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El 50 aniversario de Apple pone a prueba la fórmula Tim Cook

El 50 aniversario de Apple pone a prueba la fórmula Tim Cook
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Llevó a Apple a niveles récord de rentabilidad, pero su legado plantea dudas sobre la capacidad del grupo para liderar la próxima gran apuesta

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Tim Cook, CEO de Apple, durante una 'keynote' de la compañía. Carlos Barria El 50 aniversario de Apple pone a prueba la fórmula Tim Cook

Llevó a Apple a niveles récord de rentabilidad, pero su legado plantea dudas sobre la capacidad del grupo para liderar la próxima gran apuesta

José A. González

Lunes, 5 de enero 2026, 00:08

... distinta: este 2026 Apple cumple 50 años y la incógnita ya no es si Cook fue el sucesor adecuado, sino cuánto tiempo más seguirá al frente de la compañía y quién tomará el relevo cuando se vaya.

Desde el inicio, la comparación fue inevitable: Cook nunca fue Jobs. Carecía de su carisma y de su magnetismo, pero el fundador nunca dudó de que debía ser su sucesor. En la sombra, Cook había sido una pieza clave en la supervivencia de Apple cuando la empresa parecía encaminarse hacia la irrelevancia. A mediados de los noventa, sus ingresos cayeron de 11.000 millones de dólares en 1995 a poco más de 6.000 millones en 1998. Fue en ese contexto cuando Cook, entonces en Compaq, decidió cambiar de rumbo y aterrizar en una compañía que aún no vendía iPhones, iPods ni iPads.

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Steve Jobs y Tim Cook, en una imagen de archivo. Mónica M. Davey

Su llegada a la sede de 1 Infinite Loop, en Cupertino, marcó un punto de inflexión. Cook impuso una disciplina férrea: cerró fábricas y almacenes, redujo inventarios y externalizó buena parte de la producción. Mientras Jobs gobernaba Apple desde la intuición creativa y el producto, Cook la concibió como un sistema complejo que debía ser optimizado. Esa división de papeles fue decisiva para el renacimiento de la compañía.

Falta de innovación

Ese mismo enfoque ha definido su etapa como consejero delegado, tanto por los resultados como por las críticas. Cuando Cook asumió el cargo en 2011, Apple cerraba el ejercicio con ingresos cercanos a los 108.000 millones de dólares. En 2025 superó los 416.000 millones. Bajo su liderazgo, la capitalización bursátil pasó de menos de 350.000 millones a rozar los cuatro billones, impulsada por márgenes elevados, una agresiva política de recompra de acciones y una narrativa de previsibilidad que encajó con una década de liquidez abundante.

Durante su mandato, Apple ha pasado de valer menos de 350.000 millones de dólares a rozar los cuatro billones

La diversificación hacia los servicios reforzó ese modelo. La App Store, iCloud o Apple Music dejaron de ser negocios accesorios para convertirse en pilares de rentabilidad y reducir la dependencia histórica del iPhone, que, pese a todo, sigue representando en torno a la mitad de la facturación anual. Incluso en 2025, Apple continuó presentando resultados sólidos, con ingresos trimestrales superiores a los 102.500 millones de dólares.

La incógnita

A ese balance se suma ahora un factor temporal que empieza a pesar. Cook ha cumplido recientemente 65 años, una edad en la que otros consejeros delegados del sector suelen plantearse la retirada, aunque en Apple no existe una jubilación obligatoria para los altos ejecutivos. El propio Cook no ha dado señales de querer abandonar el cargo y ha reiterado su intención de seguir vinculado a la compañía. Sin embargo, el calendario cobra relevancia en una empresa que se acerca a su 50 aniversario sin un relevo definido en el horizonte.

La sucesión, aunque no inmediata, ya no es un tabú en los mercados. Entre los nombres que más se repiten figura John Ternus, responsable de ingeniería de hardware y uno de los ejecutivos con mayor peso en el catálogo de productos, incluido el iPhone. También aparece Craig Federighi, al frente del software que funciona en más de mil millones de dispositivos y con creciente protagonismo en los esfuerzos de Apple en inteligencia artificial. Completa el grupo Eddy Cue, veterano de la casa y arquitecto del negocio de servicios, aunque su cercanía en edad a Cook hace pensar en un papel transitorio si fuera elegido.

Su deriva política

A diferencia de Jobs, que evitó cuidadosamente la exposición política, Cook decidió situarse en el centro del debate público. Demócrata declarado, apoyó abiertamente las campañas de Barack Obama y Hillary Clinton y defendió que Apple debía asumir una posición activa en cuestiones como la sostenibilidad o el cambio climático, hasta el punto de sugerir a los accionistas disconformes que vendieran sus participaciones.

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Cook junto con Donald Trump, en la Casa Blanca. EFE

Durante años, esa coherencia reforzó su imagen como un ejecutivo guiado por principios. Sin embargo, a partir de 2016, esa narrativa comenzó a resquebrajarse. Ese año, Cook negoció personalmente un acuerdo de 275.000 millones de dólares con China que consolidó la presencia de Apple en el país, al precio de aceptar las condiciones del gobierno de Pekín en materia de censura y control de contenidos. La compañía modificó mapas, eliminó aplicaciones y restringió términos sensibles, priorizando el acceso al mercado frente a la coherencia discursiva.

La misma lógica se ha hecho visible en su relación con Donald Trump. Tras una etapa de distanciamiento público, Cook adoptó un tono crecientemente pragmático. En 2025 donó un millón de dólares al comité inaugural del presidente y asistió a su toma de posesión junto a otros grandes ejecutivos tecnológicos. Meses después, anunció inversiones por valor de 100.000 millones de dólares en Estados Unidos, alineadas con la agenda industrial de la Casa Blanca, en un contexto de amenazas arancelarias que habrían puesto en jaque la estructura de costes de Apple.

Tim Cook ha defendido siempre el valor de la intuición como herramienta de gestión

Más que un giro ideológico, el movimiento refleja un patrón reconocible en la trayectoria de Cook: la prioridad absoluta de la estabilidad operativa. Si en el pasado esa estrategia permitió asegurar suministros clave y escalar el negocio, hoy plantea una incógnita distinta. En un entorno geopolítico más volátil y menos predecible, el pragmatismo que definió su éxito puede estar alcanzando sus límites.

Cook ha defendido siempre el valor de la intuición como herramienta de gestión. Pero incluso los sistemas más optimizados dependen de anticipar bien el contexto en el que operan. Las dudas que rodean hoy a Apple no tienen que ver con su capacidad para generar beneficios, sino con si su modelo -y la intuición que lo sostiene- sigue siendo suficiente en un mundo donde la política, la tecnología y la economía han dejado de avanzar por carriles separados.

Por ahora, la compañía evita cualquier comentario oficial. Pero, a medida que avance 2026, el aniversario no solo servirá para celebrar medio siglo de historia, sino también para responder a una de las preguntas más delicadas de su presente. La gran incógnita no es si Tim Cook ha sido un gestor excepcional –los números lo avalan–, sino si el modelo que ha construido es suficiente para liderar la próxima gran transformación tecnológica. Y si Apple está preparada para el día después del adiós de Tim Cook.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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