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El año del cambio de Feijóo: se quitó las gafas, se dejó las canas y prometió que no gobernará con ministros de Vox

El año del cambio de Feijóo: se quitó las gafas, se dejó las canas y prometió que no gobernará con ministros de Vox
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El líder del PP cierra el año confiado en su estrategia de "candidato refugio frente a la indecencia",  haciendo de su aspecto de hombre mayor un activo político.

Alberto Núñez Feijóo, en Herrera del Duque, durante la campaña extremeña. PP

Política El año del cambio de Feijóo: se quitó las gafas, se dejó las canas y prometió que no gobernará con ministros de Vox

El líder del PP cierra el año confiado en su estrategia de "candidato refugio frente a la indecencia",  haciendo de su aspecto de hombre mayor un activo político.

Publicada 31 diciembre 2025 02:40h

Las claves nuevo Generado con IA

Alberto Núñez Feijóo ha renovado su imagen y endurecido su discurso en 2024, presentándose como un candidato más natural y fiable, alejándose de Vox y prometiendo no gobernar con ministros de ese partido.

El PP ha ajustado su estrategia para captar votantes socialistas descontentos, evitando despertar al electorado rival y centrándose en ampliar su base electoral en regiones tradicionalmente socialistas.

Feijóo ha dirigido ataques directos al Gobierno de Sánchez, cuestionando su credibilidad moral y utilizando los casos de corrupción y la financiación irregular como principales armas de oposición.

El equipo de Feijóo se declara preparado para gobernar en cualquier momento, con una estrategia centrada en la estabilidad y el relevo generacional frente a la imagen de desgaste del actual Ejecutivo.

El año que cierra ahora abrió con Alberto Núñez Feijóoentrevistado en EL ESPAÑOL. En su balance de 2024, el presidente del PP reflexionaba desde su despacho que "cualquier portada de 2024 habría hecho caer a un gobierno normal". Y que si él fuera Sánchez, "iría a elecciones en 2025".

Pero él no es Pedro Sánchez. Y aunque Feijóo no sabía lo que se nos vendría encima en los 365 días siguientes –de la condena al fiscal al procesamiento del hermano, de la cárcel a Santos Cerdán a la prisión de José Luis Ábalos–, sí que era consciente de que su rival socialista no le haría caso en su consejo.

Tal vez por eso, los escultores del PP rediseñaron no sólo la figura del jefe, sino y sobre todo, su mensaje.

El señor aburrido de "las cuatro mayorías absolutas" a base de "gestión", el del traje eterno con el botón marcando el tope de su barriguita de sesentón, con el pelo avellanado y las gafas de presbicia relajó su apariencia.

Se quitó más veces la americana y se puso la parka en invierno o la camisa remangada en verano. Pero, al tiempo, endurecía su discurso: a Sánchez ya no hay que ganarle, hay que "derogarlo". Y de Santiago Abascal se dejó claro que "nunca estará en un Gobierno del PP".

¡Venga ya! ¿Incluso si eso obliga a repetir elecciones? "Incluso".

¿Y entonces, lo que dice Sánchez de que sois lo mismo? "No es que lo desmintamos, es que él miente en cada frase, la gente ya se ha dado cuenta, y la alternativa, Feijóo, es lo opuesto". Es decir, "la verdad".

El "votante dormido"

Pero a la vista de las encuestas y de lo que pasó este domingo en Extremadura, la idea de que el PP va a gobernar en cuanto haya generales se ha basado más en dejar sembrado ese mensaje, sin insistir mucho en él –"repetir una idea indica que no confías en que haya funcionado"– que en un alza de la intención de voto.

De hecho, Feijóo cierra el año con una diferencia de más de 7 puntos (y 43 escaños) sobre el PSOE. Pero lo ha hecho mientras, a su derecha, Vox seguía subiendo, desde el 14,1% (y 42 diputados) hasta el 17,4% (es decir, 59 escaños).

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En realidad, por sí mismo, el aspirante gallego cierra el año igual que lo empezó, en el 33,5%... pero los estrategas de Génova ya avisaban al empezar 2025: "No deseamos despertar al votante socialista dormido, endureciendo nuestro discurso, porque aspiramos a que cuando salga de la abstención venga al PP".

Y eso, opinan, ya ha empezado a ocurrir el 21-D.

Lo irremisible de Feijóo en Moncloa lo quiere visualizar el partido con este rally de elecciones autonómicas.

María Guardiola ha logrado ensanchar la base electoral del PP subiendo más de cuatro puntos. Pero sobre todo, "hundir al PSOE más sanchista" a la vez de que, pese a que Vox duplicaba resultados, perdía capacidad de influencia.

El PP ya suma más que toda la izquierda, en una región que era granero socialista. Y eso es lo que cuenta, "porque lo que importa es Moncloa".

Ése era el plan –admite el entorno de la presidenta extremeña– nacido de una reunión en Murcia, en la última cumbre de presidentes del PP. Después, vendrán en febrero, Aragón; en marzo, Castilla y León; y cerca del verano, Andalucía.

En todas las plazas, Génova prevé cumplir esos mismos objetivos. Y en lo que toca a las generales, la diferencia se va ampliando porque Sánchez se sigue hundiendo: dos puntos (del 28,3% al 26,2%) y 14 escaños (de 116 a 1902) de enero a diciembre.

Es "personaje inevitable"

Y así, que es "inevitable" un Gobierno del PP es un concepto que ya ha conquistado terreno entre los socios y hasta en las filas del Gobierno: el mismo presidente reconoció en verano que lo que hace es "resistir" para "no cometer el error de dejar España en manos de la derecha y la ultraderecha".

Feijóo había regresado en septiembre de 2024 alargando más de lo lógico el plazo de las gafas de sol. Luego confesó que se había tenido que operar de un "desprendimiento de retina". Y finalmente, se reconoció sottovoce que hubo una decisión consciente de "quitarle las gafas"... a la vez que se le dejaba de teñir y cortar el pelo.

Las canas y los rizos lo hacen "más natural", confiesa una miembro de su cúpula. Y si el candidato tiene 64 años, hágase de esta necesidad virtud –"no como Sánchez con la amnistía"– y presentémoslo como un señor mayor en el que confiar.

El PP se compromete a convocar unas nuevas elecciones si Vox exige formar parte del Gobierno de Feijóo

Es decir que, sin gafas y con canas, el PP ha encontrado por fin el personaje con el que vender a Feijóo.

A la vez, él ha terminado durante este año de colocar las piezas a su gusto en los despachos, y ha arriesgado prometiendo solemnemente que en su Gobierno "no habrá ministros de Vox".

Lo hizo en su discurso central del congreso nacional del PP, el pasado mes de julio. Un cónclave en el que reajustó la estrategia del partido en busca de "los 10 millones de votos" para poder "derogar el 'sanchismo' sin ataduras".

Dos raíles paralelos

En la cita de Madrid renovó ideológicamente el partido y su Comité de Dirección. Y como consecuencia, compuso un calendario de trabajo, temas y mensajes "flexible", según revela una fuente cercana al líder.

Es decir, dos raíles paralelos. Uno para el marcaje a la "descomposición" del Gobierno de Pedro Sánchez, "ahogado por la corrupción económica, política y moral; y por el desprecio a la mujer a causa de los prostíbulos, las pulseras antimaltrato y los casos de acoso encubiertos".

Y otro para la construcción de la alternativa.

En esa labor de demolición de la credibilidad moral del adversario, Feijóo cruzó todas las líneas de cortesía parlamentaria que quedaban en pie. Fue "una decisión meditada" en la séptima planta de Génova. El objetivo era romper el relato feminista del Gobierno.

El líder del PP llevó al Hemiciclo una realidad incómoda que EL ESPAÑOL había destapado en exclusiva: los negocios de Sabiniano Gómez, suegro del presidente. No hubo eufemismos en su intervención. Feijóo preguntó directamente a Sánchez si había vivido o sido partícipe "a título lucrativo" del "abominable negocio de la prostitución".

La referencia a las saunas gays y los "prostíbulos" regentados por el padre de Begoña Gómez heló la sangre de la bancada azul. Pero en el PP sabían que era munición pesada necesaria.

"No se puede ir de abanderado de la mujer y tener eso en casa", explican fuentes de la dirección popular.

Feijóo ficha a Aleix Sanmartín, el gurú electoral digital que llevó a Sánchez a la remontada de las elecciones del 23-J

Fue el golpe definitivo para intentar "desactivar la falsa superioridad moral de la izquierda", apunta otra directiva del PP, en materia de igualdad. Feijóo buscaba retratar la hipocresía de un Ejecutivo acorralado por el caso Koldo y las ramificaciones de favores familiares.

Socios nerviosos

Pero el raíl de la destrucción del sanchismo no se detuvo en lo moral. La estrategia jurídica y la política han sido igual de implacables, especialmente en este cierre de año.

Los populares han elevado la presión sobre los socios del Gobierno, PNV y Junts, utilizando la "financiación irregular" como palanca. Feijóo juega con que la corrupción económica es lo único que puede poner nerviosos a los nacionalistas vascos y catalanes.

"Es España la que tiene prisa, no el PP", explica otro miembro de la cúpula del gallego. "Cada día que pasa es mejor para las expectativas del partido, aunque ojalá gobernar ya con menos ventaja que esperar a 2027 y arrasar".

La reciente confirmación de la Audiencia Nacional de que investigará en secreto documentos sobre pagos en metálico del PSOE ha sido el regalo de Navidad adelantado para la oposición. Y Feijóo no tardó en exigir explicaciones.

Su pregunta a Sánchez en una de las últimas sesiones de control fue un ultimátum: "¿Puede afirmar que el PSOE no se financió de manera ilegal?". El silencio o las evasivas del presidente, repitiendo que si "el fango" y "las derechas" ya no calman ni a sus aliados.

En Génova recuerdan que ya se había preguntado lo mismo en verano, cuando Cerdán recién había ingresado en prisión.

Y que están convencidos de que hay "mucha más basura" por salir. La instrucción es clara: cada nuevo dato judicial debe convertirse en una pregunta o exigencia de comparecencia del Gobierno, pero destinada al examen de conciencia de sus socios.

"Si siguen apoyando esto, se hunden con él", resume el entorno de Feijóo. La estrategia es convertir el coste de sostener a Sánchez en algo inasumible para partidos que, como el PNV, se juegan su hegemonía en sus propios territorios.

La alternativa

Mientras el equipo de comunicación y jurídico se encarga del desgaste, el segundo raíl, el de la alternativa, funciona a pleno rendimiento desde julio. "Nunca he trabajado tanto", explica un jefe de gabinete. "A mi jefe, análisis y propuestas; a la séptima planta, documentos e informes".

El Congreso Nacional no fue sólo una puesta en escena estética.

Feijóo: "Cualquier portada de 2024 habría hecho caer a un gobierno; si yo fuera Sánchez iría a elecciones en 2025"

Feijóo salió de allí con un equipo "preparado para gobernar ya" y una ponencia política elaborada como hoja de ruta para el programa electoral. La tesis es que el final de la legislatura puede precipitarse "en cualquier momento".

Por eso, el diseño del nuevo Comité de Dirección y de los responsables de área responde a un esquema de "gobierno en la sombra". Sin experimentos ni cuotas territoriales forzadas.

Génova vive lejos de las arremetidas del PSOE sobre la supuesta "tutela de Aznar y Ayuso", y despreocupada por rencillas alimentadas "desde fuera" ante la crisis irresuelta en Valencia.

Feijóo ha compuesto su guardia pretoriana con la libertad de quien se sabe indiscutido internamente.

Es un mensaje de estabilidad frente al caos. "Mientras ellos cambian de ministros para tapar escándalos, nosotros tenemos a los ministros esperando", ironizan en la sede popular.

Y aquí es donde entra, de nuevo, la imagen. El "señor mayor sin gafas". Feijóo ha convertido sus 64 años en un activo político, frente a la "eterna juventud" impostada de un Sánchez "consumido".

Él intenta conectar con la Generación Z a través de "memes y tik toks culturetas". Feijóo, mientras, ofrece canas, erigido en el "candidato refugio", según Génova, en un momento de incertidumbre económica y política.

"Si alguna vez hago lo que hace Sánchez, echadme del partido", llegó a decir. La frase, lapidaria, resume la esencia de su liderazgo.

Feijóo ya no busca caer simpático, sino parecer fiable, reflejar ese "rearme moral" que insiste en prometer, aunque muchos le aconsejen menos menos "manuales de decencia" y más "arietes contra la indecencia".

  1. PSOE (Partido Socialista Obrero Español)
  2. Partido Popular (PP)
  3. Pedro Sánchez
  4. VOX
  5. Santiago Abascal
  6. Alberto Núñez Feijóo

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