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Doña Letizia y doña Sofía, en la última cena del reinado de Juan Carlos I, el 9 de junio de 2014 El apasionado idilio de la reina Sofía con ValentinoLa emérita tiene una impresionante colección de diseños de alta costura, entre la que destacan las numerosas prendas que le confeccionó el modisto italiano
Madrid
Domingo, 25 de enero 2026, 00:18
... reina emérita puede presumir de tener una magnífica colección de prendas de alta costura, entre las que destacan las numerosas piezas que ha atesorado durante más de tres décadas del recientemente fallecido Valentino Garavani.Sí que está expuesto en el Palacio Real de Aranjuez su vestido de novia, diseñado por el modisto de origen egipcio Jean Dessès, el diseñador favorito de la madre de doña Sofía, la reina Federica de Grecia, y maestro de Valentino, con el que estuvo durante un lustro en su taller de París en la década de los 50. Un nexo común que ayudó a forjar una estrecha relación entre la Reina y el maestro de la costura.
«Dicen que se conocieron y se cayeron muy bien desde el principio y que este trabajo continuo que hicieron juntos llegó a conseguir que incluso en Roma, en el atelier de Valentino, tuviesen su maniquí con sus medidas exactas para que no tuviese que viajar para hacerse los trajes», cuenta Ruiz. En otras ocasiones, eran las hermanas María Antonia y Pilar Molinero, antaño colaboradoras de Balenciaga y autoras del estilismo fucsia que llevó en la proclamación de Juan Carlos I, las que adaptaban las piezas de la pasarela en su taller de Madrid con las directrices del italiano.
Y es que Valentino entendió muy bien el papel que tenía la Reina. «Un papel en el que tenía muchos compromisos muy importantes y muy especiales para una monarquía recién estrenada en España y que —añade Anitta Ruiz— tenía que estar siempre perfecta, pero a la par representar el cargo que tenía». Porque los seguidores acérrimos de la prensa rosa recordarán que el adjetivo elegante la acompañaba constantemente en sus apariciones públicas, tanto en actos de día como en las cenas de gala. No en vano, los mejores estilismos de la esposa de don Juan Carlos se confeccionaron en el taller de Valentino, lo que la llevó a ser una de sus más fieles clientas. Y, curiosamente, alguno de ellos los tenía idénticos a los que también adquirieron Farah Diba o Sofía Loren.
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En la boda de Haakon de Noruega y Mette-MaritTan bien se sentía enfundada en las piezas de Valentino que las eligió para fechas tan señaladas y emotivas como la cena de gala organizada la noche antes del enlace de la infanta Elena y Jaime de Marichalar en el sevillano palacio de Villamanrique, cuando la reina Sofía escogió un vestido verde esmeralda y azul que conjugó con joyas a juego. Tan especial como la última cena del reinado de Juan Carlos I, el 9 de junio de 2014, diez días antes de la proclamación de Felipe VI. La reina Sofía sacó toda la artillería pesada al conjuntar un vestido verde oscuro con cuerpo de lentejuelas y falda de tafetán con la tiara Flor de Lis, el collar y los pendientes de chatones y las pulseras gemelas.
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Durante la canonización de los papas Juan Pablo II y Juan XXIII en el VaticanoPoco antes, en abril de 2014, doña Sofía acudió a la canonización de los papas Juan Pablo II y Juan XXIII en el Vaticano, acogiéndose al privilegio del blanco que tienen las reinas católicas, con un estilismo de Valentino compuesto por un vestido y chaqueta bordada, al que puso la guinda con la tradicional mantilla. Los tonos empolvados los dejaba para los enlaces, como se vio en 2010 en el de Victoria de Suecia, con un vestido de cuerpo drapeado, técnica que Valentino aprendió de Jean Dessès, o en 2001 en el de Haakon de Noruega y Mette-Marit.
Una herencia de lujo
Precisamente antes de su boda, durante el anuncio de su compromiso con don Felipe, doña Letizia aseguró que seguiría el «inigualable ejemplo de la Reina». Y en ese ejemplo no solo hablaba de comportamiento, sino también de estilo. Cuando se convirtió en Reina, su suegra le cedió el joyero real, pero parece que también dio libertad a su sucesora para tomar prestadas las piezas del vestidor del Palacio de la Zarzuela, donde se guardan estos tesoros.
La cesión más llamativa fue en enero de 2022, para la recepción del cuerpo diplomático en el Palacio Real, cuando Letizia optó por un romántico conjunto floral que doña Sofía estrenó en 1977, en un viaje oficial a Alemania. Pocos años antes, en el 73, en una de sus primeras apariciones públicas, la reina emérita vistió un Valentino de alta costura gris que dejaba los hombros al descubierto. Lo reutilizó para posar con don Juan Carlos en la portada de la revista Paris Match, porque en lo de reciclar indumentaria, Letizia también aprendió de su antecesora en el trono.
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