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EEUU no necesita comprar ni invadir Groenlandia por una sencilla razón: lo dejó todo acordado tras la Segunda Guerra Mundial

EEUU no necesita comprar ni invadir Groenlandia por una sencilla razón: lo dejó todo acordado tras la Segunda Guerra Mundial
Artículo Completo 875 palabras
De todas las posibilidades que se están escuchando sobre “lo de Groenlandia”, una, posiblemente la más plausible, se está perdiendo en las conversaciones. Ni dinero, ni presiones políticas, ni siquiera la “opción militar”. Si Estados Unidos quiere algo en el Ártico solo tiene que acudir a un viejo y poco conocido pacto de la Guerra Fría. No hace falta comprar lo que controlas. La obsesión de Donald Trump con “comprar” o incluso “tomar” Groenlandia parte, en realidad, de una premisa falsa, porque desde hace más de siete décadas Estados Unidos ya dispone allí de una libertad de acción militar extraordinaria sin necesidad de soberanía formal, algo que convierte sus amenazas recientes más en un gesto político que en una necesidad estratégica real, pese a que él las justifique en términos de seguridad nacional y presencia de actores chinos y rusos en el Ártico. En Xataka Del rapapolvo de nieve al "giro térmico": España pasará de estar a -14 °C a temperaturas más cálidas en días El acuerdo de 1951. El núcleo de esta situación está en el acuerdo de defensa firmado en 1951 entre Estados Unidos y Dinamarca, que otorga a Washington el derecho a construir, operar y mantener bases militares en toda Groenlandia, desplegar personal y controlar operaciones aéreas y marítimas, un margen tan amplio que expertos daneses reconocen que, en la práctica, Estados Unidos puede obtener casi todo lo que quiera simplemente solicitándolo, sin necesidad de recurrir a anexiones ni compras imposibles. De la 2GM a la Guerra Fría. El origen del acuerdo se remonta a la ocupación nazi de Dinamarca durante la Segunda Guerra Mundial, cuando el temor a que Alemania usara Groenlandia como plataforma hacia América llevó a un pacto defensivo que permitió a Estados Unidos expulsar a los alemanes y levantar más de una docena de bases en la isla. Aquella presencia que se mantuvo durante la Guerra Fría mediante radares y sistemas de alerta temprana y que hoy se concentra en la estratégica Pittufik Space Base, clave para el seguimiento de misiles sobre el Polo Norte. Cuartel general del Cuerpo Schalburg, una unidad de las SS danesas, después de 1943. El edificio ocupado era la logia de la Orden Danesa de Francmasones ubicada en Blegdamsvej, Copenhague. Por qué comprar es imposible. Más allá de lo militar, la idea de comprar Groenlandia choca con una realidad política y legal clara: Dinamarca no puede venderla y los propios groenlandeses, que hoy tienen derecho a decidir su futuro mediante referéndum, rechazan abrumadoramente cualquier absorción estadounidense, una posición reafirmada por su primer ministro y respaldada por encuestas que muestran una oposición masiva a un “takeover” de Washington. La enmienda de 2004. El acuerdo de defensa fue actualizado en 2004 para reconocer explícitamente a Groenlandia como parte igual del Reino de Dinamarca y obligar a Estados Unidos a consultar cualquier cambio significativo en sus operaciones militares, un requisito que, según analistas daneses, funciona más como una cortesía diplomática que como un freno real, ya que si Washington quisiera ampliar su presencia podría hacerlo de inmediato sin violar el marco existente. Trump, Venezuela y la escalada. El reciente golpe estadounidense en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro parecen haber envalentonado a Trump y a su entorno, que hablan de Groenlandia como si fuera un botín inevitable, provocando una reacción airada en Copenhague y Nuuk, donde se advierte que cualquier intento de ocupación rompería el orden internacional, mientras líderes europeos recuerdan que el marco legal ya concede a Estados Unidos todo lo que necesita sin recurrir a amenazas. En Xataka La misión en Caracas reveló que el secreto mejor guardado de EEUU no es un dron: se llama DAP y no lo verás en las películas Es todo sobre minerales y Ártico. Lo contamos ayer. Más allá de la geopolítica militar, Groenlandia atrae por sus enormes reservas de minerales críticos y, muy importante, por su posición clave en un Ártico cada vez más navegable, aunque incluso aquí los expertos coinciden en que Estados Unidos no necesita controlar el territorio para acceder a esos recursos.  La razón es sencilla: los groenlandeses se muestran abiertos a hacer negocios con cualquiera… siempre que se respete su soberanía y su derecho a decidir. Para todo lo demás, ya hay un acuerdo desde 1951. Imagen | Defense Visual Information Distribution Service En Xataka | El oro del siglo XXI no está en Venezuela: lo saben China y Rusia y por eso EEUU quiere Groenlandia sea como sea En Xataka | Si la pregunta es "cuál es el siguiente país en la lista de EEUU" la respuesta lleva meses encima de la mesa - La noticia EEUU no necesita comprar ni invadir Groenlandia por una sencilla razón: lo dejó todo acordado tras la Segunda Guerra Mundial fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .
EEUU no necesita comprar ni invadir Groenlandia por una sencilla razón: lo dejó todo acordado tras la Segunda Guerra Mundial

El origen del pacto en cuestión se remonta a la ocupación nazi de Dinamarca durante la Segunda Guerra Mundial

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Miguel Jorge

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De todas las posibilidades que se están escuchando sobre “lo de Groenlandia”, una, posiblemente la más plausible, se está perdiendo en las conversaciones. Ni dinero, ni presiones políticas, ni siquiera la “opción militar”. Si Estados Unidos quiere algo en el Ártico solo tiene que acudir a un viejo y poco conocido pacto de la Guerra Fría.

No hace falta comprar lo que controlas. La obsesión de Donald Trump con “comprar” o incluso “tomar” Groenlandia parte, en realidad, de una premisa falsa, porque desde hace más de siete décadas Estados Unidos ya dispone allí de una libertad de acción militar extraordinaria sin necesidad de soberanía formal, algo que convierte sus amenazas recientes más en un gesto político que en una necesidad estratégica real, pese a que él las justifique en términos de seguridad nacional y presencia de actores chinos y rusos en el Ártico.

En XatakaDel rapapolvo de nieve al "giro térmico": España pasará de estar a -14 °C a temperaturas más cálidas en días

El acuerdo de 1951. El núcleo de esta situación está en el acuerdo de defensa firmado en 1951 entre Estados Unidos y Dinamarca, que otorga a Washington el derecho a construir, operar y mantener bases militares en toda Groenlandia, desplegar personal y controlar operaciones aéreas y marítimas, un margen tan amplio que expertos daneses reconocen que, en la práctica, Estados Unidos puede obtener casi todo lo que quiera simplemente solicitándolo, sin necesidad de recurrir a anexiones ni compras imposibles.

De la 2GM a la Guerra Fría. El origen del acuerdo se remonta a la ocupación nazi de Dinamarca durante la Segunda Guerra Mundial, cuando el temor a que Alemania usara Groenlandia como plataforma hacia América llevó a un pacto defensivo que permitió a Estados Unidos expulsar a los alemanes y levantar más de una docena de bases en la isla.

Aquella presencia que se mantuvo durante la Guerra Fría mediante radares y sistemas de alerta temprana y que hoy se concentra en la estratégica Pittufik Space Base, clave para el seguimiento de misiles sobre el Polo Norte.

Cuartel general del Cuerpo Schalburg, una unidad de las SS danesas, después de 1943. El edificio ocupado era la logia de la Orden Danesa de Francmasones ubicada en Blegdamsvej, Copenhague.

Por qué comprar es imposible. Más allá de lo militar, la idea de comprar Groenlandia choca con una realidad política y legal clara: Dinamarca no puede venderla y los propios groenlandeses, que hoy tienen derecho a decidir su futuro mediante referéndum, rechazan abrumadoramente cualquier absorción estadounidense, una posición reafirmada por su primer ministro y respaldada por encuestas que muestran una oposición masiva a un “takeover” de Washington.

La enmienda de 2004. El acuerdo de defensa fue actualizado en 2004 para reconocer explícitamente a Groenlandia como parte igual del Reino de Dinamarca y obligar a Estados Unidos a consultar cualquier cambio significativo en sus operaciones militares, un requisito que, según analistas daneses, funciona más como una cortesía diplomática que como un freno real, ya que si Washington quisiera ampliar su presencia podría hacerlo de inmediato sin violar el marco existente.

Trump, Venezuela y la escalada. El reciente golpe estadounidense en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro parecen haber envalentonado a Trump y a su entorno, que hablan de Groenlandia como si fuera un botín inevitable, provocando una reacción airada en Copenhague y Nuuk, donde se advierte que cualquier intento de ocupación rompería el orden internacional, mientras líderes europeos recuerdan que el marco legal ya concede a Estados Unidos todo lo que necesita sin recurrir a amenazas.

En Xataka La misión en Caracas reveló que el secreto mejor guardado de EEUU no es un dron: se llama DAP y no lo verás en las películas

Es todo sobre minerales y Ártico. Lo contamos ayer. Más allá de la geopolítica militar, Groenlandia atrae por sus enormes reservas de minerales críticos y, muy importante, por su posición clave en un Ártico cada vez más navegable, aunque incluso aquí los expertos coinciden en que Estados Unidos no necesita controlar el territorio para acceder a esos recursos. 

La razón es sencilla: los groenlandeses se muestran abiertos a hacer negocios con cualquiera… siempre que se respete su soberanía y su derecho a decidir. Para todo lo demás, ya hay un acuerdo desde 1951.

Imagen | Defense Visual Information Distribution Service

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