Aunque el humor sea más raro en nuestra literatura de lo que debería, está presente en algunos de los grandes. He escrito sobre ese ingrediente en Luis Mateo Díez, Luis Landero, Longares y Javier Marías. Pero es Eduardo Mendoza el que de modo ... más sistemático cultiva novelas enteras dedicadas a hacernos reír.
Le aseguro al lector que ocurrirá, a veces hasta la carcajada y desde luego siempre con sonrisa, con las aventuras de crímenes y metamorfosis varias urdidas en 'La intriga del funeral inconveniente'. Tras publicar la trilogía 'Las tres leyes del movimiento' (donde el humor se combinaba con episodios autobiográficos), anunció Mendoza que se retiraba.
Por fortuna no ha sido así, y esta que ahora aparece es la segunda totalmente humorística que nos regala desde entonces. Contiene los ingredientes conocidos por los que se ha convertido en un género: la parodia de una Barcelona en declive. Es ciudad a la que se ama incluso señalando que ya no es la que era.
Una ciudad que contempla perpleja la vida de trampas que urden viejos policías retirados, nuevos e indigentes traperos, inmigrantes de diferentes nacionalidades y credos, que regentan casas de comida rápida, pastelerías convertidas en peluquería a ratos libres, talleres de bicicletas obsoletos, y como protagonista primero un periodista pardillo, Ramoncito Valenzuela, que por hacer bien su trabajo mete las narices donde no debía.
Eduardo Mendoza: «No tengo absolutamente nada en la cabeza. Escribo lo primero que se me ocurre»
Como ha ocurrido a veces con el humor negro español, en cine y en literatura, el mundo funerario se convierte en fuente de inspiración. La novela de Mendoza comienza con la crónica que escribe Ramoncito Valenzuela sobre un entierro en el tanatorio, donde solo hay cuatro personas, y donde nadie es quien debía ser, comenzando por el muerto. Haber asistido a ese evento, donde también estaba el policía retirado conocido como el inspector Jarana expulsado del cuerpo por sus querencias y prácticas de travestido, pero dedicado a hacer encargos últimos.
Junto a la Barcelona de hoy, con barrio gótico lleno de turistas en el que reside en palacio el obispo Gorostiza, tentado a crear un Master universitario especializado en exequias de difunto, hay otro elemento que nunca falta en Mendoza: ese fondo de corrupción económica que representan las tramas urdidas por el financiero señor Rialles para enviar su fortuna a paraíso fiscal con la complicidad de la baronesa Pía.
Todos sus personajes son hijos de esa fórmula de la picaresca que es la más español de cuantas hemos dado
Hasta el alcalde de Barcelona asiste protocolariamente a una reunión del club financiero, medio secta, en que se apoya la riqueza de Rialles. Pero todo ese fondo queda contado sin dramatismo. A Mendoza le pasa que puede sacar un travesti, un político corrupto que es miembro del Banco Central Europeo, como figurantes que son de una sociedad de pícaros, reconocible por el lector.
Pero todos son figurantes en una fiesta en la que quienes más brillan son esos personajes secundarios de la calle, como Cándida, la hermana olvidadiza del investigador, cuyos deslices de memoria y lingüísticos son desternillantes. El joven Xuxo, en su moto; Titina, la joven enamoradiza que encandila a Ramoncito Valenzuela; el desastroso Jarana... Todos son hijos de ese género de la picaresca que es el más español de cuantos hemos dado, y que tiene en Eduardo Mendoza su adalid actual más solvente.
Es importante que la moraleja nos lleve a ese final de la novela en que todos son víctimas de la casualidad, en un tono de comedia ligera, la que se halla urdiendo para nuestro gusto un escritor que mira la sociedad barcelonesa y ríe, sabedor de cuanta vida pulula en las calles, y cuanto tiene la literatura que mostrar de ella.
Los diez mejores restaurantes rurales de Extremadura según la Guía Macarfi
Condenan a una médica a 3 años y medio de prisión por mirar el historial de una compañera que se encontraba de baja
Locura por el bar de Granada con menús a cuatro euros: «Vendemos más de 80 al día»
Hacienda vigila los regalos de boda: multas si no están declarados, incluidos los bizum
El Supremo abre la puerta a poder aumentar la pensión no contributiva de quienes viven con un perceptor del subsidio para mayores de 52 años
Dos psicólogos coinciden: 7 frases cotidianas que dañan la autoestima de un hijo
Relojes Xiaomi con estética de gama alta y precio inferior a 150 euros: buenos, bonitos y baratos
Todas las novedades de la campaña de la renta 2025, que arranca hoy
Nacho Abad no se muerde la lengua con Trump: «Miedo me da»
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Eduardo Mendoza, continúa la fiesta, la risa
Eduardo Mendoza, continúa la fiesta, la risa