender en Málaga. Hace 15 años se trajo a Benalmádena un pedazo de su tierra, la localidad jiennense de Arquillos para más señas, en forma de restaurante. Tercera generación de hosteleros, Gaspar mantuvo el nombre en su nuevo proyecto malagueño, donde ofrece platos típicos de la cocina jiennense, especialmente la casquería.

Son muchos los que acuden al establecimiento en busca de esas elaboraciones caseras preparadas con producto local. «Aquí no es tan fácil encontrar orejas o sesos, los traemos de Jaén, allí es algo que se come habitualmente». De ahí que buena parte de los clientes de Gaspar vayan exclusivamente en busca de esos platos caseros como los andrajos (un guiso típico de la zona con masa de harina y conejo o bacalao), los sesos al ajillo, paté de perdiz, asaduras, oreja en salsa, morro o chotillo frito con ajos.

  1. 6700 By Bacus

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Tartar de atún de 6700 By Bacus, de origen almeriense e influencias asiáticas.

Almería es el punto de origen de este restaurante cuyos fogones capitanea Pablo Fuente, un apasionado del mar que nació en Madrid pero que con 18 años buscó el salitre como una necesidad y acabó en la capital almeriense. Allí, desde hace once años, lleva el timón de Bacus, establecimiento no exactamente de platos tradicionales almerienses pero sí con guiños y producto local. Se trata de una cocina fusión que desde enero de 2025 tiene otra sede en Málaga. Bajo el nombre de 6700 by Bacus, sirve en La Malagueta esos platos que beben de sus viajes... y de la despensa almeriense. No tiene que recurrir a fuera de Andalucía (ni de España) para encontrar el producto.

«Todo lo que vemos en Asia lo intentamos traer aquí, pero ahora ya los ingredientes los encuentro cerca, hay ya invernaderos en Almería que cultivan todo lo que necesito, incluso algunos tan específicos como el cilantro thai», reconoce este cocinero que ha pasado por fogones como los de Quique Dacosta o Martín Berasategui, y que hoy disfruta simplemente haciendo pruebas con una dorada de estero, su último descubrimiento.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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