Champions
Dos semifinales de Champions del vértigo al tablero de ajedrezEl empacho de goles que propiciaron los demoledores ataques del PSG y el Bayern dejó paso a una batalla táctica entre Atlético y Arsenal en la que curiosamente se registraron más tiros
Regala esta noticia Antoine Grizmann dispara a puerta durante el partido ante el Arsenal. (I. Infantes / Reuters)Madrid
30/04/2026 Actualizado a las 13:55h.La primera entrega de las semifinales de la Champions arrojó una dicotomía entre el espectáculo ofensivo y el rigor defensivo. Dos peleas por sendos billetes ... para la final del 30 de mayo en Budapest y dos partidos enfrentados por su concepción del fútbol, distinta pero igualmente válida y competitiva en la intentona por plantarse en el partido con el que todos sueñan, el que decide el nuevo dueño del trofeo más deseado en la competición de clubes por excelencia.
Parque de los Príncipes de París, con una vertiginosa exhibición de fuegos artificiales en la Ciudad de la Luz. La capital francesa se vistió de gala para asistir al esperado toma y daca entre los dos ataques más exuberantes del planeta y la batalla ni mucho menos decepcionó, para instalar en el imaginario colectivo una de los mejores encuentros que se recuerdan en el aspecto ofensivo.Nueve goles, con todas las estrellas viendo puerta y un desempeño individual al servicio del colectivo. Habrá quien diga que faltó rigor defensivo, y puede que en algún caso no le falte razón, pero lo cierto es que el reparto de goles tuvo más relación con el acierto y la capacidad de desequilibrio de los hombres llamados a marcar las diferencias que con la falta de acierto o incluso compromiso a la hora de defender la puerta propia.
Noticias relacionadas
Champions | Semifinales
Champions | Semifinales
Atlético y Arsenal tomaron el relevo en un ensordecedor Metropolitano, capaz de crear una atmósfera única que, merced a ese aluvión de rollos de papel higiénico antes del comienzo, recordó a otras épocas y emplazamientos del fútbol.
Mínima concesión
Colchoneros y 'gunners' depararon una nueva pugna sin cuartel, menos fastuosa en lo ofensivo, pero rica táctica y defensivamente, más parecida a lo que ocurre sobre un tablero de ajedrez. Mínima concesión al rival y un tanto para cada contrincante desde el punto de penalti. Más allá de la polémica arbitral, que se trata de agitar principalmente desde la prensa inglesa, el Atlético de Simeone tiene motivos para el optimismo, pues a pesar de sufrir de inicio debido a la superioridad del Arsenal en el centro del campo, consiguió arrinconar en sus dominios al rival en un tramo final de partido en el que por momentos mereció la victoria.
Curiosamente, y a pesar del evidente contraste de estilos, se produjeron más tiros en el Metropolitano, 29, que en el Parque de los Príncipes, 22.
Y es que el cuadro de Mikel Arteta dista mucho del que arrasó en la primera mitad del curso. Un tanto ahogado por los problemas físicos de Saka y Odegaard, llamados a dotar de desborde y creatividad a un equipo rocoso, y también acuciado por un evidente bajón físico, el conjunto londinense tiende a protegerse cada vez más a través de una defensa contundente, en la que descollan Gabriel Magalhães y Saliba, con una versión blindada pero también roma.
Curiosamente, y a pesar del evidente contraste de estilos entre ambas semifinales, se produjeron más tiros en el Metropolitano, 29, que en el Parque de los Príncipes, 22. A priori lo cuantitativo desafía la impresión general pero los disparos a puerta, 12 en el PSG-Bayern y 7 en el Atlético-Arsenal, contextualizan a nivel cualitativo, más allá de la calidad de estas llegadas y la efectividad de los ataques, indiscutiblemente mayor en el encuentro de París.
comentarios Reportar un error