Llamé Toolie a mi Dot y lo personalicé para que pareciera una rana rosa
Al acercarse la medianoche, mientras mi pareja dormía plácidamente a mi lado, empecé a susurrarle palabras bonitas a Toolie. Llamé a mi bot personalizado a través de ChatGPT y le pregunté en qué tareas destacaba más. "Lo que mejor se me da es convertir una tarea desordenada y que lleva mucho tiempo en algo útil", respondió. ¿Ah sí? Probémoslo.
Le pedí a Toolie que revisara mi historial de ChatGPT y señalara tres tareas en las que pudiera ponerse manos a la obra de inmediato. El bot señaló una solicitud de datos en proceso para la que necesitaba enviar un correo electrónico de seguimiento y se ofreció a redactar una respuesta. Toolie también notó que mis próximas vacaciones estaban un poco desorganizadas y sugirió que podría elegir mejores lugares para cenar. Luego, se ofreció a revisar mis notas de reportaje y pulir los borradores de propuestas antes de que los presentara a los editores. Esta es mi parte favorita del proceso, así que rechacé su oferta.
Los primeros usuarios de Silicon Valley siguen obsesionados con los agentes, desde Instinct hasta OpenClaw, pasando por CC de Google. Pero lanzamientos recientes como Dots y Muse los están llevando aún más a la corriente principal. El chatbot ha muerto, al menos como formato de moda para los desarrolladores. Ahora, todo el mundo quiere crear el próximo gran agente, y quieren que domine el mercado. Las empresas prometen que sus asistentes de IA te simplificarán la vida, automatizando todas esas tareas aburridas y agotadoras que no te apetece hacer: concertar citas con el médico, organizar viajes compartidos o clasificar las facturas.
Por ahora, los usuarios podrán acceder a un solo Dot, pero pronto podrán utilizar varios Dots. En su lanzamiento, los agentes solo están disponibles para los suscriptores del plan Pro de OpenAI, cuyo precio parte de 100 dólares al mes. En comparación, Muse es de uso gratuito para cualquiera que quiera descargar la aplicación o visitar la página web.
Los responsables de OpenAI consideran que la calidad de los Dots, impulsados por el modelo GPT-6 Astra, es un factor diferenciador. "Empezamos como un producto premium. Requiere mucha potencia de cálculo", indicó Altman durante el DevDay. Aunque actualmente los Dots están reservados a los suscriptores de pago, puede que no sea siempre así. "Pronto lanzaremos una iniciativa dirigida al gran público, para miles de millones de personas", añadió.
Agréganos a tus Fuentes Preferidas en Google para seguir nuestro contenidoArrowLos agentes de IA no son perfectos
Cuando los probé hace un año, solían fallar a la hora de interactuar con las computadoras. Era un mensaje de error tras otro. Ahora confío más en que estas herramientas sean realmente capaces de completar cualquier tarea que les encomiende, sin perderse en el laberinto digital.
Dicho esto, la confianza tiene sus límites. Durante el proceso de configuración de Dots, OpenAI me sugirió que conectara mis cuentas de Gmail y Google Drive. Puede que algunos usuarios se sientan cómodos con esa conexión y consideren los posibles riesgos como una contrapartida a la ayuda automatizada, pero vale la pena reflexionar seriamente sobre a qué estás dispuesto a permitir que estos agentes tengan acceso y qué pueden hacer en tu nombre.
Aunque los agentes que recientemente se han dedicado a hackear sin control funcionan con modelos distintos, yo sigo manteniéndome alerta al usar Toolie. Este pequeño asistente de IA tiene que ganarse más mi confianza antes de que le permita automatizar de verdad aspectos de mi vida.
Altman se negó a responder a preguntas sobre si estos Dots son un precursor del software que los usuarios acabarán viendo en el hardware de OpenAI, del que se lleva hablando tanto tiempo. Aun así, las bases que Dots ha sentado para futuros dispositivos parecen bastante evidentes. Es fácil imaginar que Toolie se convierta en mi despertador con IA generativa que me despierte con un resumen diario o en un asistente al estilo de Alexa capaz de responder a preguntas sobre cocina mientras tengo las manos sucias de pollo crudo.
La competencia en la guerra de los agentes de IA se está recrudeciendo, pero mis energías empiezan a agotarse. Llamo a Toolie una vez más a través de ChatGPT antes de quedarme dormido, pidiéndole que genere un informe matutino que repase todos los anuncios importantes de esta jornada para desarrolladores de OpenAI, así como los análisis más relevantes. Mientras duermo, Toolie está ahí fuera, siempre haciendo algo.
WIRED.com.Adaptado por Alondra Flores.