Como otras sociedades tempranas, Caral desarrolló conocimientos astronómicos con fines espirituales y de predicción climática. Hasta ahora, la mayoría de los observatorios conocidos se concentraban en los centros urbanos del valle. El nuevo hallazgo en Áspero, un asentamiento costero ubicado a 700 metros del océano Pacífico y a casi 3 kilómetros del observatorio del valle de Caral, amplía ese mapa.
Para los expertos, el sitio demuestra que la astronomía tenía un alcance mayor del que se creía y que influía directamente en decisiones urbanas, incluidas las actividades de pesca y marisqueo. La presencia de un observatorio costero contemporáneo también sugiere que el conocimiento astronómico no se centralizaba en un solo núcleo, sino que circulaba entre asentamientos que monitoreaban el cielo desde perspectivas complementarias.
El informe detalla que el observatorio ocupaba una posición estratégica junto a los principales edificios piramidales de Áspero. Los arqueólogos identificaron cuatro etapas constructivas: primero funcionó como un edificio público ceremonial; después incorporó estructuras e iconografías asociadas a la observación de los astros; más tarde operó como observatorio formal; y finalmente quedó cubierto por áreas residenciales, lo que marcó la pérdida de su función original.“Áspero no fue únicamente un centro pesquero, sino también un espacio de generación de conocimiento científico y ritual, donde la observación de los astros le hizo conocer y prever los cambios del ambiente”, dijo el Ministerio de Cultura de Perú, en un comunicado.
El equipo multidisciplinario continúa con las pruebas de datación por radiocarbono para precisar la cronología del edificio y con el análisis de las marcas y orientaciones que contiene la estructura.